lunes, 1 de octubre de 2018

Luna llena




Luna llena, rubicunda,
que dibujas de amapolas
los atardeceres rojos
y el lecho donde te alojas.
Viajas en carro de nácar,
ese que mece las ondas
cuando cantan las sirenas
y se iluminan las sombras.
Recalas en los remansos
que velan las caracolas
soñando con musgos tersos,
con besos de arena y ola.
Y cuando llegas al cénit,
donde los sueños se alojan,
resalta tu rostro níveo
en alboradas redondas.


Felipe Tajafuerte. 2018


martes, 4 de septiembre de 2018

Certeza


Era Fidel, no me cabía la menor duda. Como siempre que viajaba a Tudela, me acerqué al casco histórico para dar un paseo por sus emblemáticas calles. Las alegres notas de La primavera de Vivaldi, sobrevolando los aleros de sus casas solariegas, habían llamado mi atención cuando transitaba por el empedrado de la Rúa. 

Allí estaba, ante el portal de La Casa del Almirante. El mentón apoyado en la barbada de la tapa del violín, la mano izquierda en el mástil y la derecha meciendo el arco con la acompasada energía que exigía la música. De las cuatro cuerdas surgían vivaces los sonidos denotando su virtuosismo. 

Me costó reconocerle después de los años transcurridos desde nuestro último encuentro. Su rostro enjuto mostraba las estrías del frío, del calor, del hambre y del alcohol. De sus ojos había desaparecido la chispa de los triunfadores. Un marcado rictus de amargura había borrado su otrora sonrisa seductora. 

Me miró un instante, volvió la vista y continuó con su labor. No dijo nada, pero sé que me reconoció. Al fin y al cabo, yo no había cambiado tanto como él. Respeté su actitud esquiva y tampoco dije nada. La empatía me hizo pensar que quizás sentía vergüenza por su actual situación. No quise preguntarle por Cármen ni por su empleo como concertino en la Sinfónica de Melbourne. Ni se me ocurrió solicitar su aprobación para hacerle una fotografía. 

Dejé un billete de diez euros en la gorra tendida boca arriba en el suelo y proseguí mi camino hacia la catedral de Santa María. 


Felipe Tajafuerte. 2017 

miércoles, 22 de agosto de 2018

Acróstico de verano


Fugaces pasan los días
En los meses de verano
La promesa de aguaceros
Insiste en áridos campos.
Plúmbeas nubes candentes
Explosionan con los rayos.

Tormentas recién llegadas
Acechan en los remansos.
Jirones de vientos húmedos
Aúllan desde los llanos
Fumigando de amapolas
Umbríos sotos de álamos.
En las laderas la lluvia
Riega con cálido manto
Taludes de hierba seca
Encendiendo nuevos prados.


Felipe Tajafuerte.2018

lunes, 6 de agosto de 2018

Calor


Aquí estoy apoltronado
de forma un tanto ridícula
soportando la canícula
de este agobio tan pesado,
inquieto y acojonado.
¡Vaya ola de calor!
Empapado de sudor,
pasaré todo el verano
con la cerveza en la mano
y tan sólo el bañador.


Felipe Tajafuerte. 2018

jueves, 26 de julio de 2018

Soneto a Santa Ana


Saludo de Santa Ana "La Vieja"

Nuestra excelsa patrona Santa Ana
pasea por las calles de Tudela
ejerciendo paciente la tutela
con rostro morenico muy galana.

Aunada la ciudad de la Mejana
comienza a caminar junto a la Abuela
dando perfume al cielo con la estela
de la albahaca y la cera tudelana.

Cuando sale el cortejo del Portal
y pasa en filas por la Magdalena
ante la imagen vieja la reciente

inclina su cabeza señorial
y aquella corresponde en una escena
convertida en un rito permanente.




Felipe Tajafuerte
Del poemario Auras de mejana

sábado, 21 de julio de 2018

El Cofrete

Después del espectáculo pre fiestas sobre las Plazas de Tudela, algunos me preguntaron cómo no se había nombrado a la castiza plaza del Cofrete. Yo la nombraba en mi poema de la Plaza de San Juan, pero por necesidades de enlazar unas con otras se cambió la palabra Cofrete por Mercadal. Aunque el Cofrete no era una de las plazas previstas, yo tenía algo preparado y, para satisfacción de algunos, seguramente antiguos vecinos, lo publico.

Plaza del Cofrete

De la plaza de San Juan 
vamos a la del Cofrete;
allí acudíamos todos
cuando aún éramos "muetes".
El caraví caravá,

llamado escondite inglés,
la culimbarra, el marro,
el churri, los cojinetes,
cazuelica y cazuelón 

con el tejo algunas veces,
las tabas y las canicas
eran los juegos peremnes.
Por Yeseros adelante,
una vez pasado el puente,
al llegar al "escuraño",
demostrabas ser valiente.
Y se tomaba la fresca
desde mayo hasta setiembre
con veladas y tertulias
de los vecinos de siempre.
Vivían los Coletillos,
los Jacoste y otras gentes.
Hoy es plaza solitaria
y ni se va, ni se viene.
Destaca entrando a la mísma
una casa diferente
pintada de unos colores
que, sin duda, nos sorprenden.


Felipe Tajafuerte. 2018

lunes, 16 de julio de 2018

Plazas de Tudela

El pasado sábado tuvo lugar en el Paseo del Queiles un espectáculo pre fiestas con este título que glosaba algunas de nuestras plazas. A petición de Luis González "El jabonero", participé, junto a él y Pepe Alfaro, con algunos poemas que recitaron con acierto los actores ante el numerosísimo público que abarrotaba las gradas. Como es natural, las referencias a nuestra Plaza Nueva fueron las más numerosas.

La representación tuvo una mezcla que resultó del agrado de los espectadores: música, jotas, poemas y humor. Al final, entre aplausos, tuvieron que acompañar a los intérpretes de la función quienes habían trabajado en la sombra para llevarla a buen fin, entre otros, los que habíamos escrito los poemas sobre las plazas. 

Creo que merece la pena satisfacer la curiosidad de algunos publicando dichos poemas. Aquí están:



Plaza de los Fueros

Pasaje, mirador y mentidero.
Tribuna de la plática encendida.
Surtidor de trasiegos y de vida.
En la Fiesta, de fiesta un hervidero.
Por goyescas da fe su ayer torero.
Juez de la ciudad, veda o aprueba.
Coqueta, “Revoltosa” y ya longeva,
Con kiosko y soportales. Tan  bizarra,
Es Plaza de los Fueros por navarra;
en Tudela, a perpetuo, Plaza Nueva. 

Luis González "Jabonero"



Marcando “en punto” el reloj,
La Banda ataca un bolero.
Jactancioso y pinturero
baila el novio que corteja
a su coqueta pareja
todo primor y salero.
Novios en el escuraño
mientras gentío maduro
da la “VUELTA EL HUEVO DURO”
hecha de aquesta manera:
De su izquierda, por la acera,
transitando sin apuro,
ir, se va por la Carrera
y se vuelve por el Muro.

Luis González "Jabonero"




Agucen ojos y oídos
paisanos y forasteros,
y atiendan al lazarillo
pues mi condición de ciego
me impide ver esta bella
e impar Plaza de los Fueros.
Ornan su geometría 
las cerámicas de Anselmo 
con ilustres apellidos 
y escudos de nuestros pueblos. 
Con la casa del reloj, 
la residencia y la seo
llamada Santa María. 
Y el kiosko justico en medio
“rodiado” de veladores.
Solar de muchos festejos
es también cuarto de estar,
y alma de citas y besos.
Vean y admiren, videntes,
todo cuanto yo no veo.

 Pepe Alfaro



En esta singular plaza se aúnan
con cierta asiduidad los tudelanos.
Hay en Semana Santa procesiones,
el Volatín y el Ángel desde antaño.
En abril las verduras se proclaman.
Disfrutamos, después, del chupinazo
cuando llegan las fiestas y se bailan
el zorcico y la jota sin descanso,
junto a la revoltosa, y la era,
además de otras danzas con buen garbo.
También se dan los mítines, carreras…
y manifestaciones para rato.
Su nombre oficial: Plaza de los Fueros.
Nosotros Plaza Nueva la llamamos.


Felipe Tajafuerte




Plaza del Padre Lasa

Lourdes, barrio postinero
de Tudela linda curia
que erradicó la penuria
de campesino y de obrero.
Fue de brío semillero
y de tesón argamasa
un jesuita sin tasa
que postrero honor conoce:
La que fue de Pío XII
es “PLAZA DEL PADRE LASA”.

Luis Gonzalez "Jabonero" 


Plaza de Sancho El Fuerte

Presides altivo desde el pedestal,
duro rostro, facciones insumisas,
Plaza de tu nombre que fuera bancal
venerable convento de Clarisas.
Biblia ilustrada con textos en latín
instruyó a población menesterosa
Doblegó tu espada a Miramolín
guerreando en las Navas de Tolosa.
Tu última morada se acuartela
“Encerrado” en el Castillo de Tudela.
Cubrióse el altar de negro baldaquín
siendo San Nicolás la fría losa
que a tu maltrecha efigie diera  fin
rey navarro de espada poderosa.
Chanson de Roland en Roncesvalles brota;
Cántala Tudela al son de la jota.

Luis González "·Jabonero"

Plaza de San Juan

Viniendo por Herrerías
hemos llegado a esta plaza
que hoy de San Juan tiene el nombre
y antiguamente de Esparza.
De Tudela y la Ribera
los estudiantes llegaban,
los chicos a Jesuítas,
las chicas a La Ennseñanza;
mas de aquel bello pensil
ya no queda casi nada.


Por esa calle nos vamos
al Mercadal: otra plaza.


Felipe Tajafuerte


Plaza del mercadal

La plaza del Mercadal
ha sido y es escenario
de fiestas, celebraciones,
tenderetes y mercados.
De San Jorge y Castel Ruiz
nos llegan notas y cantos,
pues el Mercadal hoy es
el lugar donde encontramos
denso trajín de instrumentos.
Que la Música ha instalado
sus mejores melodías
entre su suelo empedrado.
Y un rumor de pentagramas
flota en la luz de su espacio.

Pepe Alfaro



Plaza de San Salvador

Aunque vuesas mercedes no lo crean,
veo en aquesta plaza aun siendo ciego
que allí, llegando ayuso, se ha erigido
al rabí Benjamín un monumento,
con leyenda y con letras tan extrañas
que en verdad, mis señores, no comprendo.
¿Dó está ya aquel acervo de sapiencia
que aquí se instituyó con el liceo?
¿Dó aquellos recitales y veladas?
¿La cultura tal vez la arrastró el Ebro?
Quizás por eso pasa lo que pasa
y ninguno entendemos el hebreo.


Felipe Tajafuerte




Plaza de Yehuda Ha-Levi

Plaza Yehuda un lugar
cerca de la judería
que es canto a la poesía
pues se acertó a dedicar
a un poeta singular.
Sabio y médico cercano
hablaba este tudelano
en árabe y en hebreo,
iniciando el balbuceo
del idioma castellano.

Pepe Alfaro


Plaza vieja
En este sitio de eventos
hoy llamado Plaza Vieja
la historia escrita nos deja
las huellas de monumentos.
Sobre los mismos cimientos
de la mezquita mayor
se alza en todo su esplendor
la Catedral con su Puerta
del Juicio, página abierta
para que dude el lector.

Pepe Alfaro


Plaza de San Francisco

En la Plaza San Francisco,
junto al Paseo del Prado,
las gentes se han congregado
prietas como en un aprisco
para observar este cisco.
Y es que el Ebro, con furor,
como auténtico señor,
se sale a veces de madre
y aunque le llamemos padre
causa auténtico temor.


Felipe Tajafuerte


sábado, 7 de julio de 2018

Por el Alentejo


La visita de cualquier población del país vecino siempre colma mis expectativas y nunca me deja indiferente. En esta ocasión, durante una de mis estancias en Cáceres, decidimos acercarnos a la vecina comarca portuguesa del Alentejo. Después de atravesar Valencia de Alcántara y la frontera, llegamos a Portagem y tomamos una carreterita sinuosa en dirección a Marvão, la mancha blanca, avistada unos kilómetros antes, que me había hecho recordar una inolvidable aproximación a la isla griega de Santorini vista desde el crucero Celestyal Olympia.


Llegada a Marvão
Estacionamos el coche al abrigo de las murallas, junto a un vistoso rótulo del lugar, y ascendimos por unas escaleras de piedra hasta la puerta de entrada a la población. 

Puerta de entrada a Marvão
Nos dispusimos a recorren sus calles empedradas, bien cuidadas, con casas enjalbegadas de un blanco insultante. 

Las calles
En tanto nos dirigíamos al castillo por el entramado del caserío, de pendiente muy llevadera, fuimos descubriendo sus recovecos con rincones preciosos, escaleras recoletas, arcos de piedra hermanando casas de ambos lados, la filigrana de la forja de sus balcones y, de vez en cuando, unos miradores desde los que apreciar la verde panorámica del Alto Alentejo.


Jardines
Unos cuidados jardines nos dejaron a las puertas del castillo, cuyo contorno rodea otra muralla. 

Monumento a Ibn Maruán
Una extraña figura confería los honores a Ibn Maruán como fundador de Marvão en el siglo IX. 

El castillo
Recorrimos la fortaleza, enorme, excelentemente preservada. Una gran y oscura cisterna a la que se puede acceder hizo las delicias de mis nietos cuando mi voz impostada provocaba tonalidades espeluznantes en la lobreguez del aljibe. 

Parte de las almenas
Fuimos descubriendo todas las estancias que conformaban el castillo: el patio de armas, la torre del homenaje, sus almenas, a las que accedimos, desde las que se puede disfrutar de un maravilloso paisaje en el que se aprecia, con Portagem a los pies, de un lado el paisaje portugués y del otro el español.

Descendemos para comer

Llegó la hora del yantar y descendimos comprobando que los restaurantes, al ser sábado, estaban a rebosar. Por fin, en un hotel encontramos mesa. Yo, como siempre que visito Portugal, me decanté por el bacalao, en esta ocasión dourado, acompañado de vinho verde


Rincón de una iglesia
Satisfechos con la comida, callejeamos de nuevo por el pueblo y, después, nos encaminamos a los coches para bajar de nuevo a Portagem. 

La calzada medieval
Cerca de la Casa de misericordia, cuya iglesia no pudimos ver, descubrimos una antigua calzada medieval que llevaba a esa población. Con harto pesar, mi hijo y yo tuvimos que resignarnos a descender con los vehículos; mi mujer, mi hija y mi nuera con los niños tomaron esa ruta de tres kilómetros que discurre a la sombra del arbolado. 

Puente romano de Portagem
Una vez reunidos todos, en un bar cercano al puente romano de Portagem, nos tomamos unos refrescos y unas Sagres pudiendo comprobar la diferencia de los precios con respecto a España. Dimos una vuelta por la gran piscina natural y, con el atardecer iniciamos el regreso a Cáceres, después de pasar unas horas con el atractivo que supone siempre una escapada a Portugal.


domingo, 1 de julio de 2018

Octenio


Hoy se cumplen ocho años del nacimiento de este blog. La verdad sea dicha que durante este último periodo he estado algo apartado de la blogosfera y la actividad de mi bitácora se ha visto muy mermada; tanto es así, que, hace unos meses, Emilio, mi amigo granadino, me preguntó si tan cansado volví de la Javierada que no tenía ganas de escribir nada. Lo cierto es que comencé algún reportaje, pero otras ocupaciones más perentorias coparon mi atención y ahí se quedaron, solamente bosquejados. Quizás en algún momento los retome y vean definitivamente la luz. Luz que, por fin, ha visto mi primer libro que, como si fuera una flor, apareció en el mes de mayo. 

Auras de mejana ha funcionado bien teniendo en cuenta la modestia de mis aspiraciones y que se trata de un poemario. 

No he pensado siquiera en el propósito de la enmienda con respecto al blog. Quizás publique en él alguno de los poemas inéditos que figuran en mi libro. Lo más probable es que me entregue a la preparación de una segunda obra, esta vez de relatos. Advierto de antemano que mis embarazos son muy prolongados, aunque en esa ocasión ya no seré un primerizo.
Hasta pronto. 

miércoles, 23 de mayo de 2018

Auras de mejana

Aquí está mi criatura. Ha visto la luz después de una dilatada gestación y un parto feliz tras una semana de tribulaciones con una malhadada agencia de paquetería. Por la duración del embarazo podría haber nacido un elefante. Deseo que este infantico no sea como el ridículo ratón que parieron los montes, según nos cuenta Horacio en su Ars poetica

He abierto la caja y allí estaban todos los ejemplares, con ese color dorado que diseñé para ellos. Me gustan. He cogido uno en mis manos y he comprobado su suavidad al tacto y su ligereza de peso. Con el tamaño adecuado, el que elegí para él: 150 x 210 mm. Lo he hojeado y he ojeado sus ciento doce páginas recreándome en la suerte. A pesar de la falta de una ese en un morfema al inicio, me sentía satisfecho avanzando en la lectura. Hasta que lo he visto. Ahí estaba el maldito gazapo. Un verso en el que falla la métrica. ¿Cómo se me pudo pasar en la última corrección? Tal vez haya alguno más y no me haya apercibido.

Ya no tiene remedio. Nada ni nadie es perfecto. Pero he encontrado una solución que puede ser divertida y por eso he desvelado este error. Ahora le toca al avispado lector encontrar el verso discordante. Sólo son mil trecientos sesenta y siete versos -los he contado- los que componen este poemario. Una pista para facilitar la búsqueda: se trata de un alejandrino. Puedo jurar sobre la biblia que esto no ha sido intencionado para incentivar la lectura.

Auras de mejana es una recopilación de los poemas que he venido publicando en este blog y alguno más inédito. Tendrá su puesta de largo el próximo día seis de junio a las 19:30 en la librería tudelana Letras a la taza. Oficiará la ceremonia el incombustible poeta ribero José Javier Alfaro Calvo, que ha tenido la gentileza de escribirme un bonito prólogo. Muchas gracias, Pepe Alfaro.

El libro tiene un precio de venta al público de ocho euros y, además de en la librería Letras a la taza, donde tendrá lugar la presentación, estará a disposición de los compradores en las librerías tudelanas Julio Mazo, Santos Ochoa y El cole. 

Para los pedidos que me hagan personalmente para enviar por correo, el PVP será idéntico, asumiendo yo los gastos de envío y el comprador los de transferencia para el pago del mismo. Me pueden hacer los pedidos al siguiente correo electrónico indicando los datos y dirección en la que se quiere recibir: 

ftajafuertec@gmail.com 

A vuelta de correo les facilitaré el número de cuenta donde deberán ingresar el importe de 8 € por ejemplar.

Espero que quien tome este librito en sus manos, disfrute con la brisa de mi mejana, porque lo importante no es escribir un libro, sino que alguien lo lea.

lunes, 30 de abril de 2018

Madrigal a la alcachofa tudelana


Es la alcachofa blanca de Tudela
la celebrada flor de nuestra huerta.
Su corazón despierta
semblanzas de la madre y de la abuela.
Ese dulce amargor
de suave terciopelo reverdece
con cálido frescor,
y el paladar goloso palidece
del intenso sabor
que se expande en la boca y la estremece.




Del poemario Auras de mejana. Felipe Tajafuerte 

sábado, 24 de marzo de 2018

A la Dolorosa




Mirad la imagen transida
de la Mater Dolorosa
la talla maravillosa
con tal pureza esculpida
que aparenta tener vida.
Su faz serena embelesa
mas la angustia que regresa
con filo de siete espadas
por el odio emponzoñadas
el corazón le atraviesa.

Abrumada de dolor
la Madre del Salvador
extiende abiertos los brazos
y aunque está “hecha pedazos”
tan sólo destila amor.




Felipe Tajafuerte. 2017

viernes, 16 de marzo de 2018

Semana Santa tudelana

Esta tarde noche, he asistido, en el Palacio Decanal de Tudela, al acto de apertura de la Semana Santa tudelana con la lectura del pregón de inicio de la misma, a cargo del escritor y poeta Pepe Alfaro. Como creo que lo escuchado no tiene desperdicio, lo transcribo íntegro para conocimiento de quien pueda estar interesado, sea creyente o no, porque sus palabras las puede suscribir cualquiera. 

Pepe Alfaro leyendo el pregón


PREGÓN DE LA SEMANA SANTA TUDELANA, 2018 
 -Pepe Alfaro-


Tengo que agradecer, en primer lugar, la designación como Pregonero de la Semana Santa de Tudela a la Asociación de Cofradías de Tudela. Dudo de que haya sido un buen acierto elegir a un laico que vive más en las dudas que en las certezas y que soy como la personificación de ese cartel de “Acción poética”, que dice: “ANTES DUDABA. AHORA NO SÉ”. Bien es cierto que ser laico no es ser ateo. Por eso lo haré desde mi visión personal.


No me es ajena la Semana Santa. Siendo muy niño salí de nazareno en la Procesión de Corella, también en la de Tafalla, Irache y otras localidades en donde viví o estudié. La Poesía religiosa, por otra parte, siempre me ha interesado, tanto desde el punto de vista como lector de los grandes místicos y modernos, como también desde el de escritor. Ahí están las 7 palabras que escribí para Corella y que son leídas en diferentes lugares que me lo han solicitado, como también aquí serán leídas, concretamente en el ya clásico Concierto Oratorio que tendrá lugar el próximo jueves 22 en la Iglesia del Carmen.

La Semana Santa de Tudela, sin dejar de tener sus principales hitos propios, en esos tan bellos como inocentes autos sacramentales del Volatín y el Ángel, lleva unos años en constante crecimiento, con una serie de actos que se van consolidando y en los que, de continuo, aumenta la participación. 

Pero no podemos olvidar que la celebración de la Semana Santa es la celebración de la Pasión y Muerte de Jesús de Nazareth. Aun habiendo leído varias veces los Evangelios, reconozco que no entiendo de exégesis evangélicas en relación con lo divino, por lo que me fijaré más en el hombre. En ese Jesús de Nazaret, un emigrante, un “sintecho”, que viene a nacer en la pobreza de un pesebre, entre dos animales, a pesar de que la imaginería edulcore esa realidad. Como también se dulcifica la muerte con bellos Cristos, representados más desde el punto de vista de la pose estética que desde el dolor.

Dicen que un libro son muchos libros. Tantos como lectores. Más aún, cada relectura supone leer un libro distinto, porque cada uno de los lectores entendemos lo leído a través del cedazo de nuestra manera de ser en cada momento. Y lo que para uno es esencial para otro lector es accesorio. O viceversa. Por eso, de ese Jesús de Nazareth que narran los Evangelios, me quedo con esa digna pobreza tan presente en su doctrina. En Mateo y en Lucas aparece la anécdota del “joven rico”, que buscaba ganarse el cielo, pues cumplía los mandamientos: “―Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. Cuando el joven oyó esto, se fue triste porque tenía muchas riquezas. ―Les aseguro —comentó Jesús a sus discípulos— que es difícil para un rico entrar en el reino de los cielos. De hecho, le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios”. Pero los ricos, que no descansan en su avaricia, y se toman al pie de la letra lo que les conviene, se aprestaron a fabricar agujas enormes por cuyos ojos entrasen camellos sin dificultad.

Lo mismo ocurre en el episodio de la Expulsión de los mercaderes del Templo de Jerusalem, cuyo patio es descrito como "lleno de ganado y tablas de cambistas de monedas”. “Jesús se molestó tanto por esa situación que formó un latigo con varias cuerdas y, a golpes, hizo salir al ganado y tiró las mesas de los cambistas y de los vendedores de palomas, haciendo caer las monedas por el suelo”.

El Papa Francisco, fiel a esta inequívoca doctrina, lo ha expresado en numerosas ocasiones: “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”

Pero también me quedo con la humanidad del hombre que llora cuando se entera de la muerte de su amigo Lázaro. Que duda en el huerto de los olivos: "Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Que pide agua desde la cruz: “tengo sed”

Llanto, Dudas, Sed, Pobreza y Humanidad. Algo que tanto falta en los líderes dirigentes de nuestras sociedades actuales, traidores vendidos a las treinta monedas del capital. 

No podía dejar de hacer mención al tema de las mujeres, las eternamente olvidadas por la Historia. Mientras Judas le traicionaba (cómo no, por dinero) y Pedro negaba conocerle, los otros huían. Y ¿quiénes estaban acompañándole en su pasión y muerte?: las mujeres. María, su madre; María, esposa de Cleofás y madre de Santiago; María Magdalena; Salomé, esposa de Zebedeo y un genérico “otras mujeres”, entre las que se nombra a la Verónica, siguieron a Jesús hasta el monte Calvario y fueron el enlace entre la muerte y la sepultura. Más mujeres que varones (pues tan sólo se citan a Nicodemo, José de Arimatea, y a Juan) permanecieron junto a Jesús, cuando fue apresado, torturado y conducido hasta la muerte en la cruz. 

Veinte siglos después, los ricos siguen siendo los dueños del mundo a costa de los pobres. Las distancias cada vez son más abismales, siendo los ricos más ricos, y los pobres más pobres. Veinte siglos después, los jóvenes salieron a la calle, los mayores hemos tenido que salir a la calle y lo mismo ha ocurrido con las mujeres para clamar por una Igualdad y por una Dignidad que nunca llegan. 

Y es que el mundo, como siempre se mueve entre las dos fuerzas: el Bien y el Mal. El Bien solidario de “Amar al prójimo” y el Mal de acumular riquezas a cualquier precio. Estas dos fuerzas que están representadas y esculpidas en el mayor tesoro artístico de nuestra tierra: la Puerta del Juicio de la Catedral de Tudela. 

Pero el pueblo es sabio. Y también ha sabido representar el Bien y el Mal. Y lo ha hecho de una manera festiva con unos Autos sacramentales que han llegado hasta nuestros días: el Volatín y el Ángel. Sencillos, casi infantiles, pero con unas enormes dosis de crítica, no exenta de espiritualidad. 


El Volatín representa el ajusticiamiento del Mal, personificado en la figura de Judas. El pueblo ha sabido identificar a numerosos judas que en el mundo han sido, como discípulos, a veces aventajados, del Iscariote. Nuestra tierra, crisol de culturas y de etnias, ha sido siempre hospitalaria con los ángeles y crítica con los volatines. El Diccionario de Pascual Madoz recoge que hacia 1486, y cito textualmente, “se refugiaron en Tudela muchos aragoneses perseguidos por la Inquisición, y la ciudad los acogió tan decididamente, que no solo se negó a entregarlos a las reclamaciones inquisitoriales, sino que amenazó a los inquisidores con echarlos al río”. 


Y el Volatín es el heredero de aquel pensamiento antiinquisitorial. De ahí que al “moñaco” se le vista con algún traje en el que se incluye algún tipo de crítica. Ha ido de banquero, de médico, de empresario, de arlequín… bueno…y de foral. Pero lo que, en este caso, era simplemente una crítica al cambio de gorra americana en vez de la popular boina, fue visto como una afrenta por quienes se sintieron ofendidos sin causa. 

Espero que a mí no me lleven a juicio por contar mis sueños o pesadillas, porque es que llevo ya un montón de días soñando con un Volatín. Con un “moñaco” que no para de dar vueltas y lleva un birrete semejante al rector de una Universidad, y que sujeta con avaricia una bolsa con treinta monedas. Por cierto, una Universidad tan cercana en su edificación como lejana en su espíritu solidario. Y es que los sueños, como el humor, son siempre peligrosos para el sistema económico. Que se lo digan a mis amigos Pepe Zardoya y Luis “el Jabonero”. Está claro que los “nuevos reyes del cotarro” no permiten ni siquiera aquella tan necesaria como catártica crítica que los antiguos reyes permitían a bufones y juglares. 

Este año el Pregón del Volatín corre a cargo de la Asociación de Mujeres del Barrio de Lourdes. Enhorabuena a quienes tuvieron esa luminosa idea. Porque es un colectivo digno de muchos reconocimientos por su desinteresada labor en poner siempre, entre otras muchas actividades, su adecuado condimento a la Vida. Un paso más hacia esa Igualdad y Dignidad, que son parte de la Justicia y por la que siempre debemos luchar. 

Finalmente vendrá el Ángel. “El enviado”, si hacemos caso a la etimología griega de ἄγγελος. El nombre “Ángel” aparece en casi todas las lenguas del mundo. En el 2017 y en este 2018, (otra coincidencia femenina más) lo encarnan dos mujeres, dos Ariadnes. La figura del Ángel es un tanto peculiar. Ya desde el nombre: en singular (Ángel) es masculino, en plural (Ángeles) es femenino, pero también existen Ángelas y Angélicas. 

Y será, este Ángel, el que nos traerá de nuevo la renacida Vida. Y, en este ciclo continuo entre la Vida y la Muerte, el Ángel, quitará el velo de María, como símbolo de terminar con el luto y traernos la Alegría. Por eso la primera palabra del Ángel es “Alégrate”. 

No podía terminar sin un poema. Una breve décima que intenta recoger esta completísima Semana Santa tudelana, que se abre con este acto que ahora finaliza, y en el que reitero mi agradecimiento: 



Al hilo de los pregones
que hablan de Muerte y de Vida,
con concierto, con rompida
de la hora, procesiones,
cine y representaciones
de la Pasión… llegaría
la cercana alegoría
que a esta Semana da fin:
los giros del Volatín
y el Ángel de la Alegría.




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