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jueves, 7 de marzo de 2019

Quintillas para una Javierada




Por desiguales caminos
para cumplir un deber
transitan hacia Javier
numerosos peregrinos
que prometieron volver.

Van a culminar la ofrenda

y también a descubrir
que Javier hace sentir
la seducción de la senda
por la que se debe ir.

Avanzan alborozados
por el penoso sendero,
pleno de boj y romero,
de vez en cuando hermanados
cabe cualquier compañero.

Llegan ya los peregrinos
por parajes sin igual

para la cita puntual
en busca de los destinos
del Navarro Universal. 




Felipe Tajafuerte. 2019


sábado, 17 de noviembre de 2018

Lo que está bien, está bien


Ayer tuvo lugar, en la recoleta plaza de San Jaime, el VIII pregón en homenaje a la elástica y la boina tudelanas.  En esta ocasión, a mi juicio, se ha obrado con cordura y se han separado las cenas de las dos celebraciones. Ambas, como es lógico y natural, tienen sus defensores y detractores. Esto no lo podemos evitar, porque de todo tiene que haber en la viña del señor. No obstante, anoche, los partidarios de la boina pudieron reunirse sin renunciar a nada y disfrutar de la tradicional cena. Lo mismo ocurrirá el próximo viernes: los acérrimos de la elástica podrán degustar su cena, también tradicional, sin que nadie les haga sombra. Quienes son indiferentes a estas tradiciones seguirán absteniéndose y los que somos gustosos de participar en ambas, podemos hacerlo sin tener que optar por una u otra.

El honor de hacer el pregón de este acto, así lo consideramos los que hemos sido pregoneros, recayó, de nuevo, en una mujer: Blanca Aldanondo, una fotógrafa profesional como la copa de un pino, a quien vemos recorrer los rincones de Tudela para dar noticia gráfica de cualquier acontecimiento. Como es habitual, hizo la presentación el polifacético Pepe Alfaro ante un numeroso público entre el que nos encontrábamos Isidro López, primer pregonero, Milagros Rubio, la última y yo que fui el cuarto. A los tres nos hicieron la correspondiente foto junto a la protagonista de este año y el presentador.

De izquierda a derecha: Isidro, Milagros, yo, Blanca y Pepe
Blanca estuvo muy amena y emotiva en su discurso un si es no es nostálgico. Le agradezco la mención que hizo de quienes la hemos precedido, pero tengo que hacerle una pequeña corrección: Si no recuerdo mal, la "alucinante puerta giratoria" no era la del Diamante, sino la de un bar contiguo, ubicado entre éste y el Arbella: el Amaya.  Estos dos últimos desaparecieron y han sido sustituidos por otros. 

Blanca Aldanondo leyendo su pregón, junto a ella Pepe Alfaro
Como en ocasiones anteriores, transcribo íntegro el pregón, que amablemente me ha facilitado Blanca Aldanondo, para quienes no tuvieron oportunidad de escucharlo. Dice así:

VIII PREGÓN DE LA BOINA Y LA ELÁSTICA TUDELANA


Y digo yo…
¿Qué hace una fotógrafa como yo en un escenario como este?
Un lugar por donde han pasado poetas, escritores y gentes de mucho saber. Isidro, Fermín, El Jabonero, Felipe, Inma, Pepe, Milagros. ¡¡¡Qué vértigo!!!
Yo no sé hacer maravillosas rimas ni bellos relatos. Solo puedo mirar. Mirar y ver. Usar mi cámara y perpetuar nuestro día a día.
Y ahora vamos a mirar juntos unas imágenes que todos guardamos en la memoria colectiva. Os invito a ‘fototransportarnos’ juntos a momentos de la Tudela de los últimos años en los que la Elástica y la Boina son protagonistas.

Mi primera foto.
 Cerrad los ojos. El paseo de Invierno. El quiosco del señor Andrés. El parque infantil. La imprenta Muskaria. Y el Colegio Lestonac.  Esta es la foto de mi infancia. Por aquel entonces, eso era Tudela para mí.
¿Veis el quiosco del señor Andrés? El olor pegajoso de los pepinos y cebolletas en los dedos. Aquellos regalices rojos, y los kilos y kilos de pipas y maíces.
Ahora bajamos un poco. Al parque infantil de hierros oxidados. El tobogán, las barras paralelas  donde dábamos volteretas suicidas. Aquellos columpios con un gran charco de agua debajo. Y la reina del parque: la bola del mundo con una barra vertical en su mismísimo núcleo para poder bajar…, o evitar despeñarse de cabeza. Solo unos pocos valientes se atrevían con ella. Y aquel suelo cubierto con una alfombra de piedras.
La imprenta Muskaria, con un pequeño escaparate  que contenía los mayores tesoros. Las gomas de borrar, lapiceros, bolígrafos, cuadernos y sobre todo, cromos…
Y para terminar, el Colegio Lestonac. Allí crecimos e hicimos amigos.
Aquí comienzan mis primeros recuerdos de la boina y la elástica. Esa imagen de mi padre o de mi abuelo cuando venían a buscarme. Con sus txapelas, como las llamaban ellos. Podía verlos acercarse desde la otra punta del parque. ¡¡¡Blanca!!! ¡¡¡Te llama tu madre!!!

Otra foto, la de mi adolescencia.
Mirad esta otra imagen. Tudela se hacía más grande para mí. Descubrí la plaza Nueva.
Vamos a recorrerla juntos. En la esquina, el Banco Bilbao. La zona de los bares, inaccesibles para mí en aquella época. La alucinante puerta giratoria del Diamante. Allí jugábamos girando y girando hasta que algún adulto te lanzaba un par de gritos. Y aquel olor que salía a la calle de los legendarios calamares a la gabardina del Arbella.
Y lo más importante de todo: los carricos de chucherías en los porches de la plaza. El paso previo a la sesión de primera hora de la tarde del cine Versalles.
Allí discurría nuestra adolescencia y comenzamos a fijarnos en las cuadrillas de amigos con elásticas y boinas que chiquiteaban por los bares de la plaza. Aquellos que te miraban con sorna y te preguntaban: “¿Y tú…, de quién eres?”.

La foto de juventud
Tudela crecía y crecía;  el Paseo del Prado, el Corazón de Jesús, la Torre Monreal. La experiencia en el grupo de danzas….
Quién de vosotros no se coló en la Torre Monreal para encontrar el pasadizo hacia la catedral… Y quién no se refugió en cuadrillas en el paseo del Prado  para fumar a escondidas aquellos cigarros que comprábamos de uno en uno…
Y aquella música que salía desde las ventanas abiertas de la Casa del Reloj y que te invitaba a entrar. Allí viví mi experiencia con el Grupo Municipal de Danzas. Boinas rojas, negras, elásticas. Los txistularis y los danzaris. Los primeros chicos…
Y el mayor de los descubrimientos: Cocorico.  Aquella primera vez que conseguí entrar sin la edad exigida después del enésimo intento. Aquello era el paraíso; enorme, azul, con chicos y la mejor música… Boinas no había; creo…

Y por último, la foto de hoy
Aquí y ahora mismo. En esta noche de otoño en la que homenajeamos a estas prendas tan nuestras.
Y en la plaza de San Jaime, un lugar entrañable de Tudela en el que casi se pueden escuchar los siglos de historia. Cerrad los ojos un momento. ¿No oís el repiqueteo tozudo de los canteros que construyen la Catedral?
 A casi todos os he conocido por mi trabajo de fotoperiodista. Con boinas, con elásticas, en el trabajo, dedicando vuestro tiempo a Tudela o disfrutando de nuestras tradiciones. Así que congelo también este instante y lo guardo para siempre en mi memoria. En nuestra memoria…
Pero os voy a pedir un pequeño favor. Aquello que os pido siempre cuando os apunto con mi cámara: Mirad hacia aquí y, sobre todo…, ¡SONREID!”.
Y ahora, que suene la música de los gaiteros con sus txapelas y elásticas. Vamos, que ya huele a tostadas de ajo y se nos van a socarrar…

sábado, 25 de noviembre de 2017

Vuelta a las andadas.



Parecía que en la última celebración se habían encauzado las cosas, pero el pasado viernes volvieron a cambiarse las tornas. Dos asociaciones celebraron, coincidiendo día y hora,  una la cena homenaje a la Elástica tudelana y la otra la cena homenaje a la Boina. De esta manera, aquellos a quienes nos gusta seguir estas tradiciones nos tenemos que dividir eligiendo una u otra. 


En su día comenté, recogiendo la opinión de numerosos tudelanos, que procedía una solución intermedia: festejar ambos eventos en dos viernes consecutivos distintos, uno para la boina y otro para la elástica, aunque el pregón fuese conjunto en la primera celebración. Así lo hicieron el año pasado. Por lo visto, al parecer, la idea es pésima a juzgar por la no repetición y la poca o nula aceptación suscitada en los responsables de la organización. No han hecho ni puto caso, ni a mí, ni al resto de concurrentes que solicitamos el acuerdo y mantenemos estas tradiciones con nuestra asistencia. Ellos a su bola, el uno por el otro la casa sin barrer.

En Tudela somos así. Tenemos dos agrupaciones corales, El coro Fernando Remacha y el Coro Joaquín Gaztambide, dos escuelas de jotas, la municipal Raimundo Lanas y la de Camino Martínez. En ambos casos, unas han nacido de una escisión de las otras y, por tanto, son como el agua y el aceite. Podría añadir algún incidente más, pero no quiero seguir metiendo el dedo en el ojo, y menos en el ajeno. Menos mal que también tenemos dos universidades la UNED y la UPNA, dos semanarios locales, Plaza nueva y La voz de la Ribera, tres comparsas de gigantes y cabezudos, tres museos, dos templos románicos, la Catedral y la Magdalena y hasta dos altos cargos eclesiásticos, el arzobispo  de la diócesis de Pamplona que, a su vez, es obispo titular de la de Tudela, y el obispo auxiliar para nuestra ciudad. Por tener, tenemos nada más que cuatro cuerpos policiacos: local, foral, nacional y la Guardia Civil. 


Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda y quedan un tanto lejanos. Dejando de lado el asunto de ambos homenajes y ágapes, que tienen una mala solución aparente a corto plazo, debo decir que muy bien por el grupo murchantino con sus tostadas de ajo, bien por los Gaiteros de Tudela en su acompañamiento musical, y sólo regular el tema de las tapas de chistorra gratuitas en los establecimientos del bebercio. Propongo esta sugerencia a los organizadores: sería muy conveniente indicar en los carteles anunciadores el nombre de los bares que colaboran en este asunto, porque hay algunos que se aprovechan sin poner bota ni alforja. No acompañan nada con la bebida, costumbre muy arraigada por estos lares, y te cobran sus pinchos y no por un módico precio precisamente. Yo ya tengo vetados a un par de estos lugares pues en uno de ellos nos dieron la clavada y en el otro nos tomamos el vino a palo seco.

Este año, en esa noche, volvimos a tener de nuevo pregonera. Milagros Rubio, con boina y elástica muy bien puestas, en su condición de mujer de letras, que no de política, pronunció un hermoso pregón armonizado con una conjunción de heptasílabos y alejandrinos blancos líricamente entremezclados, como homenaje a la Boina y la Elástica tudelanas, que, por ende, fue un precioso canto a Tudela. 

Milagros Rubio y Pepe Alfaro (Foto de Jesús Marquina)

Acompañándola, además de un atento público interesado y el incombustible Pepe Alfaro, estuvimos algunos de los que hemos tenido la fortuna y el honor de haber pasado por las mismas labores pregoneriles que Milagros: Isidro López Fumero, Luis González "El jabonero", José Luis Zardoya Molinos y un servidor. Faltaron a la cita Inma Benítez  "Minina" y Fermín Aguado Pérez.  

Para finalizar esta entrada como mandan los cánones, doy mi más cordial enhorabuena a Milagros Rubio por su pregón, cuyo texto me ha facilitado amablemente y que hago extensivo para general conocimiento.

VII Pregón en homenaje a la Boina y Elástica tudelanas.

Languidece el otoño en mullidas alfombras
de abatida hojarasca.
El Ebro en sus espejos recoge enriquecido
el curso de los siglos.

Celtíberos, vascones, aragoneses, mecen
sus huellas en el río.
Mudéjares, judíos, muladíes, mozárabes
perfilan la Mejana en desiguales arcos
amarrados al puente.

Se desvanece el tiempo en quebrados recodos
Flotan en sus torrentes los impulsos de Muza,
del Ciego de Tudela las derramadas lágrimas,
la luz de Benjamín en venturosos viajes,
la prolongada sombra de sabiofuertes Sanchos.
Sinagogas, mezquitas, palacios, catedrales…
esparcen sus vestigios entre prados y sotos.
De nombres no nombrados yacen en los meandros
las diluidas sombras de eminentes mujeres.

Nuestro río es liceo de acaudaladas aguas.
Su historia navegable transporta la memoria
que amamanta la savia de nuestra filiación.
El Ebro es río fuerte. No es arroyo sin vida.
Es vida en desarrollo rebasando meandros
hasta llenar la luna de compartidos sueños.

Ayer es hoy, mañana, el día que vendrá
encauzando el camino que un día será culmen
en nuestras Facultades, afluyendo saberes
que soñó Teobaldo.

El Ebro porta aludes de nuevos manantiales.
Plural, diverso, libre, corre hacia su destino
engendrando aluviones, eméritos pilares
de nuestra identidad.

Próspera identidad cargada de afluentes
donde ideamos próximos motivos de ilusión.
Nuevas naves navegan. Tudela estrena afán
manteniendo utopías, recuerdos, experiencias
de siglos perdurables.

Cambiemos, conservemos, crezcamos sin crecernos
acompañando el curso fluvial de nuestra historia.

Somos por lo que fuimos. Borremos lo ominoso.
Tiremos al barranco violencias, miedos, hambre,
xenofobia, miseria, odios y fanatismos.
Olvidemos corsés, rigideces, batallas,
exclusiones, dictados.

Remontemos el vuelo.
Rescatemos lo noble de nuestros idos lustros:
la convivencia, el verso, lo diverso, la paz.

Abramos nuestras fuentes a todos los arroyos.
Siendo tiempos difíciles, tenemos existencias,
surtido solidario de altruista cobijo
al margen de banderas, de credos, de color.

Amparemos amores contra sed de ternura.
Abriguemos la mente calzándonos la boina
Boina que quita penas
Boina que da cobijo a  nuestras dignidades
Boina que roba espantos a cualquier amenaza
Boina que aúna el ayer al hoy del labrador.
Boina que no distingue entre hombres y mujeres,
boina que enfrenta el cierzo a la orilla del frío
para seguir nadando contra viento y marea.

Arropemos la vida colmando de valores
nuestro arca de Noé.

Vistámonos la elástica al saltar a la Nave
de la supervivencia. Sintámosla en el cuerpo.
al unir nuestras huellas de tiempos ya lejanos
a las que dibujamos por nuestra decisión,
resguardando el latido que nos mantiene en marcha.

Rescatando lo noble, borrando lo ominoso,
ciñendo a nuestra piel cálidas boinielásticas,
abriendo nuestras puertas,
remaremos los siglos.
Arropando su historia a lo ancho del Ebro,
proseguirá Tudela portando en su mochila
mestizaje, cultura, cambios y tradición.

Languidece el otoño. 
Tonifica Tudela sus nuevas primaveras.




domingo, 20 de noviembre de 2016

Y llegó la cordura


¡Por fin! Desconozco si las dos agrupaciones se pusieron de acuerdo o bien cada una por su cuenta decidió celebrar el ágape en distinta fecha e imperó la cordura. Esta solución siempre me pareció la más adecuada: iniciar el viernes una semana dedicada a la Boina y a la Elástica con el pregón del homenaje conjunto a ambas prendas tudelanas; el viernes primero  celebrar la cena de la boina y el último la de la Elástica. De esta manera nadie tiene que optar por una o por otra. Todavía se podría mejorar manteniendo la oferta de los bares, vino y chistorra, durante toda la semana. 

Oportuno como de costumbre, a la vuelta de mi viaje a Barcelona, me despisté y se me pasó acudir a escuchar el sexto pregón que este año pronunciaba José Luis Zardoya Molinos, con quien mantengo una buena relación desde que era el letrado asesor de la entidad bancaria en la que yo prestaba mis servicios, en aquellos tiempos en que los asuntos de reclamación de deudas se dilucidaban en las oficinas locales.

Pepe Zardoya ya fue pregonero del Volatín el año 2013, en aquella malhadada ocasión en que la policía foral interpuso una desafortunada querella por una interpretación sesgada de su alocución. Naturalmente la querella fue archivada por el juez que no vio ningún fundamento en ella. Me alegro, por tanto, de su designación para este evento y lamento no haberle podido acompañar, no solo en el pregón, sino también a la hora del yantar.


Para resarcirme de este imperdonable olvido, el próximo viernes acudiré a la cena de la Elástica, durante la cual se rendirá homenaje al Banco de Alimentos de Tudela. Allí daremos cuenta de las tradicionales sopas de ajo y demás viandas que las acompañan.

Pepe Zardoya me ha facilitado amablemente el texto de su discurso que esta vez ha desarrollado mediante unas quintillas que a continuación reproduzco:

VI PREGÓN DE LA BOINA Y LA ELÁSTICA TUDELANAS

Amigas y amigos todos
que habéis venido a escuchar
lo que cuente el pregonero,
¡veremos si está certero!
hasta la hora de cenar.

Precedido por poetas,
escritores y un juglar,
unas palabras me piden,
en verso libre o que rimen,
y que paso a recitar.

Es homenaje a la boina
y a la elástica, por igual,
hermosas y diferentes,
que llevamos los presentes
en esta noche otoñal.

Aquí en la Plaza San Jaime
de recuerdos sin final,
con el kiosko, tiendas, bares,
y al fondo de estos lugares,
el Palacio Decanal.

Adosado a un monumento
del gótico principal,
el Claustro, Puerta del Juicio,
¡que se cuide sin prejuicio!,
de la insigne Catedral.

Calles, plazas y rincones,
acervo patrimonial,
llenas de gentes cristianas,
judías y musulmanas.
Historia intemporal.

Casi cuatrocientos años
las tres religiones, verdad,
conviviendo con altura,
creando riqueza y cultura,
legadas a la ciudad.

Hablando ya de la boina,
en Tudela no nació.
En una figura fue hallada,
dos mil años, casi nada,
cuya cabeza cubrió.

En la etapa musulmana
no la he podido encontrar,
ni Muza, del Ebro Rey,
ni el Ciego, Poeta de ley,
boina pudieron llevar.

Nuestros ilustres judíos
de renombre y de postín,
tampoco boina llevaban,
pues kipá es lo que portaban
Jehuda y Benjamín.

En varios siglos cristianos,
ni aun buscando con tesón.
No llevan boina los reyes,
ni obligaba con sus leyes
el Dean de Villalón.

Tiene distintos colores
y formas de colocar:
policía, parisina,
carlista y campesina,
y boina del militar.

La llevó Pío Baroja,
Martín Lutero y su fe,
Pablo Neruda el poeta,
y un mito en este planeta,
Ernesto Guevara, el Ché,

En Navarra gusta negra,
y sirve con ilusión
a celebrar la victoria,
ya justa o bien notoria:
¡Txapela del campeón!

La elástica es una prenda
de suma utilidad,
es chaqueta y es abrigo,
muy elegante ya os digo,
con lana de calidad.

Recuperemos la elástica,
es seña de identidad,
como el balón encalado
o un líquido ya esbafado,
hablamos en vecindad.

Ya se perdió la mandarra,
y hasta el agua de ruciar;
nos queda la revoltosa,
y la expresión tan curiosa
cuando digo “regalar”.

Los versos van terminando,
pregunto y ya pongo fin:
¿sería suerte fantástica
vestir con boina y elástica,
al querido Volatín?

Pepe Zardoya
18 de noviembre de 2016

  

miércoles, 6 de abril de 2016

Javierada 2016

A un mes vista retrospectiva de la Javierada de este año, hago uso de las notas que fui tomando durante estos días que compartí, de un modo muy sui generis, con mis compañeros del grupo Tudelanos por Javier. Como mi pie sigue dándome problemas, esta Javierada ha sido muy diferente a la del pasado año en la que me encontré pletórico de fuerzas tanto físicas como mentales.


Los pronósticos del tiempo no eran nada halagüeños. Estaban previstas lluvias muy generalizadas a lo largo del camino y de los días. La realidad se encargó de desdecir en parte algunas de estas previsiones. El agua no fue ni tan abundante ni tan generalizada. Tan sólo el sábado por la tarde-noche, que incluso nevó, y el domingo fueron pasados por agua


Jornada del 3 de marzo

La salida neutralizada tuvo lugar en la puerta del Casino Tudelano pasadas las tres y media de la tarde. Una tarde ventosa, amenazadora de una lluvia que no llegó. Tras los rezos habituales en el puente del Ebro, se inició la marcha de parte del grupo, cada año más numerosa, que inician este día la peregrinación.

Así se mostraba Tudela el día de la partida
Me adelanté con mi coche y les esperé en el primer punto de avituallamiento de Murillo de las Limas. Caminaban a buen paso sin que el viento ni el frío hicieran mella en ellos. Les esperé nuevamente hacia la mitad de la subida al Yugo donde se hacía necesario otro breve avituallamiento para afrontar las últimas rampas. Eran ya las siete y cuarto cuando llegaban los más adelantados, sudorosos por el esfuerzo a pesar de la baja temperatura provocada por la caída del sol.

El pistoletazo de salida

Les acompañé en el refrigerio preparado en el albergue. Allí se quedaron los que pernoctaban en él, el resto nos volvimos a Tudela a descansar.

Jornada del 4 de marzo

Un amigo que tiene problemas y no puede caminar se me ofreció para acompañar a los peregrinos en este día. Mi compañero conducía un pequeño Suzzuki Jimny que nos vendría de maravilla por los caminos de la Bardena. Acudimos al almuerzo en el Yugo después de hacer unas cuantas fotos a los peregrinos en la recta de Arguedas. 

Descanso después de la cuesta de las mulas
Después de un contundente refrigerio y de cantar la jota tras la correspondiente bendición, comenzaron el camino hacia el Plano atravesando los nuevos regadíos de Valtierra y Landazuría para llegar a la cuesta de las Mulas, cercana al Vedado de Eguaras, e iniciar el recorrido de la planicie.

Por el Plano
El día estaba muy agradable para los caminantes y disfruté con las esperas y adelantamientos logrando buenas instantáneas.

Marta atendiendo a un "paciente"
Luego, previo paso por el consultorio médico, comida en la paridera engalanada, donde dimos cuenta de los aperitivos y del tradicional calderete, para ponernos en marcha de nuevo. 

La paridera engalanada para el ágape
La acostumbrada visita a Nuestra Señora de la Oliva nos indicó que estábamos ya cerca de Murillo El Fruto, al que llegamos tras los últimos refrescos en el bar de Carcastillo. Aquí me despedí de mi voluntarioso chófer. Aseo general antes de la misa y, después de ésta, la cena. Me vine a pernoctar a Tudela aprovechando la vuelta a nuestra ciudad de Amaya, la esposa de un compañero.

Jornada del 5 de marzo

En este día mi conductor particular fue Teófilo Serrano, ex Secretario General de la FSM, con quien pasé unas horas muy agradables. Nos presentamos en Murillo El Fruto a la hora del desayuno: huevos fritos, con salchichas y papada para todos. Nos adelantamos para hacer las fotos de rigor de los peregrinos a la salida del pueblo y los abandonamos cuando dejaron la carretera de Ujué y se internaron en el camino que, bordeando el Aragón, conduce a Gallipienzo.

Salida de Murillo el Fruto
Los forales nos dijeron que con el coche era imposible pasar. Ante esto, dimos la vuelta y tomamos la carretera que de Carcastillo conduce a Cáseda. Hice de cicerone de Teófilo y visitamos la ermita de San Zoilo y luego Gallipienzo Antiguo. El día había empeorado y se escapaban algunas gotas. Nuestro grupo descendía ya de "La liviana" cuando nos topamos con ellos. Los adelantamos de nuevo con la intención de esperarlos a la entrada de Gallipienzo Nuevo para comer. Mucho frío y viento en el improvisado comedor del Polideportivo, en el que unas esplendorosas alubias rojas nos pusieron a tono para caminar.

En Gallipienzo Nuevo, al fondo el antiguo
Me despedí de Teófilo Serrano porque, ante mi buen estado de ánimo, decidí hacer a pie el resto del camino hasta Sangüesa. Apenas sentí dolor en el talón y llegué sin novedad al puente férreo que da paso a la ciudad. Antes habíamos cumplido la tradición cantando unas jotas en el descanso de los almendros. Nueva parada para el repostar en el primer bar que vimos abierto antes de llegar al hotel. Aperitivo chacinero después de las duchas y antes de la cena. 

En el puente de Sangüesa
Dejé a mis compañeros después de la colación y me volví a casa otra vez con Amaya. A mitad de camino de la autovía de Sangüesa a Noain, antes de enlazar con la autopista a Tudela,  comenzó a nevar copiosamente, Era cerca de la una cuando llegaba a casa.

Jornada del 6 de marzo

A las seis de la mañana ya estaba en la estación de autobuses para tomar el autocar que nuestro grupo había contratado para el regreso. Cuando, cerca de las ocho de la mañana, llegué al Hotel Yamaguchi, mis compañeros estaban ya en la puerta esperando a que diera comienzo el Víacrucis. Al poco de su inicio, comenzó a caer una llovizna fina. A pesar de la nieve en las cumbres cercanas, no había una gran sensación de frío. Caminé sin ningún problema los ocho kilómetros de la carretera a Javier, incluso me permití adelantar a mis compañeros para hacerles las fotos de la llegada al castillo. Antes de la visita al Patrón navarro, unos bocatas de chistorra para aguantar el chaparrón, y el paso por las tiendas de recuerdos. 

Muchos huecos en la explanada del castillo
Apenas llovía durante la misa en la explanada, en la que se veían muchos huecos. Muy poca gente en esta ocasión, posiblemente acobardada por los pronósticos meteorológicos. Tras la ceremonia, nos dirigimos hacia nuestro autobús para retornar a Tudela. En la bodega de Murchante nos esperaba el reparador y tradicional cocido de Topero. Después del fin de fiesta, las despedidas y los buenos deseos para el año que viene. 

En resumen, una Javierada con mejor tiempo que el pronosticado, con menos gente en los caminos y en el castillo que otros años y en la que, inesperadamente, pude caminar dos tramos; unas cinco horas en total. Mejor de lo esperado.    

domingo, 5 de abril de 2015

Domingo del Ángel


Tudela está de fiesta porque un gran personaje, el Ángel, nos visita surcando los espacios en un vuelo rasante de aleluyas etéreas, colgado de una gruesa maroma que atraviesa nuestro “cuarto de estar”. Viajero celestial que suelta las horquillas que sujetan el velo negro que cubre el rostro sereno, ensombrecido, de una madre infeliz que, al grito de: Alégrate María porque tu hijo hoy ha resucitado, se transforma en mujer descubierta y dichosa al ver que el fruto amado, vilmente escarnecido y ajusticiado, está, triunfante de la muerte, de nuevo entre los suyos, refulgente de luz divina que atraviesa las losas del sepulcro. Los nutridos aplausos de los espectadores del tradicional acto presenciado en la Plaza Nueva, o de los Fueros, pone el punto y seguido para la procesión en la que el niño o niña, que representa cada año al angelical emisario, recorre nuestras vetustas calles acompañado siempre de los alabarderos, fieles, autoridades y demás jerarquías, hasta la catedral donde, en una solemne misa, hará el Ángel su comunión primera. Sienten los tudelanos un singular orgullo de este evento datado desde el siglo catorce, que también yo, osado,  he querido glosar con los alejandrinos aquí un tanto encubiertos.

lunes, 9 de marzo de 2015

Calurosa Javierada 2015

La mayoría de nuestro grupo, Tudelanos por Javier, como algunos peinamos canas y el resto no tiene nada que peinar, salimos el jueves por la tarde. Una tarde soleada pero con mucho viento del noroeste.

Tomamos el camino de Carramurillo y después de las norias tuvimos que volver a la carretera porque las motas estaban rotas y el Ebro campaba a sus anchas. El cafecico en un abrigo cercano a Murillo de las Limas nos arregló el cuerpo. Las aguas todavía lamían el arcén de la carretera y comienzan a heder.

Iniciamos la subida del estrecho sin más percance que una bajada de tensión de un compañero al que trasladaron rápidamente al albergue. Cercanos ya a éste, el viento soplaba con fuerza y recorría las crestas una frialdad que nos dejaba ateridos. Hubo que abrigarse.

Hacia Arguedas
Desde la altura, los últimos rayos solares daban unos tonos rojizos a las aguas desbordadas del río al fondo del valle. Los últimos kilómetros parecen alargarse junto al último repecho. Llegados al Yugo, vimos a nuestro compañero totalmente recuperado, tuvimos un pequeño refrigerio y aprovechando que alguien bajaba a Tudela me fui con él.


Las tierras inundadas
 
Para las nueve ya estábamos de nuevo en el Santuario. El almuerzo, como siempre, apetitoso. Después de la bendición del peregrino y el canto de nuestra jota ante la Virgen del Yugo, emprendimos la marcha. El día era inmejorable para caminar, con un cielo limpio y un viento suave. 

Los Pirineos nevados a lo lejos
Los Pirineos nevados parecen ser nuestro objetivo. Los aviones, en vuelo rasante, hacían su entrada al polígono de tiro por la Punta de la Estroza y picaban hacia el cielo después de dejar caer su terrible carga. Descanso y comida en la paridera tras abandonar el Plano.

Llegada a la Oliva
Una corta visita a Nuestra Señora de la Oliva, unas cervezas en Carcastillo y llegada a Murillo el Fruto, donde a las siete y media  de la tarde tuvimos la misa de peregrino en la que nuestro grupo toma parte muy activa. Después de cenar, volví a casa a descansar. 

A la misa en Murillo El Fruto
A las siete y media de la mañana salimos para Murillo y llegamos a tiempo para el almuerzo. Contundente porque la jornada iba a ser dura. Estaba descansado pero no había dormido bien así que un voltarén me puso en las debidas condiciones.

Aquí un poco de agua
Temíamos por la situación del camino paralelo al Aragón que llevaba un abundante caudal pero, salvo un punto con una pequeña dificultad y dos mucho más leves, el camino fue totalmente tranquilo.

Aquí estaba peor
Hacía calor pero yo me encontraba en muy buena forma, sin acusar un excesivo cansancio. Algún compañero lo pasó algo peor. Cuando llegamos a Gallipienzo nos enteramos que nuestra comida se había estropeado debido al ajetreo y a la alta temperatura. 

Alegre el caminar
El grupo del pueblo de San Adrián, que comía en el mismo lugar, nos ofreció compartir su calderete del que tenían una gran abundancia. Hubiéramos tenido más que suficiente con las carrilleras estofadas que nuestra intendencia había preparado, pero agradecimos su solidaridad y, dicho sea de paso, su calderete estaba de nota.

La "liviana"
Puestos nuevamente en camino, en los almendros, como todos los años, cumplimos con el acto tradicional, después de reagruparnos en ese lugar, de rezar unas breves oraciones y cantar un par de sentidas jotas. Los almendros que dieron origen a esta costumbre empeoran de año en año y en alguna Javierada posterior constataremos su desaparición. El último trecho hasta Sangüesa se nos hizo, como es habitual, excesivamente largo.

Gallipienzo antiguo
La tradicional foto del grupo en el puente a la entrada de Sangüesa precedió a unas cervezas bien frías, antes de continuar hasta el Yamaguchi. Una vez allí, ducha, aperitivo y cena. La médico de nuestro servicio particular de salud me facilitó una pastillica que me hizo dormir con la tranquilidad de aquellos que se encuentran en paz con Dios y con la hacienda: como un chiquillo. 

Hacia Sangüesa
La mañana del domingo salió fría pero ya apuntaba maneras de que el día iba a ser también esplendoroso. Los ocho kilómetros del via crucis fueron recorridos a buen paso, como si tuviésemos prisa por llegar. Me adelanté un poco para tomar las fotos de la llegada de nuestro grupo. 

En la basílica
A continuación nos dirigimos al último bar que tienen abierto y allí nos repusimos con unos bocadillos de tortilla de chistorra bien regados. Las compras de recuerdo obligadas y hacia la basílica del castillo donde se celebraba la misa. Recogimos una credencial del Año Jubilar Javierano por los setenta y cinco años de Javieradas. La debida visita a nuestro santo Patrón y luego la busca y captura del autobús que nos traería a casa. 

Aspecto de la plaza del castillo
En Murchante, finalizamos con la acostumbrada comida de hermandad donde degustamos el tradicional cocido. Con los últimos cánticos, nos despedimos con los deseos de encontrarnos en la próxima Javierada en el año 2016, recordando una vez más que, el primer domingo después de las navidades, comenzaremos los entrenamientos. 

Hasta el 2016
Esto fue todo en una peregrinación con un tiempo magnífico, con menos gente quizás que en ocasiones anteriores, y en la que me he encontrado muy bien de fuerzas tanto físicas como mentales. En cuanto al grupo, hemos tenido unas bajas accidentales, pero también ha habido algunas nuevas incorporaciones. Como las gallinas, según dicen algunos: las que salen por las que entran.  

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Boina y Elástica tudelanas. Pregones precedentes

Como un apéndice de mi entrada anterior,y en homenaje a mis compañeros en estas labores de iniciar los festejos de exaltación de la Boina y la Elástica tudelanas, a continuación doy a conocer los tres pregones anteriores al mío. Como puede comprobarse, cada uno de los pregoneros que me precedieron dejaron su impronta en los escritos leídos en la castiza Plaza de San Jaime, a la tenue luz de las farolas y, habitualmente, con el acompañamiento de una lluvia pertinaz, presentados por el polifacético Pepe Alfaro.

Los pregoneros de las cuatro ediciones con Pepe Alfaro

I Pregón de la Boina y Elástica Tudelana

En las noches de esperanza como ésta
en que la desnudez del otoño parece vestirse
con el aroma y la fragancia de esta fuente.
Bajo el emblema de esta plaza que huele a fiestas,
que sabe a versos cristianos, árabes y judíos,
que se acuna entre los hilos del presente y los sueños del pasado.
En esta noche de miradas otoñales, de ancestrales tradiciones
y de encuentros, me siento un ser afortunado.
Es por eso que esta noche me he vestido
con estas piezas de negro humilde que Unamuno ha definido
como prendas legendarias y arcaicas.
Con estas telas tradicionales marcadas a fuego,
con estas ropas de la tierra, con la elástica y la boina.
Y, aquí dentro, he sentido cómo el cierzo,
ese viento que arremete con su fuerza entre la hilera de botones
que bordean mi chaqueta, me estremece el corazón.
Un profundo sentimiento de este río de palabras que resuena
en los vacíos y oquedades de mi cuerpo, me ha llenado de recuerdos.
Esta nítida noche que a la luz de la rúa vence a las sombras,
esta noche que se adorna de bordados, de emociones y de alientos,
esta noche hay un camino que comienza, más allá de nuestras huellas,
más allá del corazón.
Un camino que atraviesa por los campos y la vida de esta tierra.
Un camino que agostaron con arados los humildes labradores.
Labradores orgullosos de una estirpe que ha dejado en la ribera
un principio de valores y el legado de su historia.
Y vosotros, que sois hijos de esta tierra desprendida y generosa,
sois la sangre y el perfecto maridaje que realza la textura almidonada del
pasado que camina en el presente por sus puentes y caminos.
Esta noche,
si los aires de este otoño y la esencia de esta boina y de esta elástica
complementa los acordes,
cubriremos nuestro cuerpo con el traje de una nueva primavera.
Y lo haremos, como aquellos trashumantes roncaleses pirenaicos,
con la fuerza unificada y la grandeza de unas ropas delicadas y ancestrales
que la historia de esta tierra de gigantes, con orgullo nos ofrece.




José Isidro López Fumero
Noviembre 2011



II Pregón de la Boina y Elástica Tudelana




Los poetas del campo de esta tierra, 
ataviados con boina y con elástica, 
vistieron con sus versos nuestra historia. 

Con ellas se abrigó la sencillez 
y simpatía de los tudelanos, 
porque, en honor a la verdad, la lana 
con que se teje la primorosa elástica, 
contiene sentimientos y virtudes, 
y esto hace más humana a una ciudad. 

No dejaré tampoco atrás la boina, 
ya que guarda y protege pensamientos: 
los que nuestros mayores nos legaron 
y aquellos que en la actualidad sumamos. 

Reconozcamos, pues, amigos todos, 
que estas prendas, jamás serán vulgares 
porque llevan cultura y poesía. 

Pido a Tudela, que vuelva a revestirse 
con su elástica y boina para siempre 
recuperando así nuestro pasado. 

¡Cubríos con la boina valedora! 
¡Abrochad con orgullo vuestra elástica! 
¡Que las llevemos siempre con orgullo 
por las calles y campos de Tudela! 


Fermín Aguado Pérez 
Noviembre 2012 



III Pregón de la Boina y Elástica Tudelana 

¡Viandantes foráneos!
¡Gentes de Tudela!
¡Nunca luminosa
fue noche tan negra...!
Negra en negra Boina
o negra txapela;
negra, negra lana;
negra la chaqueta
que "Elástica" apodan
gentes de la siega...
Luminoso negro
que luce Tudela
en el ocre otoño
de cierzo y de nieblas...
Tiempos de nostalgia,
musa de poetas,
"rosadas" al alba,
jornadas de siembra,
azadas al hombro
para hendir la tierra.
La ajada baraja,
la jota a capela,

chanzas y relatos,
tardes de taberna
con guisos de caza
en las "ciambreras".
Tertulias al fuego
de las chimeneas...
Y sobre el respaldo,
en silla de anea,
"Elástica" y Boina
permanecen quietas
y esperan relente
que lidie con ellas.
Negras frías noches,
noches verbeneras
de Elástica al cuerpo
abrochando hilera
de botones negros
que cierran la puerta
al fresco "moncaino"...

¡Gentes de Tudela!
¡Viandantes foráneos!
¡Nunca noche negra
fue tan luminosa
que en negro luciera
la garbosa Boina
sobre las cabezas,
y tan negra lana,
en gentil chaqueta;
Elástica dicen
al frac de Tudela...!

Casta y donosura
prodigan las prendas:
bien hace esta noche
quien las lleve puestas
la rasca no invita
a tomar "la fresca"...
Bien hace esta noche,
quien las lleve puestas,
en lucir sus galas,
en lucir su percha...

Permitidme afane
descaro y licencia
de a quien no las porte,
-una tan siquiera-
advertir severo:
¡a casa a por ellas!




Luis González Cruz. Jabonero 
Noviembre 2013
Tudelano popular 1994)



Entrada relacionada:
Pregonero de noche


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