miércoles, 26 de abril de 2017

La leyenda del olivo



Por dar a una ciudad nombre
Atenea y Poseidón
contendieron por el don
que más útil fuera al hombre.
Creyendo ganar el fallo,
sin pensárselo dos veces,
dejándose de sandeces,
Poseidón donó un caballo.
Atenea, con motivo,
aportó un genial regalo
que muchos creyeron malo
al verla con un olivo.
Y Zeus consideró,
tras oír las opiniones,
mejor, por varias razones,
el que su hija entregó.
Signo es de guerra el corcel
y de paz el aceituno
y fue por ello oportuno
darle a la diosa el laurel
y que su nombre pusiera
a ese lugar por las buenas
y así la ciudad de Atenas
se llama de esta manera.
Pronto aprendieron los griegos
a molturar aceitunas,
mas las enormes fortunas
no las lograron labriegos.
Desde entonces al aceite
consideran sin dudar
la joya del olivar,
causante de tal deleite
que pronto, sin suspicacias,
por tan grandes cualidades
para todas las edades,
despacharán las farmacias.



Felipe Tajafuerte. 2017

domingo, 23 de abril de 2017

Otro premio más

Cuando ya pensaba que mi cupo de gloria se habría acabado con la consecución del primer premio en el II Certamen Poético en honor a Santa Ana, días pasados recibí una sorpresiva llamada telefónica (desconozco si la nocturnidad fue premeditada) en la que se me comunicaba que había sido uno de los dos vencedores del III Premio de Poesía "Alcachofa Blanca de Tudela" y "Aceite Virgen Extra de Navarra", precisamente en la sección de alcachofa.

Este concurso se incardina dentro del programa de las Jornadas de Exaltación y Fiestas de la Verdura que tienen lugar en nuestra ciudad del 21 de abril al 1 de mayo. Están convocados por la Federación de Sociedades Gastronómicas de Tudela "El hortelano" y patrocinados por "Aceites Urzante" y la "D. O. Alcachofa Blanca de Tudela", otorgándose dos galardones, uno en modalidad de aceite y otro en la de alcachofa. 

En esta ocasión, el tipo de composición obligatorio era un conjunto de tres redondillas, doce octosílabos, con el esquema abba y en el que necesariamente debiera figurar en uno de sus versos "alcachofa de Tudela" (o tudelana) y "aceite de Navarra" (o navarro), según se trate de una u otro, con la particularidad de que una misma persona no puede resultar vencedor en ambas modalidades.

Recibiendo el premio conseguido
Dado que ya obtuve el premio en la variedad de aceite en la primera convocatoria hace un par de años, con éste completo el ciclo y me doy por muy satisfecho. Una vez cumplido el protocolo de la entrega oficial de premios, que ha tenido lugar en la tudelana S.G. Topero en la tarde noche de este sábado pasado, someto a vuestra consideración la obra que me ha proporcionado esta nueva recompensa.



 Delicatessen floral


La alcachofa de Tudela,
con su indeleble sabor,
es, sin duda, blanca flor
irisada de ciruela.

Atesora en su interior
una pizca de ternura
que emana de la mixtura
de un cierto dulce amargor.

Oxímoron vegetal
que tanta gula despierta,
orgullo de nuestra huerta,
delicatessen floral.




lunes, 10 de abril de 2017

Descendimiento



Nicodemo encaramado
vencido sobre el madero
descuelga al Dios verdadero
por Pilatos condenado
a morir crucificado.
María al pie de la cruz,
en amargo contraluz,
recibe al hijo querido,
muerto como un forajido,
apagada ya su luz.

¡Dios mío! Qué resplandor
ilumina al Salvador
tras la nefanda condena.
Es su faz clara y serena
un trasunto del amor.



Felipe Tajafuerte. (2016)

martes, 28 de marzo de 2017

Algo queda


Hay vientos que traen brisa
Hay brasa que no se enciende
Hay gentes con empatía
Hay lugar para quien viene

Hay rosas sin tanta espina
Hay calor para el que vuelve
Hay miradas no lascivas
Hay amor que nunca muere

Hay entente con el otro
Hay ombligos con lazada
Hay H2O sin cloro

Hay romero en las ventanas
Hay besos que no están rotos
Hay todavía esperanza





Felipe Tajafuerte. (2017)

sábado, 18 de marzo de 2017

No hay dos sin tres

A última hora tuve que aplazar la salida de mi viaje a Valencia y dejar que mis compañeros lo iniciaran sin nosotros; después del evento nos reuniríamos con ellos en la ciudad del Turia. Mereció la pena.


Foto que me hizo Jesús Marquina, a quien considero un buen amigo.


La entrega de un primer premio no es algo banal y que suceda todos los días. Y menos a mí. Después de mi comentario el pasado año denunciando lo deslucido que resultó el acto de la entrega de los premios de la primera edición por la ausencia de los principales protagonistas, no podía ser yo quien faltase. Máxime siendo el primer tudelano que gana este Certamen Poético en honor de Santa Ana. La decisión, propiciada por mi mujer que siempre está al quite, resultó ser muy acertada puesto que los laureados en segundo y tercer lugar, a quienes felicito, fueron personas residentes en Benicásim y Bernidorm que lógicamente no estuvieron presentes al tratarse de un galardón de modesta cuantía.  

Nunca pensé que pudiera alcanzar el primer premio, pero mentiría si no dijera que, al menos, tenía la esperanza de estar entre los finalistas a alguno de ellos. Si hubiera sabido que se presentaban ciento cuatro trabajos de toda España y de varios países sudamericanos, habría pensado que era un iluso por tener semejantes elucubraciones.

En mi poema traté de pasmar en un flash poético el ambiente tudelano de la procesión  de Nuestra Patrona aunando los elementos básicos del mismo: Santa Ana, la albahaca, la cera, las flores, el rojo y el blanco, el olor a incienso, la Bardena, el calor, las jotas, los rezos, las campanas... Con estas mimbres apañé un cesto compuesto de catorce endecasílabos blancos, me gustan los poemas breves, dándoles el formato de un soneto.  Y resultó. Someto este mi poema vencedor a vuestra consideración:

Procesión


Santa Ana. Perfumes de la albahaca.
Las flores encendidas en los ramos.
Se escuchan las plegarias del incienso
que sueña atardeceres de aleluyas.

Las calles de Tudela se iluminan
de blanca indumentaria. Relucientes
las fajas y pañuelos carmesís.
Los cirios impregnados de Bardena.

Entonan recias jotas los balcones.
Musitan tenues rezos los umbrales.
Cantan los adoquines sol de julio.

Liberan las campanas sus badajos
porque en las viejas rúas centenarias
se vislumbra el cortejo de la Abuela.



Este es el tercer premio que recibo a pesar de que no compito apenas y casi siempre por compromiso. He participado en dos concursos locales con cinco microrrelatos, logrando un segundo premio y dos finalistas, y en dos de poesía con otros cinco poemas, consiguiendo dos primeros premios.  Son galardones modestos, pero a mí me saben a gloria, sobre todo éste dedicado a Santa Ana. Es que la Abuela para los tudelanos, seamos o no practicantes, tiene connotaciones singulares muy arraigadas. Como se suele decir por estos lares, una cosa son los curas y otra Santa Ana.

Además este premio me ha servido para comprobar que hay mucha gente que me estima y siente aprecio por mí y por lo que hago. No tengo más que palabras de agradecimiento por haberme hecho sentir abrumado por tantas felicitaciones.  


miércoles, 8 de marzo de 2017

Mujer fascinante




Posee la mujer que te fascina
como el ala del cuervo los cabellos,
un óvalo perfecto por semblante,
la mirada enigmática, los ojos
de un verde abisal, labios carmesís
cual picota madura destilando promesas. 

Es su cuello de cisne tan soberbio en el trazo 
como audaces los pechos al desnudo.
Las caderas rotundas. El ombligo furtivo
acicate del sexo vislumbrado,
ese oscuro objeto del deseo
por el bikini oculto.

Y tú quisieras ser ascua de arena
para prender su piel con tus ardores...


Felipe Tajafuerte. (2016)

lunes, 6 de marzo de 2017

Otra Javierada. IV Sangüesa-Javier


Final

Se acabó. Hemos llegado.
Ya estamos aquí de nuevo.
Hemos tomado el relevo,
igual que el año pasado,
con empeño renovado.
Todos deseamos volver
al castillo de Javier
para encontrar la esperanza
y recobrar la confianza
que no queremos perder.


Felipe Tajafuerte (2017)

domingo, 5 de marzo de 2017

Otra Javierada. III Murillo-Sangüesa


Entereza


Cercana la fortaleza,
los sufrimientos se olvidan,
las promesas se validan,
se diluye la pereza
y se muestra la entereza.
Conquistado ya el alcor,
soslayamos el dolor
y de nuevo, si es preciso,
sellamos el compromiso
de marchar con más vigor.


Felipe Tajafuerte (2017)

sábado, 4 de marzo de 2017

Otra Javierada. II El Yugo-Murillo el Fruto


Camino

Caminando por El Plano
llegamos a Carcastillo,
pernoctamos en Murillo
y en acabado lo llano
el final está cercano.
Llegamos al Aragón
mientras suena una canción
que, sin pensarlo nos lleva,
haga frío, nieve o llueva,
tras esta bella ilusión.


Felipe Tajafuerte (2017)

jueves, 2 de marzo de 2017

Otra Javierada. I Tudela-El Yugo




Comienzo

Pintando la primavera
arranca la Javierada
seguidos por la mirada
de la imagen hechicera
de la Virgen Bardenera.
Al castillo del Patrón,
sin aparente razón,
nuestro camino emprendemos
y al compañero tendemos
la mano y el corazón.




Felipe Tajafuerte (2017)

viernes, 3 de febrero de 2017

Adiós a la tristeza


Detesto la amargura impenitente
afincada en angustias nocherniegas.
Detesto ver los párpados abiertos,
vacíos de violetas y rosales,
con las pupilas huérfanas de lirios.

Quiero cruzar los puentes del insomnio 
para embeber la bilis que desbordan
las fauces cavernosas del rencor.
Quiero decir adiós. Cambiar por risas
de azafrán el cobalto de los rictus.
Uncir mi carro astral junto a la aldaba
de los vientos que eluden la tristeza.
Quiero sorber el nácar y la miel 
de un horizonte ahíto de jazmines.


Felipe Tajafuerte. (2016)

domingo, 15 de enero de 2017

Reconciliaciones

Hoy ha sido un día de reconciliaciones. En primer lugar con un frío y precioso amanecer con el sol pintando las nubes de rojo, dibujando los cerros cercanos y señalando de amarillo el edificio del hospital.

Un bello amanecer
En segundo lugar con mis compañeros del grupo Tudelanos por Javier a quienes no acompañé en la primera salida el pasado domingo y se han visto sorprendidos por mi total recuperación de la fascitis plantar que el pasado año me impidió marchar junto a ellos durante la Javierada.

El colorido del amanecer
En un tercer lugar con mi abandonada costumbre de caminar una o dos horas seguidas. En esta ocasión han sido un par de ida y dos de vuelta. Seguro que mañana tendré una desagradable aproximación con las agujetas, pero con estas no pienso llevarme bien.

El Hospital Reina Sofía
Una vez en Ablitas, para hacer los honores en la cuarta reconciliación, me he tomado la libertad de abandonar mi dieta habitual retomada después del periodo navideño. Y a fe que nos hemos arreglado bien y hemos empatizado con toda rapidez. Y es que el recibimiento no ha podido ser más amable. Allí, sobre la mesa, se encontraba mi amiga la ensalada, maciza ella, sanota, de buen color. La acompañaban, en espera de las presentaciones, unas manitas de concejal y unos platos de chistorra, arrebolada quizás por el contacto que en breve íbamos a tener y otros de olivas negras, tal vez de celos. Pronto han aparecido juntos los gemelos, mis viejos amigos los huevos fritos, cuyo encuentro durante tanto tiempo he tratado de soslayar. Los escoltaban unas lonchas de jamón, una chuleta de lomo, otra de panceta, unas patatas fritas y un pimiento verde. 

Invernaderos en descanso
Enseguida la empatía inicial se ha transformado en calurosa simpatía y nos hemos dado el anhelado abrazo ante un testigo que siempre nos acompaña: el vino de la tierra. Me ha venido bien para eliminar el nudo de la garganta que me ha producido la emoción del encuentro. Éste ha sido tan agradable que lo he celebrado con un carajillo de brandy. Nos hemos despedido amigablemente y hemos quedado para el próximo domingo en Ribaforada. 

Las alcachofas nos contemplan
Camino de casa, he saludado a las alcachofas. Estaban verdes, no sé si de envidia. Mañana me reconciliaré también con ellas. Solamente cocidas. Para suavizar el acercamiento, las rociaré con unas gotas de aceite virgen extra crudo y el jamón lo dejaré para el próximo domingo. 

La causa del "tropezón"
Antes de entrar en Tudela, en el huerto de un amigo, he tenido un tropezón con una careta de cerdo a la brasa que iba de la mano con un trozo de queso. La verdad es que hacían buenas migas, pero me tomado un vasito de vino para reponerme del susto. 

jueves, 12 de enero de 2017

Leyre


El pasado mes de noviembre hicimos una excursión para visitar el castillo de Javier y el Monasterio de San Salvador de Leyre, lugares sobradamente conocidos pero no por ello menos atractivos. Antes pasamos por la población de Aibar para conocer el Aula de Energías Renovables, donde quizás nos entretuvimos demasiado y esto hizo que fuésemos ya con un cierto retraso durante toda la jornada. Tanto es así que se nos echó la noche encima contemplando el pórtico de la iglesia del monasterio en un atardecer verdaderamente espectacular. 

Atardecer en San Salvador de Leyre
En la Sierra de Leyre, llamada también la sierra de Errando, los ríos Salazar e Irati han excavado en la roca caliza los cañones más espectaculares de Navarra: las foces de Arbayún y de Lumbier, cuyas dimensiones son únicas en España. Las cumbres más importantes de esta sierra son Escalar y Arangoiti con 1.302 y 1.353  metros de altura sobre el nivel del mar respectivamente. En las faldas de éste último  se encuentra situado el Monasterio de San Salvador de Leyre, cuna del reino de Pamplona, precursor del de Navarra, y mausoleo de sus primeros reyes.

La foz de Arbayún desde el mirador de Iso
La maravillosa iglesia románica de los siglos XI y XII tiene algunas peculiaridades que la hacen muy singular. Su cabecera es la construcción románica más antigua de Navarra que se conserva actualmente y una de las primeras españolas. Está edificada sobre una excepcional cripta, única en el mundo por sus características, destacando sus grandes capiteles sustentados por unas pequeñas columnas.

Detalle de un capitel de la cripta

La cripta de Leyre
La iglesia consta  de tres naves con bóveda de cañón,  muy altas, la central más ancha que las otras dos, sin guardar simetría ya que la izquierda es más estrecha que la derecha. Los tres ábsides son de planta semicircular. En el altar principal se encuentra la Virgen de Leyre y, cercano al crucero, un coro en madera de estilo plateresco. 

Santa María de Leyre
A destacar también, en el exterior, la Puerta Speciosa, pórtico construido durante la primera ampliación de la iglesia. En el tímpano circular hay seis imágenes, la más importante la del Salvador de quien toma nombre el monasterio. Cuatro arquivoltas, embellecidas con figuras de seres reales y fantásticos, descansan sobre seis columnas, tres a cada lado, coronadas por capiteles decorados con una variada temática.  Sobre las arquivoltas está el friso en el que se representan, entre otras, escenas del martirio de las santas Nunila y Alodia.

La Puerta Speciosa ya de noche
El entorno es privilegiado y a sus pies se encuentra el embalse de Yesa represando las aguas del río Aragón. A pocos kilómetros se sitúa el  castillo donde nació San Francisco Javier patrón de Navarra y misionero universal. Igualmente, desde sus alturas, se divisa el cercano pueblo aragonés de Sos del Rey Católico.

Como no podía ser de otra manera, Leyre también tiene su leyenda: la de San Virila. Cuentan que en este monasterio vivía un monje llamado Virila que albergaba grandes dudas sobre el misterio de la eternidad y rogaba a Dios para que le hiciera comprender dicho misterio.

San Virila echando un sueñecito
Un día que salió a dar un paseo por los bosques de la sierra se sentó a descansar junto a una fuente y  quedó tan absorto con el canto de un ruiseñor que perdió la noción del tiempo y se quedó traspuesto. Cuando despertó ya anochecía. Regresó al  cenobio donde habitaba y se percató de que ningún monje le era familiar y en el monasterio se habían introducido algunos cambios. Apesadumbrado, se dirigió  al prior, al que tampoco conocía, exponiéndole su extrañeza y juntos en la biblioteca descubrieron asombrados que hacía tres siglos había existido un abad llamado Virila  que fue canonizado años más tarde de su desaparición durante uno de sus paseos primaverales.

Comprendió que él mismo era el abad mencionado en ese escrito y que, al someterle a esta prueba, Dios había escuchado sus súplicas. Todavía hoy puede visitarse la fuente citada en este relato siguiendo un sendero por el bosque.

Esta leyenda no es exclusiva de Leyre. Yo la he escuchado, con muy ligeras variaciones, en el monasterio gallego de Armenteira, cerca de Pontevedra, atribuida a San Ero. Tengo entendido que se reproduce  también en  una de las Cantigas de Alfonso X el Sabio. 

San Salvador de Leyre, a sus pies el embalse de Yesa
Hasta el pasado año, en este privilegiado emplazamiento, se realizaba anualmente la entrega de los prestigiosos premios internacionales Príncipe de Viana que el Gobierno de Navarra otorgaba  para reconocer la labor de personas e instituciones de cualquier país en tres ámbitos: la cultura, la solidaridad social y la atención a las personas dependientes.


El actual gobierno cuatripartito de Navarra, poniendo como excusa y motivo el hecho de que inicialmente estos galardones se entregaban en Olite, en una decisión innecesaria y no demandada, acordó unilateral e inopinadamente, sin contar con la anuencia de la mayoría de los navarros, trasladar la ceremonia de entrega de los mismos a esa ciudad, excluyendo a la familia real de dichos actos, contribuyendo así al esperpento manteniendo el principesco título para esos premios. Quizás la Sra. Barkos pretende adquirir el prestigio internacional del que goza  el monarca, ya que nuestra presidenta, fuera de Navarra y el País Vasco, pinta menos que Caramba en el Bocal.  Para tomar esta decisión  no digo que se hayan encomendado al diablo, pero a Dios tampoco. Sea como fuere, parece que el prestigio de este galardón ha caído en picado, cosa que no ha sorprendido ni a propios ni extraños.

sábado, 7 de enero de 2017

Normalidad


La fiesta navideña ha terminado.
Volvamos otra vez a la rutina
del tajo en el taller o la oficina
en estos quince días marginado.

¡Santo Diós! ¿A este peso hemos llegado?
Comience la andadura matutina,
el tiempo de manzana y mandarina.
El turrón debe ser arrinconado.

Aunque te duelan mucho los riñones
y te falte el sentido de la vida
de pasar tanto tiempo en los sillones,

salta del lecho a toque de campana
y aún con jeta maltrecha y compungida,
emprende las labores de mañana.





Felipe Tajafuerte. 2017

domingo, 1 de enero de 2017

Introspección abecegrámica



¿Te has parado a pensar cuántos de estos adjetivos te cuadran?

Amable, blandengue, conspicuo, dúctil, escéptico, fatuo, gentil, honrado, incauto, juicioso, kafkiano, lerdo, memo, neurótico, ñoño, obcecado, perspicaz, quisquilloso, risueño, sutil, tenaz, útil, vulgar, waterpolista, xenófobo, yudoca, zalamero...

Sirve también para las damas. Solamente hay que sustituir la O final de algunos fonemas por la A. En otros no hay que tocar nada. Cosas de los géneros que no son lo mismo que los sexos. 

Este es un buen momento para hacer una introspección e intentar eliminar aquellos calificativos que te acompañan y quisieras dejar atrás, potenciar los que crees poseer que te agradan y, además, hacer lo imposible para conseguir aquellos que desearías que fueran consustanciales a tu persona.

Tampoco es cuestión de hacer borrón y cuenta nueva por mucho que cambiemos de año. 

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