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sábado, 28 de enero de 2023

Galardón precoz



En la puerta del Cine Moncayo, me topé con Noelia. Estaba exultante porque su hija mayor había ganado uno de los premios literarios con un cuento precioso, según me dijo. La niña me enseñó orgullosa su diploma.

-¿Quieres que te lo publique en mi blog? -le ofrecí. Ella asíntió con la cabeza. 

-Envíamelo a mi correo- le dije a su madre.

Lo prometido es deuda: aquí está el cuento. Observo que hay, a mi juicio, dos leves  errores de transcripción, que no de redacción, pero no he querido retocar nada. El cuento está tal cual me lo han enviado y obtuvo uno de los dos premios de categoría B de los Concursos literarios organizados por Tudela-Cultura.





Un viaje inesperado

Me llamo Joaquín. tengo 11 anos y vivo en el año 1297. Es domingo y voy a misa con mi familia a la Colegiata de Santa María. Entramos por la puerta por la Puerta del Juicio que está pintada con unos colores preciosos. Me da un poco de miedo porque me han enseñado que a la derecha está el infierno y a la que a la izquierda está el cielo. Estando en misa, me distraje mirando hacia la virgen, que estaba tan alta que parecía estar en el cielo. De repente, la luz que entraba por la ventana me cegó y aparecí en un túnel inmenso en el que no veía el final. Me asusté mucho y aterricé en un sitio similar a la colegiata. Todo era muy extrano. Había un espacio precioso de madera en el centro, con sillas y grandes tubos. Además todo el mundo vestía con ropa blanca y roja. Un chico que me vió, me dijo:

-¿Acabas de caer del cielo o estoy flipando?- me pregunto el joven.

-No sé, no creo....- respondí asustado mientras miraba a mi alrededor. -Buen hombre ¿podría decirme donde estamos?- le pregunté.

-Estamos en la Catedral de Tudela, es 26 de Julio y son las fiestas de Santa Ana, no Carnaval. iVaya pinticas llevas chaval! -me dijo.

-¿Qué es carnaval? ¿Y qué es una catedral? -pregunté confundido.

-¿Tú de donde vienes?  ¿de Marte?. Una catedral es un sitio donde se viene a misa y el Carnaval es una fiesta que se celebra 40 días antes de Semana Santa, en la que la gente va disfrazada.-me respondió de mal humor.

-iAh!. es la colegiata pero la han hecho más grande. Y no estoy disfrazado. Llevo mi ropa -le aclaré.

-Pues cambia ese estilazo. que estamos en 2022.- respondió riendo.

No me creía lo que me estaba pasando. Era como si hubiera viajado en el tiempo. Salí de allí para ver si encontraba respuestas, cuando vi que la Puerta del Juicio no tenía color. Eso confirmó mi teoría, definitivamente habla viajado en el tiempo. Desesperado, se me ocurrió que si volvia a mirar a la virgen, igual podría volver con mi familia. Todo era muy distinto, había capillas que no había visto nunca. La que más me gustó fue la que se cerraba con puertas de barrotes dorados. Había cientos de ángeles y de figuras en el techo, que parecía infinito. Al preguntar. me dijeron que era la capilla de Santa Ana, patrona de Tudela. Busqué a la Virgen Blanca y no estaba en su sitio. Allí  había un cuadro enorme que ensenaba la vida de Jesús. Pregunté por ella y cuando la encontré observé que estaba muy cambiada. La volví a mirar y me asusté mucho porque no paso nada . Entonces pensé en rezarle a Santa Ana:

-Por favor Santa Ana, solo quiero volver con mi familia. Perdóname si he pecado o he hecho algo malo.- le rogué a la patrona.

Me quedé un rato de rodillas con los ojos cerrados y, en un abrir y cerrar de ojos, volví a entrar en ese túnel. iLo había conseguido!

-¿Hijo acabas de caer del cielo?-preguntó mi madre.

-Madre, te lo habrás imaginado.- le respondí con ironía.


Valeria Chueca Martínez
Curso 6º de primaria
Colegio: Huertas mayores


sábado, 12 de noviembre de 2022

El regalo

Foto: Felipe Tajafuerte

 
Caminando por la calle
vi este fermoso regalo
que a una enfadada vecina
en la puerta le han dejado.
Ella, con mucha ironía
y amabilidad, le ha dado
las gracias en un papel
con el siguiente recado:
“Mil gracias por el presente,
tan solo le falta el lazo”.
Ni corta ni perezosa
al escrito lo ha pegado.
El desaprensivo dueño
de un perro de tal tamaño,
después de dejar la mierda,
se dio el piro con buen paso.
Y la paciente vecina
todavía está esperando
que tan ejemplar viandante
cumpla como un ciudadano,
recogiendo ese mojón
de un lugar que le es extraño,
lo limpie con pulcritud,
aunque sea con la mano
y deje el sitio impoluto 
como lo había encontrado.


Felipe Tajafuerte. 2022

(Dedicado a mi amiga Coral que se encontró el regalito en la puerta de su casa)

lunes, 25 de marzo de 2019

Nobleza obliga

El pasado viernes asistí al acto de la entrega de los V Premios de poesía Alcachofa Blanca de Tudela y Aceite Virgen Extra de Navarra. Como ya indiqué en mi entrada anterior, a mí me correspondió éste último. En la otra modalidad, el vencedor fue el zamorano, afincado en Segovia, José A. Gago Martín.  Es la primera vez que un autor no ribero alcanza esta distinción.

A los postres de una cena muy ad hoc, nos impusieron el pañuelo rojo de la peña La Jota, en cuya sede tuvo lugar el ágape,  y nos entregaron a cada uno de nosotros los correspondientes premios tradicionalmente establecidos: ciento cincuenta euros en metálico y, en especie, diez litros de aceite virgen extra Urzante. 

Seguidamente dimos lectura a nuestros poemas. En el post anterior publiqué  el mío. Dado que nobleza obliga, no quiero que a mi compañero le pase como al coronel de Gabriel García Márquez: que no tenga quien le escriba. Sus liras, dedicadas a nuestro producto estrella, jugando con esa insinuación un si es no es erótica, me gustaron. Aquí las tenéis y las podéis juzgar. 


Arte


Requiere mucho arte
desnudar alcachofas de Tudela,
llegar hasta la parte
donde acaba la tela
y la carne sabrosa se desvela.

Mucho arte requiere,
con un rito de amantes entregados,
evitar lo que hiere
y apurar a bocados
los tiernos corazones entregados.


José A. Gago Martín

sábado, 17 de noviembre de 2018

Lo que está bien, está bien


Ayer tuvo lugar, en la recoleta plaza de San Jaime, el VIII pregón en homenaje a la elástica y la boina tudelanas.  En esta ocasión, a mi juicio, se ha obrado con cordura y se han separado las cenas de las dos celebraciones. Ambas, como es lógico y natural, tienen sus defensores y detractores. Esto no lo podemos evitar, porque de todo tiene que haber en la viña del señor. No obstante, anoche, los partidarios de la boina pudieron reunirse sin renunciar a nada y disfrutar de la tradicional cena. Lo mismo ocurrirá el próximo viernes: los acérrimos de la elástica podrán degustar su cena, también tradicional, sin que nadie les haga sombra. Quienes son indiferentes a estas tradiciones seguirán absteniéndose y los que somos gustosos de participar en ambas, podemos hacerlo sin tener que optar por una u otra.

El honor de hacer el pregón de este acto, así lo consideramos los que hemos sido pregoneros, recayó, de nuevo, en una mujer: Blanca Aldanondo, una fotógrafa profesional como la copa de un pino, a quien vemos recorrer los rincones de Tudela para dar noticia gráfica de cualquier acontecimiento. Como es habitual, hizo la presentación el polifacético Pepe Alfaro ante un numeroso público entre el que nos encontrábamos Isidro López, primer pregonero, Milagros Rubio, la última y yo que fui el cuarto. A los tres nos hicieron la correspondiente foto junto a la protagonista de este año y el presentador.

De izquierda a derecha: Isidro, Milagros, yo, Blanca y Pepe
Blanca estuvo muy amena y emotiva en su discurso un si es no es nostálgico. Le agradezco la mención que hizo de quienes la hemos precedido, pero tengo que hacerle una pequeña corrección: Si no recuerdo mal, la "alucinante puerta giratoria" no era la del Diamante, sino la de un bar contiguo, ubicado entre éste y el Arbella: el Amaya.  Estos dos últimos desaparecieron y han sido sustituidos por otros. 

Blanca Aldanondo leyendo su pregón, junto a ella Pepe Alfaro
Como en ocasiones anteriores, transcribo íntegro el pregón, que amablemente me ha facilitado Blanca Aldanondo, para quienes no tuvieron oportunidad de escucharlo. Dice así:

VIII PREGÓN DE LA BOINA Y LA ELÁSTICA TUDELANA


Y digo yo…
¿Qué hace una fotógrafa como yo en un escenario como este?
Un lugar por donde han pasado poetas, escritores y gentes de mucho saber. Isidro, Fermín, El Jabonero, Felipe, Inma, Pepe, Milagros. ¡¡¡Qué vértigo!!!
Yo no sé hacer maravillosas rimas ni bellos relatos. Solo puedo mirar. Mirar y ver. Usar mi cámara y perpetuar nuestro día a día.
Y ahora vamos a mirar juntos unas imágenes que todos guardamos en la memoria colectiva. Os invito a ‘fototransportarnos’ juntos a momentos de la Tudela de los últimos años en los que la Elástica y la Boina son protagonistas.

Mi primera foto.
 Cerrad los ojos. El paseo de Invierno. El quiosco del señor Andrés. El parque infantil. La imprenta Muskaria. Y el Colegio Lestonac.  Esta es la foto de mi infancia. Por aquel entonces, eso era Tudela para mí.
¿Veis el quiosco del señor Andrés? El olor pegajoso de los pepinos y cebolletas en los dedos. Aquellos regalices rojos, y los kilos y kilos de pipas y maíces.
Ahora bajamos un poco. Al parque infantil de hierros oxidados. El tobogán, las barras paralelas  donde dábamos volteretas suicidas. Aquellos columpios con un gran charco de agua debajo. Y la reina del parque: la bola del mundo con una barra vertical en su mismísimo núcleo para poder bajar…, o evitar despeñarse de cabeza. Solo unos pocos valientes se atrevían con ella. Y aquel suelo cubierto con una alfombra de piedras.
La imprenta Muskaria, con un pequeño escaparate  que contenía los mayores tesoros. Las gomas de borrar, lapiceros, bolígrafos, cuadernos y sobre todo, cromos…
Y para terminar, el Colegio Lestonac. Allí crecimos e hicimos amigos.
Aquí comienzan mis primeros recuerdos de la boina y la elástica. Esa imagen de mi padre o de mi abuelo cuando venían a buscarme. Con sus txapelas, como las llamaban ellos. Podía verlos acercarse desde la otra punta del parque. ¡¡¡Blanca!!! ¡¡¡Te llama tu madre!!!

Otra foto, la de mi adolescencia.
Mirad esta otra imagen. Tudela se hacía más grande para mí. Descubrí la plaza Nueva.
Vamos a recorrerla juntos. En la esquina, el Banco Bilbao. La zona de los bares, inaccesibles para mí en aquella época. La alucinante puerta giratoria del Diamante. Allí jugábamos girando y girando hasta que algún adulto te lanzaba un par de gritos. Y aquel olor que salía a la calle de los legendarios calamares a la gabardina del Arbella.
Y lo más importante de todo: los carricos de chucherías en los porches de la plaza. El paso previo a la sesión de primera hora de la tarde del cine Versalles.
Allí discurría nuestra adolescencia y comenzamos a fijarnos en las cuadrillas de amigos con elásticas y boinas que chiquiteaban por los bares de la plaza. Aquellos que te miraban con sorna y te preguntaban: “¿Y tú…, de quién eres?”.

La foto de juventud
Tudela crecía y crecía;  el Paseo del Prado, el Corazón de Jesús, la Torre Monreal. La experiencia en el grupo de danzas….
Quién de vosotros no se coló en la Torre Monreal para encontrar el pasadizo hacia la catedral… Y quién no se refugió en cuadrillas en el paseo del Prado  para fumar a escondidas aquellos cigarros que comprábamos de uno en uno…
Y aquella música que salía desde las ventanas abiertas de la Casa del Reloj y que te invitaba a entrar. Allí viví mi experiencia con el Grupo Municipal de Danzas. Boinas rojas, negras, elásticas. Los txistularis y los danzaris. Los primeros chicos…
Y el mayor de los descubrimientos: Cocorico.  Aquella primera vez que conseguí entrar sin la edad exigida después del enésimo intento. Aquello era el paraíso; enorme, azul, con chicos y la mejor música… Boinas no había; creo…

Y por último, la foto de hoy
Aquí y ahora mismo. En esta noche de otoño en la que homenajeamos a estas prendas tan nuestras.
Y en la plaza de San Jaime, un lugar entrañable de Tudela en el que casi se pueden escuchar los siglos de historia. Cerrad los ojos un momento. ¿No oís el repiqueteo tozudo de los canteros que construyen la Catedral?
 A casi todos os he conocido por mi trabajo de fotoperiodista. Con boinas, con elásticas, en el trabajo, dedicando vuestro tiempo a Tudela o disfrutando de nuestras tradiciones. Así que congelo también este instante y lo guardo para siempre en mi memoria. En nuestra memoria…
Pero os voy a pedir un pequeño favor. Aquello que os pido siempre cuando os apunto con mi cámara: Mirad hacia aquí y, sobre todo…, ¡SONREID!”.
Y ahora, que suene la música de los gaiteros con sus txapelas y elásticas. Vamos, que ya huele a tostadas de ajo y se nos van a socarrar…

sábado, 21 de julio de 2018

El Cofrete

Después del espectáculo pre fiestas sobre las Plazas de Tudela, algunos me preguntaron cómo no se había nombrado a la castiza plaza del Cofrete. Yo la nombraba en mi poema de la Plaza de San Juan, pero por necesidades de enlazar unas con otras se cambió la palabra Cofrete por Mercadal. Aunque el Cofrete no era una de las plazas previstas, yo tenía algo preparado y, para satisfacción de algunos, seguramente antiguos vecinos, lo publico.

Plaza del Cofrete

De la plaza de San Juan 
vamos a la del Cofrete;
allí acudíamos todos
cuando aún éramos "muetes".
El caraví caravá,

llamado escondite inglés,
la culimbarra, el marro,
el churri, los cojinetes,
cazuelica y cazuelón 

con el tejo algunas veces,
las tabas y las canicas
eran los juegos peremnes.
Por Yeseros adelante,
una vez pasado el puente,
al llegar al "escuraño",
demostrabas ser valiente.
Y se tomaba la fresca
desde mayo hasta setiembre
con veladas y tertulias
de los vecinos de siempre.
Vivían los Coletillos,
los Jacoste y otras gentes.
Hoy es plaza solitaria
y ni se va, ni se viene.
Destaca entrando a la mísma
una casa diferente
pintada de unos colores
que, sin duda, nos sorprenden.


Felipe Tajafuerte. 2018

viernes, 16 de marzo de 2018

Semana Santa tudelana

Esta tarde noche, he asistido, en el Palacio Decanal de Tudela, al acto de apertura de la Semana Santa tudelana con la lectura del pregón de inicio de la misma, a cargo del escritor y poeta Pepe Alfaro. Como creo que lo escuchado no tiene desperdicio, lo transcribo íntegro para conocimiento de quien pueda estar interesado, sea creyente o no, porque sus palabras las puede suscribir cualquiera. 

Pepe Alfaro leyendo el pregón


PREGÓN DE LA SEMANA SANTA TUDELANA, 2018 
 -Pepe Alfaro-


Tengo que agradecer, en primer lugar, la designación como Pregonero de la Semana Santa de Tudela a la Asociación de Cofradías de Tudela. Dudo de que haya sido un buen acierto elegir a un laico que vive más en las dudas que en las certezas y que soy como la personificación de ese cartel de “Acción poética”, que dice: “ANTES DUDABA. AHORA NO SÉ”. Bien es cierto que ser laico no es ser ateo. Por eso lo haré desde mi visión personal.


No me es ajena la Semana Santa. Siendo muy niño salí de nazareno en la Procesión de Corella, también en la de Tafalla, Irache y otras localidades en donde viví o estudié. La Poesía religiosa, por otra parte, siempre me ha interesado, tanto desde el punto de vista como lector de los grandes místicos y modernos, como también desde el de escritor. Ahí están las 7 palabras que escribí para Corella y que son leídas en diferentes lugares que me lo han solicitado, como también aquí serán leídas, concretamente en el ya clásico Concierto Oratorio que tendrá lugar el próximo jueves 22 en la Iglesia del Carmen.

La Semana Santa de Tudela, sin dejar de tener sus principales hitos propios, en esos tan bellos como inocentes autos sacramentales del Volatín y el Ángel, lleva unos años en constante crecimiento, con una serie de actos que se van consolidando y en los que, de continuo, aumenta la participación. 

Pero no podemos olvidar que la celebración de la Semana Santa es la celebración de la Pasión y Muerte de Jesús de Nazareth. Aun habiendo leído varias veces los Evangelios, reconozco que no entiendo de exégesis evangélicas en relación con lo divino, por lo que me fijaré más en el hombre. En ese Jesús de Nazaret, un emigrante, un “sintecho”, que viene a nacer en la pobreza de un pesebre, entre dos animales, a pesar de que la imaginería edulcore esa realidad. Como también se dulcifica la muerte con bellos Cristos, representados más desde el punto de vista de la pose estética que desde el dolor.

Dicen que un libro son muchos libros. Tantos como lectores. Más aún, cada relectura supone leer un libro distinto, porque cada uno de los lectores entendemos lo leído a través del cedazo de nuestra manera de ser en cada momento. Y lo que para uno es esencial para otro lector es accesorio. O viceversa. Por eso, de ese Jesús de Nazareth que narran los Evangelios, me quedo con esa digna pobreza tan presente en su doctrina. En Mateo y en Lucas aparece la anécdota del “joven rico”, que buscaba ganarse el cielo, pues cumplía los mandamientos: “―Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. Cuando el joven oyó esto, se fue triste porque tenía muchas riquezas. ―Les aseguro —comentó Jesús a sus discípulos— que es difícil para un rico entrar en el reino de los cielos. De hecho, le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios”. Pero los ricos, que no descansan en su avaricia, y se toman al pie de la letra lo que les conviene, se aprestaron a fabricar agujas enormes por cuyos ojos entrasen camellos sin dificultad.

Lo mismo ocurre en el episodio de la Expulsión de los mercaderes del Templo de Jerusalem, cuyo patio es descrito como "lleno de ganado y tablas de cambistas de monedas”. “Jesús se molestó tanto por esa situación que formó un latigo con varias cuerdas y, a golpes, hizo salir al ganado y tiró las mesas de los cambistas y de los vendedores de palomas, haciendo caer las monedas por el suelo”.

El Papa Francisco, fiel a esta inequívoca doctrina, lo ha expresado en numerosas ocasiones: “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”

Pero también me quedo con la humanidad del hombre que llora cuando se entera de la muerte de su amigo Lázaro. Que duda en el huerto de los olivos: "Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Que pide agua desde la cruz: “tengo sed”. 

Llanto, Dudas, Sed, Pobreza y Humanidad. Algo que tanto falta en los líderes dirigentes de nuestras sociedades actuales, traidores vendidos a las treinta monedas del capital. 

No podía dejar de hacer mención al tema de las mujeres, las eternamente olvidadas por la Historia. Mientras Judas le traicionaba (cómo no, por dinero) y Pedro negaba conocerle, los otros huían. Y ¿quiénes estaban acompañándole en su pasión y muerte?: las mujeres. María, su madre; María, esposa de Cleofás y madre de Santiago; María Magdalena; Salomé, esposa de Zebedeo y un genérico “otras mujeres”, entre las que se nombra a la Verónica, siguieron a Jesús hasta el monte Calvario y fueron el enlace entre la muerte y la sepultura. Más mujeres que varones (pues tan sólo se citan a Nicodemo, José de Arimatea, y a Juan) permanecieron junto a Jesús, cuando fue apresado, torturado y conducido hasta la muerte en la cruz. 

Veinte siglos después, los ricos siguen siendo los dueños del mundo a costa de los pobres. Las distancias cada vez son más abismales, siendo los ricos más ricos, y los pobres más pobres. Veinte siglos después, los jóvenes salieron a la calle, los mayores hemos tenido que salir a la calle y lo mismo ha ocurrido con las mujeres para clamar por una Igualdad y por una Dignidad que nunca llegan. 

Y es que el mundo, como siempre se mueve entre las dos fuerzas: el Bien y el Mal. El Bien solidario de “Amar al prójimo” y el Mal de acumular riquezas a cualquier precio. Estas dos fuerzas que están representadas y esculpidas en el mayor tesoro artístico de nuestra tierra: la Puerta del Juicio de la Catedral de Tudela. 

Pero el pueblo es sabio. Y también ha sabido representar el Bien y el Mal. Y lo ha hecho de una manera festiva con unos Autos sacramentales que han llegado hasta nuestros días: el Volatín y el Ángel. Sencillos, casi infantiles, pero con unas enormes dosis de crítica, no exenta de espiritualidad. 


El Volatín representa el ajusticiamiento del Mal, personificado en la figura de Judas. El pueblo ha sabido identificar a numerosos judas que en el mundo han sido, como discípulos, a veces aventajados, del Iscariote. Nuestra tierra, crisol de culturas y de etnias, ha sido siempre hospitalaria con los ángeles y crítica con los volatines. El Diccionario de Pascual Madoz recoge que hacia 1486, y cito textualmente, “se refugiaron en Tudela muchos aragoneses perseguidos por la Inquisición, y la ciudad los acogió tan decididamente, que no solo se negó a entregarlos a las reclamaciones inquisitoriales, sino que amenazó a los inquisidores con echarlos al río”. 


Y el Volatín es el heredero de aquel pensamiento antiinquisitorial. De ahí que al “moñaco” se le vista con algún traje en el que se incluye algún tipo de crítica. Ha ido de banquero, de médico, de empresario, de arlequín… bueno…y de foral. Pero lo que, en este caso, era simplemente una crítica al cambio de gorra americana en vez de la popular boina, fue visto como una afrenta por quienes se sintieron ofendidos sin causa. 

Espero que a mí no me lleven a juicio por contar mis sueños o pesadillas, porque es que llevo ya un montón de días soñando con un Volatín. Con un “moñaco” que no para de dar vueltas y lleva un birrete semejante al rector de una Universidad, y que sujeta con avaricia una bolsa con treinta monedas. Por cierto, una Universidad tan cercana en su edificación como lejana en su espíritu solidario. Y es que los sueños, como el humor, son siempre peligrosos para el sistema económico. Que se lo digan a mis amigos Pepe Zardoya y Luis “el Jabonero”. Está claro que los “nuevos reyes del cotarro” no permiten ni siquiera aquella tan necesaria como catártica crítica que los antiguos reyes permitían a bufones y juglares. 

Este año el Pregón del Volatín corre a cargo de la Asociación de Mujeres del Barrio de Lourdes. Enhorabuena a quienes tuvieron esa luminosa idea. Porque es un colectivo digno de muchos reconocimientos por su desinteresada labor en poner siempre, entre otras muchas actividades, su adecuado condimento a la Vida. Un paso más hacia esa Igualdad y Dignidad, que son parte de la Justicia y por la que siempre debemos luchar. 

Finalmente vendrá el Ángel. “El enviado”, si hacemos caso a la etimología griega de ἄγγελος. El nombre “Ángel” aparece en casi todas las lenguas del mundo. En el 2017 y en este 2018, (otra coincidencia femenina más) lo encarnan dos mujeres, dos Ariadnes. La figura del Ángel es un tanto peculiar. Ya desde el nombre: en singular (Ángel) es masculino, en plural (Ángeles) es femenino, pero también existen Ángelas y Angélicas. 

Y será, este Ángel, el que nos traerá de nuevo la renacida Vida. Y, en este ciclo continuo entre la Vida y la Muerte, el Ángel, quitará el velo de María, como símbolo de terminar con el luto y traernos la Alegría. Por eso la primera palabra del Ángel es “Alégrate”. 

No podía terminar sin un poema. Una breve décima que intenta recoger esta completísima Semana Santa tudelana, que se abre con este acto que ahora finaliza, y en el que reitero mi agradecimiento: 



Al hilo de los pregones
que hablan de Muerte y de Vida,
con concierto, con rompida
de la hora, procesiones,
cine y representaciones
de la Pasión… llegaría
la cercana alegoría
que a esta Semana da fin:
los giros del Volatín
y el Ángel de la Alegría.




lunes, 1 de mayo de 2017

El que no ganó



No se puede siempre lograr laureles porque de todo tiene que haber en la viña del Señor. A la vez que presenté el poema ganador del III Premio de Poesía "Alcachofa Blanca de Tudela", titulado Delicatessen floral, entregué este otro para el de "Aceite Virgen Extra de Navarra" que no resultó galardonado, aunque por las noticias que tengo no anduvo lejos. Las oleosas redondillas de Maite Sanz se llevaron el gato al agua, o al aceite si lo preferís. De todas formas, en las bases del concurso estaba prescrito que una misma persona no podía ser el ganador de ambas modalidades, así que bien está lo que bien acaba.

Como mis dos poemas son hijos del mismo padre y ya presenté en sociedad al laureado de la alcachofa, hago ahora la puesta de largo de las tres redondillas compuestas en honor al aceite para que no se sientan discriminadas. Personalmente estoy tan satisfecho de uno como de otro poema, aunque no dejo de reconocer que el recibir un premio tiene su punto. Pero como todo es muy subjetivo, vosotros juzgaréis:


De procedencia divina


Se transforma en el trujal,
en el momento oportuno,
el fruto del aceituno
en elixir sin igual.

Sea arróniz, arbequina,
empeltre o tal vez picual,
es regalo celestial
de procedencia divina.

Y no podemos obviar
que es de Navarra el aceite
que procura tal deleite.
¡La joya del olivar!





Felipe Tajafuerte. 2017

domingo, 23 de abril de 2017

Otro premio más

Cuando ya pensaba que mi cupo de gloria se habría acabado con la consecución del primer premio en el II Certamen Poético en honor a Santa Ana, días pasados recibí una sorpresiva llamada telefónica (desconozco si la nocturnidad fue premeditada) en la que se me comunicaba que había sido uno de los dos vencedores del III Premio de Poesía "Alcachofa Blanca de Tudela" y "Aceite Virgen Extra de Navarra", precisamente en la sección de alcachofa.

Este concurso se incardina dentro del programa de las Jornadas de Exaltación y Fiestas de la Verdura que tienen lugar en nuestra ciudad del 21 de abril al 1 de mayo. Están convocados por la Federación de Sociedades Gastronómicas de Tudela "El hortelano" y patrocinados por "Aceites Urzante" y la "D. O. Alcachofa Blanca de Tudela", otorgándose dos galardones, uno en modalidad de aceite y otro en la de alcachofa. 

En esta ocasión, el tipo de composición obligatorio era un conjunto de tres redondillas, doce octosílabos, con el esquema abba y en el que necesariamente debiera figurar en uno de sus versos "alcachofa de Tudela" (o tudelana) y "aceite de Navarra" (o navarro), según se trate de una u otro, con la particularidad de que una misma persona no puede resultar vencedor en ambas modalidades.

Recibiendo el premio

Dado que ya obtuve el premio en la variedad de aceite en la primera convocatoria hace un par de años, con éste completo el ciclo y me doy por muy satisfecho. Una vez cumplido el protocolo de la entrega oficial de premios, que ha tenido lugar en la tudelana S.G. Topero en la tarde noche de este sábado pasado, someto a vuestra consideración la obra que me ha proporcionado esta nueva recompensa.



 Delicatessen floral


La alcachofa de Tudela,
con su indeleble sabor,
es, sin duda, blanca flor
irisada de ciruela.

Atesora en su interior
una pizca de ternura
que emana de la mixtura
de un cierto dulce amargor.

Oxímoron vegetal
que tanta gula despierta,
orgullo de nuestra huerta,
delicatessen floral.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Descubriendo a Gaztambide


El pasado sábado, día diez de diciembre, asistí a un recital lírico en el que se interpretaron retazos de algunas de las zarzuelas, óperas cómicas  como a él le gustaba llamarlas, compuestas por nuestro paisano Joaquín Gaztambide. El aforo de la pequeña platea del salón de actos de Castel Ruiz se encontraba prácticamente cubierto. El reducido anfiteatro estaba vacío, al menos esa impresión me dio. A mi entender, faltó y falló la publicidad previa al acto. Debo reconocer que si me enteré de ello fue gracias a las páginas de facebooc del incombustible Jesús Marquina y de Cultura Tudela "Castel Ruiz". A posteriori, no he visto ninguna reseña de este recital. La prensa local no estaba, ni se le esperaba.

Lo cierto es que, en mi opinión no muy experta, el concierto mereció la pena. La soprano Raquel F. Razquin y el tenor Igor Peral, acompañados al piano por Rinaldo Zhok fueron desgranando romanzas y dúos de diversas zarzuelas de nuestro paisano, entre las que recuerdo las siguientes: Catalina, Los magiares, El juramento, La cotorra, El lancero y alguna otra que no me viene a la memoria en este momento y que, además, no puedo consultar por la inexistencia de programa escrito.

Los tres intérpretes, soprano, tenor y pianista, estuvieron magníficos. La voz de Raquel Razquin, limpia y con muchos matices, la de Igor Peral, con potencia y claridad, fueron bien arropadas por la seguridad interpretativa de Rinaldo Zhok que, además, hizo de presentador de las obras.

El público asistente premió con aplausos todas las interpretaciones y rompió en una larga ovación a la finalización del concierto, lo que obligó a los músicos a conceder la solicitada "propina".

Solamente resta dar las gracias al Centro de Cultura Castel Ruiz, a la Asociación Música y Canto y a Nueva Babel, por el patrocinio de este evento. 

domingo, 20 de noviembre de 2016

Y llegó la cordura


¡Por fin! Desconozco si las dos agrupaciones se pusieron de acuerdo o bien cada una por su cuenta decidió celebrar el ágape en distinta fecha e imperó la cordura. Esta solución siempre me pareció la más adecuada: iniciar el viernes una semana dedicada a la Boina y a la Elástica con el pregón del homenaje conjunto a ambas prendas tudelanas; el viernes primero  celebrar la cena de la boina y el último la de la Elástica. De esta manera nadie tiene que optar por una o por otra. Todavía se podría mejorar manteniendo la oferta de los bares, vino y chistorra, durante toda la semana. 

Oportuno como de costumbre, a la vuelta de mi viaje a Barcelona, me despisté y se me pasó acudir a escuchar el sexto pregón que este año pronunciaba José Luis Zardoya Molinos, con quien mantengo una buena relación desde que era el letrado asesor de la entidad bancaria en la que yo prestaba mis servicios, en aquellos tiempos en que los asuntos de reclamación de deudas se dilucidaban en las oficinas locales.

Pepe Zardoya ya fue pregonero del Volatín el año 2013, en aquella malhadada ocasión en que la policía foral interpuso una desafortunada querella por una interpretación sesgada de su alocución. Naturalmente la querella fue archivada por el juez que no vio ningún fundamento en ella. Me alegro, por tanto, de su designación para este evento y lamento no haberle podido acompañar, no solo en el pregón, sino también a la hora del yantar.


Para resarcirme de este imperdonable olvido, el próximo viernes acudiré a la cena de la Elástica, durante la cual se rendirá homenaje al Banco de Alimentos de Tudela. Allí daremos cuenta de las tradicionales sopas de ajo y demás viandas que las acompañan.

Pepe Zardoya me ha facilitado amablemente el texto de su discurso que esta vez ha desarrollado mediante unas quintillas que a continuación reproduzco:

VI PREGÓN DE LA BOINA Y LA ELÁSTICA TUDELANAS

Amigas y amigos todos
que habéis venido a escuchar
lo que cuente el pregonero,
¡veremos si está certero!
hasta la hora de cenar.

Precedido por poetas,
escritores y un juglar,
unas palabras me piden,
en verso libre o que rimen,
y que paso a recitar.

Es homenaje a la boina
y a la elástica, por igual,
hermosas y diferentes,
que llevamos los presentes
en esta noche otoñal.

Aquí en la Plaza San Jaime
de recuerdos sin final,
con el kiosko, tiendas, bares,
y al fondo de estos lugares,
el Palacio Decanal.

Adosado a un monumento
del gótico principal,
el Claustro, Puerta del Juicio,
¡que se cuide sin prejuicio!,
de la insigne Catedral.

Calles, plazas y rincones,
acervo patrimonial,
llenas de gentes cristianas,
judías y musulmanas.
Historia intemporal.

Casi cuatrocientos años
las tres religiones, verdad,
conviviendo con altura,
creando riqueza y cultura,
legadas a la ciudad.

Hablando ya de la boina,
en Tudela no nació.
En una figura fue hallada,
dos mil años, casi nada,
cuya cabeza cubrió.

En la etapa musulmana
no la he podido encontrar,
ni Muza, del Ebro Rey,
ni el Ciego, Poeta de ley,
boina pudieron llevar.

Nuestros ilustres judíos
de renombre y de postín,
tampoco boina llevaban,
pues kipá es lo que portaban
Jehuda y Benjamín.

En varios siglos cristianos,
ni aun buscando con tesón.
No llevan boina los reyes,
ni obligaba con sus leyes
el Dean de Villalón.

Tiene distintos colores
y formas de colocar:
policía, parisina,
carlista y campesina,
y boina del militar.

La llevó Pío Baroja,
Martín Lutero y su fe,
Pablo Neruda el poeta,
y un mito en este planeta,
Ernesto Guevara, el Ché,

En Navarra gusta negra,
y sirve con ilusión
a celebrar la victoria,
ya justa o bien notoria:
¡Txapela del campeón!

La elástica es una prenda
de suma utilidad,
es chaqueta y es abrigo,
muy elegante ya os digo,
con lana de calidad.

Recuperemos la elástica,
es seña de identidad,
como el balón encalado
o un líquido ya esbafado,
hablamos en vecindad.

Ya se perdió la mandarra,
y hasta el agua de ruciar;
nos queda la revoltosa,
y la expresión tan curiosa
cuando digo “regalar”.

Los versos van terminando,
pregunto y ya pongo fin:
¿sería suerte fantástica
vestir con boina y elástica,
al querido Volatín?

Pepe Zardoya
18 de noviembre de 2016

  

lunes, 7 de noviembre de 2016

17 Festival de cine Ópera prima


El pasado sábado, con la sala abarrotada de público,  tuvo lugar en el renovado Cine Moncayo de Tudela la gala de la sesión de clausura del decimoséptimo Festival de Cine Ópera Prima Ciudad de Tudela, durante la cual se entregaron los premios a las películas galardonadas. Este es un festival que ha ido a más con el paso de los años como lo demuestra la masiva asistencia de espectadores a los pases en el que, en alguna sesión, hubo personas que contemplaron el cartel de no hay entradas y se quedaron sin poder asistir al visionado de alguna de las películas.

Este festival, dirigido por Luis Alegre, es un tanto peculiar. Con toda probabilidad el más modesto, de la ciudad más modesta con certámenes de este tipo y en un cine de barrio. Apenas sesenta mil euros de presupuesto, de los cuales solamente trece mil van para los premios; en una ciudad de alrededor de treinta y cinco mil habitantes y en un cine con un aforo que no llega a cuatrocientas personas. Pero hay algo más.  Como se describe en su folleto promocional, "es el único festival del panorama nacional que centra su programación en el debut de los cineastas españoles en el largometraje".

Pedro Blanco escucha a Luis Alegre (Foto D.N.)

Otra peculiaridad: el mayor premio, el Ciudad de Tudela, lo otorga el público asistente por votación tras cada exhibición mediante papeletas ad hoc que les son entregadas a la entrada. Y una más, los estudiantes de bachillerato de Tudela otorgan el premio Joven Castel Ruiz de Tudela a la mejor película según su criterio. El resto de premios los otorga un jurado cualificado y de prestigio. Además el área de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Tudela concede una mención especial a la película que considera promueve mejor la igualdad entre hombres y mujeres.

Este año el jurado estaba compuesto por Isabel Coixet, directora de cine, Hiba Abouk, actriz de cine y televisión, Ramón de España, escritor y director de cine, Julián López, actor de cine y televisión, Andrea G. Bermejo, periodista, Elena Sánchez, presentadora de televisión, Lara Siscar, escritora y presentadora de televisión, y Yolanda Ramos, actriz, presentadora y humorista.

Los miembros del jurado que vinieron a Tudela
Las películas seleccionadas a concurso, de entre las más de treinta presentadas, fueron las siete siguientes: La puerta abierta, de Marina Seresesky, El rey tuerto, de Marc Crehuet, Pasaje al amanecer, de Andreu Castro, Money, de Martín Rosete, Las furias, de Miguel del Arco, El país del miedo, de Francisco Espada y Tarde para la ira, de Raúl Arévalo. Fuera de concurso se preoyectaron también el corto del fotógrafo tudelano Andoni Canela El viaje de Unai, la ópera prima extranjera La espera, de Piero Messina, El buen amor, como homenaje a Pedro Regueiro, que acudió a presentarnos su ópera prima cincuenta años más tarde y, en la sesión de clausura, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, de María Ripoll, presente, junto su productor, en la gala y que también va a ser estrenada oficialmente en breve.

Presentó este acto el periodista tudelano Pedro Blanco y asistieron los miembros del jurado Isabel Coixet, Hiba Habouk, Julián López, Elena Sánchez y Lara Siscar, así como un acompañante de excepción: el escritor Manuel Vicent.  

Los filmes galardonados fueron los siguientes:

Las Furias, de Miguel del Arco, consiguió el premio Ciudad de Tudela, dotado con seis mil euros, otorgado por el público a la mejor película. Además la Mención especial del Jurado, dotado con dos mil euros, a la categoría novel. El estreno oficial de esta película va a tener lugar la próxima semana.



La puerta abierta, de Marina Seresesky, alcanzó el premio Joven Castel Ruiz, dotado con mil euros, a la mejor película según criterio de los estudiantes tudelanos y, por añadidura, la mención especial del área de Asuntos Sociales y Mujer del ayuntamiento de Tudela, dotado con otros mil euros, por ser la película que el jurado, seleccionado previamente por este estamento, considera que promueve la igualdad entre hombres y mujeres de la forma más adecuada.



Raúl Arévalo se llevó el premio Príncipe de Viana, dotado con tres mil euros, otorgado por el Jurado a la mejor dirección por su película Tarde para la ira.


Lo cierto es que este año las películas presentadas a concurso han sido del agrado del público. Unas más que otras , pero todas han alcanzado un buen nivel. A mí, particularmente, además de las premiadas, me gustaron El rey tuerto y El país del miedo, por sus historias problemáticas. Pasaje al amanecer, con una historia bonita, me resultó un tanto lenta por su recreo en la fotografía, a pesar de su belleza. Money, a mi parecer, tuvo menos chance al ser rodada en inglés y con subtítulos en castellano, cosa que no agrada en gran manera a la mayoría del público. 

El jurado con los premiados (Foto D.N.)

En cuanto a la interpretación, en mi modesta opinión, destacaría a José Sacristán en Las Furias, a Carmen Machi y Terele Pávez en La puerta Abierta, a Lola Herrera en Pasaje al amanecer y a Luis García Pérez en El país del miedo. Para enmarcar, la simpatía y belleza de Hiba Abouk y la emoción de Marcarena Sanz al recibir los dos premios.


(Fotografías bajadas de la red)

sábado, 14 de mayo de 2016

Homenaje literario

Con ocasión de que el Instituto de Educación Secundaria "Benjamín de Tudela" cumple cincuenta años desde su apertura en 1966, se ha editado un libro como homenaje literario al ilustre viajero tudelano que da nombre al centro desde 1978, ya que durante doce años no tuvo ninguna denominación. 

Se trata de una antología de ciento doce microrrelatos escritos por otros tantos autores con alguna vinculación al centro educativo, entre los que me encuentro. Ciento trece si contamos la traducción del italiano del primero de ellos, realizado por la ex alumna Carmen Llera, viuda del escritor Alberto Moravia. Todos comienzan con la misma frase, condición sine qua non, impuesta para poder participar: "Volveré aunque solo sea para morir en tus orillas". Palabras que bien pudo decir el viajero tudelano al despedirse del río Ebro. 

Es fácil pensar que la lectura de esta serie de microrrelatos, todos con idéntico inicio, pueda resultar, cuando menos, un tanto tediosa. Sin embargo, esta condición nos permite constatar la peculiar e imaginativa manera de cada autor para desarrollar un mismo tema y los diversos puntos de vista desde los que puede ser afrontado.  Sí que habrá que tener en cuenta la advertencia de la editora, Ana María Mateo Gómez, en la introducción, que aconseja desgranar los textos poco a poco, saboreando los matices de cada uno.


Me siento satisfecho de haber contribuido al homenaje de nuestro insigne paisano Benjamín de Tudela, el sabio judío trotamundos, precursor del género literario del libro de viajes. Felicito a la editora Ana María Mateo Gómez por haber llevado a feliz término este bonito proyecto y le doy las gracias por haberme permitido colaborar incluyendo mi relato; al mismo tiempo, agradezco al persuasivo Pepe Alfaro el haberme inducido a ello. Por último, aquí está el texto con el que abordé este reto. Lleva por título:

La Espera 

Volveré aunque sólo sea para morir en tus orillas. Eso dijiste; y te creí. Repetiste, sin saberlo, la promesa del ilustre viajero tudelano; yo, ingenua, seguí mi deambular por los senderos intrincados de la vida, lamiendo las heridas de tu lejanía.

Supe que alardeabas de ciudades y puertos visitados. Sospecho que, en alguno de ellos, amaste a otra mujer y que tus labios libaron en otra boca las mieles de nuestros encuentros. Yo, sin embargo, he guardado tus ausencias con la perspectiva de que tus brazos abrocharan de nuevo mis riberas.

Y aquí continúo, deshojando la margarita de los regresos, tratando de encontrar la llave de los olvidos, sin desesperar en la espera. Mas no hallo salida para mi cauce baldío, porque tú eres río de aguas turbulentas que se funden en otros ríos y yo las márgenes plácidas que lo ciñen. Tú: trotamundos impenitente; yo: incansable oteadora de horizontes. 



Felipe Tajafuerte. (2016)

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