lunes, 8 de julio de 2019

Cuestión de aire



En la tarde estival,
observando las nubes de algodón,
dejo pasar las horas que diluyen
minutos y segundos
cual azúcar
en taza de café.
Me encanta este sopor 
veraniego
¿Y a quién no?
No, ¡por Dios! Me dirán:
Es la ola, la ola de calor.
Sin embargo,
todo es cuestión de vientos.
De brisas que estremecen la arboleda,
de céfiros que mecen la hojarasca
y del cierzo.
Sobre todo, del cierzo
que no muestra sus dientes estos días
y apacienta el estío con su ausencia.
Insisto. Reitero:
Todo es cuestión del aire.
Del aire acondicionado, por supuesto.

Felipe Tajafuerte. 2019


sábado, 4 de mayo de 2019

Óbito


Ya la tristeza campa por sus fueros.
La muerte ha desovado sin cautelas
y la desolación
reverdece.
Acucian las angustias y el dolor
pues la vida se muestra cuesta arriba.
Entonces, se renueva la presencia
de la persona amada
y se torna
cruel ausencia
que apacigua los vanos desencuentros.
Convive la familia
con su aflicción a cuestas
y los amigos fieles,
como buen y oportuno cireneo,
cual fraternal verónica
que enjuga nuevas lágrimas,
tranquilizan.
Pero a pesar de todo,
aún campa la tristeza por sus fueros.


Felipe Tajafuerte. 2019

lunes, 8 de abril de 2019

Primavera de nuevo




¡Qué maravilla!

Cuando las flores
siembran la primavera
de tonos dulces,
mariposas,
mirlos y miel de abeja.

Cuando los campos
componen su paleta
y en estío
la mies amarillea
con arreboles gualda
de la dehesa.

Cuando suspira
el otoño
y las vides flirtean
con rojos, verdiazules
y magentas.

Cuando en invierno
la nieve reverbera
y sueña nácar
y algodón
en las cumbres eternas.

¡Qué maravilla!
Cuando vuelve otra vez
                                  la primavera.



Felipe Tajafuerte. 2019

lunes, 25 de marzo de 2019

Nobleza obliga

El pasado viernes asistí al acto de la entrega de los V Premios de poesía Alcachofa Blanca de Tudela y Aceite Virgen Extra de Navarra. Como ya indiqué en mi entrada anterior, a mí me correspondió éste último. En la otra modalidad, el vencedor fue el zamorano, afincado en Segovia, José A. Gago Martín.  Es la primera vez que un autor no ribero alcanza esta distinción.

A los postres de una cena muy ad hoc, nos impusieron el pañuelo rojo de la peña La Jota, en cuya sede tuvo lugar el ágape,  y nos entregaron a cada uno de nosotros los correspondientes premios tradicionalmente establecidos: ciento cincuenta euros en metálico y, en especie, diez litros de aceite virgen extra Urzante. 

Seguidamente dimos lectura a nuestros poemas. En el post anterior publiqué  el mío. Dado que nobleza obliga, no quiero que a mi compañero le pase como al coronel de Gabriel García Márquez: que no tenga quien le escriba. Sus liras, dedicadas a nuestro producto estrella, jugando con esa insinuación un si es no es erótica, me gustaron. Aquí las tenéis y las podéis juzgar. 


Arte


Requiere mucho arte
desnudar alcachofas de Tudela,
llegar hasta la parte
donde acaba la tela
y la carne sabrosa se desvela.

Mucho arte requiere,
con un rito de amantes entregados,
evitar lo que hiere
y apurar a bocados
los tiernos corazones entregados.


José A. Gago Martín

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