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miércoles, 21 de mayo de 2014

Fin de semana, aves y otras cosicas

Coincidí este fin de semana que me encontraba en Cáceres con su Festival de las aves. Una de las actividades programadas, que obtuvo una gran aceptación, fue un maratón fotográfico dedicado a estos animales de pico y pluma. 

Como no me obligaba a nada, por indicación de mi hijo, me inscribí en el certamen, más que nada por incrementar el número de participantes, por hacer bulto que decimos aquí. 

Acudimos a la plaza de Santa María y allí nos proporcionaron información precisa sobre las aves más características de la zona, unos planos delimitando el área urbana de actuación y un chaleco, un par de tallas menor que la que uso, eso sí, con numerosos departamentos y una bonita inscripción en la espalda.

Armado con mi cámara me dispuse a pasar el tiempo entretenido en fotografiar pájaros, algo que me resulta muy difícil ya que para cuando me preparo han echado a volar.

Este no se me escapó
No obstante, a disparos de obturador fui cazando de todo: una cigüeña, un milano, una paloma, un gorrión y alguna cosilla más que no tenía plumas.

Una cigüeña espectante

Este gorrión aparecerá en alguna serie televisiva
No me aburrí; sin embargo, entre col y col, me dediqué a pasear contemplando el ambiente multicolor de la plaza de la concatedral, propiciado por la afluencia de familias atraídas por los actos organizados y por la excelente temperatura, muy similar a la de un día veraniego. Allí había unas cuantas carpas dirigidas especialmente al público infantil: talleres de pintura, de disfraces, de baile, de huellas, otra de audiovisuales... actividades para todos los gustos.

Todo el mundo a bailar

Esta paloma contempla el espectáculo
En la Plaza de San Jorge un par de actores representaban una función imitando a las cigüeñas, haciendo piruetas en dos columpios. Mis nietos observaban sus evoluciones con la boca abierta. Volví a la plaza de Santa María y me senté en unas gradas de la iglesia a observar lo que acontecía.

Me dio por las antenas

Se me acercó una joven, micrófono en mano, solicitándome una entrevista a la que accedí. Las preguntas de rigor: qué me parecía la feria, si era fotógrafo, si era de Cáceres... en fin, lo que suelen preguntar en estos casos. No me apercibí de ello, pero probablemente se trataba de una televisión local ya que, más tarde, vi a la chica del micrófono, acompañada de un cámara, interrogar a otra persona.

¡Ay!, perdón, me había paicido un pajaro.
En la calle Arco de la Estrella, un joven con una guitarra interpretaba, con mucho arte, lo que me parecieron unos fandangos, aunque no entiendo mucho de arte flamenco. Sevillanas no eran, desde luego. Contribuí con agrado a incrementar su recaudación.

Este se me dio mejor, se estaba quietico
La verdad es que, como quien no quiere la cosa, hice unas cuantas fotografías de aves y de todo lo que se me ocurrió. Por supuesto, sin intención de presentarlas, sino por el simple placer de hacerlas. Así fue transcurriendo el tiempo sin apenas darnos cuenta. Descendimos a la Plaza Mayor, donde había un gran ambiente con las terrazas abarrotadas.

Dos cañas y ración de oreja con patatas: dos euros. A ver si toman nota los de Tudela
En una tapería de una calle transversal a la de Pintores nos acomodamos para tomar una aperitivo. Las cañas, a precio muy asequible, fueron acompañadas de unas tapas, costumbre arraigada en la ciudad, en la que en algunos bares son abundantes y variadas; algo muy distinto a lo que sucede en nuestra tierra, en la que es casi milagroso que  unas cervezas, cobradas a riñón, vengan unidas aunque sea a un triste acompañamiento de cerdo de plástico o comida de monos. Pienso que será por el afán que tienen de vender el pincho, muy elaborado lo reconozco, pero que cuesta el otro riñón.

miércoles, 16 de abril de 2014

Fotos con pie

El culpable del trabajo objeto de esta entrada no es otro que Pepe Alfaro, profesor del Taller de Escritura Creativa al que vengo asistiendo desde hace un par de meses. En la última clase, nos "impuso" la tarea de componer unos haikus como pie de todo tipo de imágenes: óleos, dibujos, acuarelas, fotografías... de cualquier cosa que se nos ocurriera. Algo muy similar a lo que ya realicé hace dos años en un post dedicado a las Bardenas Reales de Navarra. Esto me encaminó a mi archivo fotográfico y, tratando de llevar a feliz término el cumplimiento de mis "deberes", seleccioné estas doce instantáneas. Todas ellas son fotos de detalles que, cuando vas cargado con la cámara, te llaman la atención por uno u otro motivo y, si padeces cierta incontinencia, sientes una necesidad imperiosa, compulsiva, de apretar el disparador. Con más o menos acierto, eso lo dejo a vuestro criterio, este es el resultado obtenido:

Por aquí fluyen
los humos, las plegarias
y nuestros sueños.

Aros dorados
caldearán en invierno
moradas viejas.

Cuatro eran, cuatro
los secretos ocultos
en las tinajas.

Si alzas los ojos,
sentirás el amor
en paralelo.

A Roma llevan
todos nuestros caminos;
aun los angostos.

Lenguas parásitas
ondulando sin viento
como banderas.

Agua pasada
nunca mueve el molino
del corazón.

Liba, libando,
la abeja va absorbiendo
néctar de vida.

De una aguja,
la boca del cañón
parece el ojo.

Aquí se ve,
aunque no se adivine,
más que una puerta.

Se necesita
traductor, con urgencia,
para enterarnos.

Aunque parezca
otra cosa distinta,
es una aldaba.

Felipe Tajafuerte
2012


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lunes, 8 de abril de 2013

Un día cualquiera

Ha salido un día ni fu ni fa. No había sol, pero tampoco estaba nublado; más bien gris. No amenazaba lluvia pero tampoco se podría asegurar lo contrario. Teníamos intención de hacer una excursión a Moncayo, pero hemos desistido; en buena hora, por las noticias que luego hemos sabido del alud de nieve que ha afectado a cuatro personas. No hemos inclinado por pasar el día en el huerto. Al llegar, una grata sorpresa. Fidel, el boliviano, había hecho de las suyas y me lo había dejado como la patena. Había desaparecido toda la ramulla producida por la poda de los olivos. Tampoco había ni rastro de la leña de los plataneros. Me he sentido aliviado puesto que tenía muy pocas ganas de hacer nada. No obstante he cortado algunas ramas altas y limpiado unos troncos. Poco más, todavía me resiento de la ciática.

No hemos encendido la chimenea. Como se estaba mejor fuera que dentro, hemos comido al aire libre con nuestra hija y su marido.  Más tarde he echado mano de mi cámara fotográfica y me he dedicado a disparar a diestro y siniestro: las flores pequeñitas del membrillo, el lejano Moncayo nevado visto a través de los carrizos...

el insecto libando las flores del manzano silvestre ...


las formas caprichosas que ha dejado al descubierto la motosierra en los troncos de los olivos...


 los renuevos emergiendo de ellos...



los mismos olivos reflejándose en el agua verdosa del estanque...



unas setas...



un precioso cardo...





 una brizna de hierba abriéndose paso en un tronco renegrido...



las extrañas flores de los arces...


las bellísimas flores de los peros...


Incluso he preparado una especie de collage destinado a una entrada que tengo en preparación.

Después, hemos recogido los bártulos y nos hemos venido para casa, no sin antes pasar para hacer una breve visita a nuestras nietas que han vuelto de Pamplona. Un día un tanto anodino que he conseguido aprovechar sin grandes esfuerzos. Para finalizarlo, me he sentado ante el ordenador y he conseguido ultimar esta entrada, tan anodina quizá como el día.  

sábado, 22 de diciembre de 2012

Insumisión fotográfica


Estoy hasta los mismísimos del dichoso cartelito que nos impide llevarnos unas instantáneas de los lugares que visitamos. Entiendo que quizá la luz del flash pueda causar daño a las pinturas, pero no a un edificio. Si ese es el problema, imposibilítese eficazmente realizar fotografías utilizando ese recurso en ciertos espacios delicados. Sin embargo cada uno hace de su capa un sayo. Lo que algunos deniegan terminantemente otros lo autorizan sin ninguna cortapisa. Me temo que la causa  es, como siempre y en todo lugar, crematística. Exclusivas con fotógrafos profesionales, venta de sus propias fotografías, libros, vídeos y los más variados artículos están detrás de estas limitaciones. Explotar el derecho a la imagen en beneficio propio. Una imagen que, por lo general, no es de su propiedad, sino de todos los españoles que contribuimos a su conservación y restauración.

Fotografía permitida

Éste es, a mi juicio, un interés pecuniario mal entendido porque el fotógrafo aficionado no disminuye ese mercado y es muy probable que lo estimule. En mis viajes yo suelo comprar publicaciones, DVD, música y otros productos del sitio visitado sin renunciar a mis propias instantáneas. Ya sabemos que las postales y las fotografías de los libros tienen más calidad, luz, encuadre, fijeza, colorido... todas la cualidades que se quieran añadir, pero  los aficionados, a pesar de ello, queremos NUESTRA foto. Esa un tanto movida, mal encuadrada, con poca luz; esa en la que, de vez en cuando, aparecen los cogotes de otros visitantes; esas en las que queremos plasmar nuestra vivencia y apreciación personal.

Ya está bien que los empleados, cumpliendo órdenes superiores, (¡faltaría más!), nos vigilen como si tratásemos de llevarnos alguna obra de arte de las que allí se encuentran. Incluso el resto de visitantes que, muy a su pesar, acatan las normas tan arbitrariamente establecidas, nos miran aviesamente como si fuéramos delincuentes. Entiendo que les joda que otros osen hacer algo que ellos, aunque quisieran, no realizan.  

Fotografía no permitida

Si alguien se siente ofendido por esta especie de agravio comparativo lo siento, pero yo solamente cumplo esas estúpidas disposiciones por imperativo legal, o sea, cuando no me queda otra opción. Algunos vigilantes se te pegan como lapas y son auténticas moscas cojoneras. Robo cuantas imágenes puedo, por supuesto, siempre sin flash. Me declaro formalmente un fotógrafo aficionado INSUMISO, impenitente y sin propósito de enmienda. Tengo la convicción de no hacer daño, ni quitarle el trabajo a nadie. Creo que se sentirán perjudicados exclusivamente quienes pretenden ejercer un monopolio a costa de una inofensiva afición. 

El obispado de Zamora, de manera inteligente e interesada, ha establecido el canon de un euro para poder hacer fotografías  sin flash dentro de la catedral. No es que esté muy de acuerdo con esa decisión pero, cuando menos, no es hipócrita. Si el tema es recaudar, dígase abiertamente y no traten de tomarnos el pelo con apelaciones a la conservación y al civismo.

¿Quieren evitar que hagamos fotos?

No se si será por evitar fotos o por falta de sensibilidad, en el magnífico edificio del antiguo ayuntamiento de León, he constatado durante estos días de estancia en esa ciudad que, en plena fachada, hay colocados dos hermosos contenedores de basura.  ¿Imaginación? ¿Desidia? Cada uno que piense lo que quiera.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Mis armas



Norma, una bloguera argentina asidua visitante de mi blog, hace unos días me hizo esta observación: ...¿sabes como te imagino? con un cuadernillo y una lapicera tomando nota de todo lo que ves a tu alrededor...  Este y otro comentario posterior de mi amiga Nerim me han inducido a exponer a vuestra consideración los instrumentos de los que me valgo para hacer mis reportajes que, ante mi sorpresa y regocijo, parece gozan de cierta aceptación.

No hace mucho tiempo, impartí una charla en una asociación de mujeres sobre un viaje a Rusia. Una de ellas que había viajado con nosotros me preguntó: ¿como puedes después de dos años acordarte de tantos detalles? me has hecho revivir de nuevo el recorrido. Debo reconocer que tengo buena memoria para ciertas cosas, sin embargo para otras, mi retentiva no es tanta. Durante dos días me he vuelto loco buscando por toda la casa el libro que estoy leyendo por no recordar dónde lo había dejado.  Por fin ha aparecido; lo tenía, sin verlo, delante de mis narices.

En mi pequeño bolso, viaje o no viaje, siempre llevo una libretita de apuntes y un bolígrafo. Durante mis desplazamientos suelo tomar nota de nombres de lugares, palabras curiosas y sus significados etc. Para recoger algunos datos facilitados por guías o sonidos que deseo volver a escuchar dispongo de una pequeña grabadora. Esta tiene la dificultad de que las baterías se agotan al cabo de un par de horas y hay que recargarlas en la red, por tanto no sirve para una visita guiada de larga duración. Hay que seleccionar cuidadosamente las grabaciones.

El sistema que verdaderamente me resulta eficiente, desde que me hice con una cámara digital, es la fotografía. Hago fotos de todo lo que se me pone a tiro: edificios, personas, situaciones peculiares, paneles informativos, rótulos de calles, lugares, objetos curiosos, paisajes, pinturas, esculturas... en fin, cualquier cosa que crea que me va a ser de utilidad. Como muestra aquí tenéis unas cuantas.

Panel publicitario de Auchan en San Petesburgo

Panel en Campo de Criptana

Panel del lago Chiemsee en Alemania

Detalle de una cafetería en Gijón

Un rincón de Rello (Soria)

Urinarios en Viena

Rótulo de una calle de Viena

Puesto de una monjita en el mercado de Zagreb

Hortensias en Monsanto (Portugal)


Una vez en casa, al pasarlas al ordenador, mi primera acción es cambiar la referencia que la máquina asigna a cada una de las fotografías por la que yo estimo conveniente con la finalidad de que me sirva para recordar lugares, situaciones etc. Además, recojo toda clase de información que se facilita en los puntos que visito, asocio instintivamente éstos con su gastronomía, guardo todos los planos de las ciudades y, cuando dispongo de él, hago anotaciones en el programa del viaje que estoy realizando.

A la hora de escribir sobre el tema que me ha venido a la mente, consulto el material recogido y la bibliografía de que disponga sobre él y, por supuesto, lo que hay en la red: Wikipedia, blogs, páginas web, fotografías etc. Pongo manos a la obra e inicio un nuevo viaje basándome en todos estos elementos plasmando las impresiones, recuerdos y vivencias que me suscitan dándoles un toque propio. Por esta razón, mis reportajes son habitualmente subjetivos. Aporto datos, pero lo que verdaderamente me produce satisfacción es dar mi visión personal, hacer partícipe a quien ha tenido la atención de acercarse hasta mí las sensaciones y vivencias experimentadas en aquel momento y lugar.

En cierta ocasión, un compañero de recorrido, al leer una de mis entradas sobre el mismo, me dijo: No sé, hemos estado juntos, hemos hecho el mismo itinerario, pero tú has visto cosas de las que yo no me había dado cuenta. Es una observación que me agradó plenamente.

Estas son mis armas. He querido mostrarlas no para dar consejos a nadie, no soy quién para ello, sino para satisfacer la curiosidad de algunos y aportar alguna idea a aquel que pueda estar interesado. Si esto le facilita un tanto las cosas, daré por bueno el tiempo empleado en este particular striptease.  

domingo, 8 de enero de 2012

Navidades soleadas

 El buen tiempo nos ha acompañado durante estas navidades. El sol ha lucido con entusiasmo y las temperaturas, aunque bajas, no han llegado ni mucho menos a los extremos de años pasados. Por otra parte, la lluvia tampoco ha hecho su aparición salvo algún chubasco aislado.  En definitiva, hemos disfrutado de una climatología no muy acorde con la actual estación invernal.

Aprovechando estas circunstancias, he realizado alguna salida en mi vehículo puesto que tengo el pie resentido y no puedo efectuar una caminata relativamente larga.

Uno de estos días pasados subí al coche y me encaminé a las Bardenas Reales de Navarra. Un breve paseo por los alrededores de Castildetierra me facilitó la excusa para estrenar mi nueva cámara fotográfica. Os dejo unas cuantas instantáneas de este emblemático lugar que deseo sirvan para que aquellos que lo desconozcan adquieran una ligera idea de su belleza.


Tres Hermanos

Barranco de Limas


Castildetierra

Detalle de la cima de Castildetierra

Balsa, al fondo en primer plano Tres Hermanos

Cerro de Las Cortinillas


Sorprendente ¿verdad?. No os habréis apercibido, pero cualquiera de estos paisajes aparecen en numerosos espacios publicitarios.

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