sábado, 21 de julio de 2018

El Cofrete

Después del espectáculo pre fiestas sobre las Plazas de Tudela, algunos me preguntaron cómo no se había nombrado a la castiza plaza del Cofrete. Yo la nombraba en mi poema de la Plaza de San Juan, pero por necesidades de enlazar unas con otras se cambió la palabra Cofrete por Mercadal. Aunque el Cofrete no era una de las plazas previstas, yo tenía algo preparado y, para satisfacción de algunos, seguramente antiguos vecinos, lo publico.

Plaza del Cofrete

De la plaza de San Juan 
vamos a la del Cofrete;
allí acudíamos todos
cuando aún éramos "muetes".
El caraví caravá,

llamado escondite inglés,
la culimbarra, el marro,
el churri, los cojinetes,
cazuelica y cazuelón 

con el tejo algunas veces,
las tabas y las canicas
eran los juegos peremnes.
Por Yeseros adelante,
una vez pasado el puente,
al llegar al "escuraño",
demostrabas ser valiente.
Y se tomaba la fresca
desde mayo hasta setiembre
con veladas y tertulias
de los vecinos de siempre.
Vivían los Coletillos,
los Jacoste y otras gentes.
Hoy es plaza solitaria
y ni se va, ni se viene.
Destaca entrando a la mísma
una casa diferente
pintada de unos colores
que, sin duda, nos sorprenden.


Felipe Tajafuerte. 2018

lunes, 16 de julio de 2018

Plazas de Tudela

El pasado sábado tuvo lugar en el Paseo del Queiles un espectáculo pre fiestas con este título que glosaba algunas de nuestras plazas. A petición de Luis González "El jabonero", participé, junto a él y Pepe Alfaro, con algunos poemas que recitaron con acierto los actores ante el numerosísimo público que abarrotaba las gradas. Como es natural, las referencias a nuestra Plaza Nueva fueron las más numerosas.

La representación tuvo una mezcla que resultó del agrado de los espectadores: música, jotas, poemas y humor. Al final, entre aplausos, tuvieron que acompañar a los intérpretes de la función quienes habían trabajado en la sombra para llevarla a buen fin, entre otros, los que habíamos escrito los poemas sobre las plazas. 

Creo que merece la pena satisfacer la curiosidad de algunos publicando dichos poemas. Aquí están:



Plaza de los Fueros

Pasaje, mirador y mentidero.
Tribuna de la plática encendida.
Surtidor de trasiegos y de vida.
En la Fiesta, de fiesta un hervidero.
Por goyescas da fe su ayer torero.
Juez de la ciudad, veda o aprueba.
Coqueta, “Revoltosa” y ya longeva,
Con kiosko y soportales. Tan  bizarra,
Es Plaza de los Fueros por navarra;
en Tudela, a perpetuo, Plaza Nueva. 

Luis González "Jabonero"



Marcando “en punto” el reloj,
La Banda ataca un bolero.
Jactancioso y pinturero
baila el novio que corteja
a su coqueta pareja
todo primor y salero.
Novios en el escuraño
mientras gentío maduro
da la “VUELTA EL HUEVO DURO”
hecha de aquesta manera:
De su izquierda, por la acera,
transitando sin apuro,
ir, se va por la Carrera
y se vuelve por el Muro.

Luis González "Jabonero"




Agucen ojos y oídos
paisanos y forasteros,
y atiendan al lazarillo
pues mi condición de ciego
me impide ver esta bella
e impar Plaza de los Fueros.
Ornan su geometría 
las cerámicas de Anselmo 
con ilustres apellidos 
y escudos de nuestros pueblos. 
Con la casa del reloj, 
la residencia y la seo
llamada Santa María. 
Y el kiosko justico en medio
“rodiado” de veladores.
Solar de muchos festejos
es también cuarto de estar,
y alma de citas y besos.
Vean y admiren, videntes,
todo cuanto yo no veo.

 Pepe Alfaro



En esta singular plaza se aúnan
con cierta asiduidad los tudelanos.
Hay en Semana Santa procesiones,
el Volatín y el Ángel desde antaño.
En abril las verduras se proclaman.
Disfrutamos, después, del chupinazo
cuando llegan las fiestas y se bailan
el zorcico y la jota sin descanso,
junto a la revoltosa, y la era,
además de otras danzas con buen garbo.
También se dan los mítines, carreras…
y manifestaciones para rato.
Su nombre oficial: Plaza de los Fueros.
Nosotros Plaza Nueva la llamamos.


Felipe Tajafuerte




Plaza del Padre Lasa

Lourdes, barrio postinero
de Tudela linda curia
que erradicó la penuria
de campesino y de obrero.
Fue de brío semillero
y de tesón argamasa
un jesuita sin tasa
que postrero honor conoce:
La que fue de Pío XII
es “PLAZA DEL PADRE LASA”.

Luis Gonzalez "Jabonero" 


Plaza de Sancho El Fuerte

Presides altivo desde el pedestal,
duro rostro, facciones insumisas,
Plaza de tu nombre que fuera bancal
venerable convento de Clarisas.
Biblia ilustrada con textos en latín
instruyó a población menesterosa
Doblegó tu espada a Miramolín
guerreando en las Navas de Tolosa.
Tu última morada se acuartela
“Encerrado” en el Castillo de Tudela.
Cubrióse el altar de negro baldaquín
siendo San Nicolás la fría losa
que a tu maltrecha efigie diera  fin
rey navarro de espada poderosa.
Chanson de Roland en Roncesvalles brota;
Cántala Tudela al son de la jota.

Luis González "·Jabonero"

Plaza de San Juan

Viniendo por Herrerías
hemos llegado a esta plaza
que hoy de San Juan tiene el nombre
y antiguamente de Esparza.
De Tudela y la Ribera
los estudiantes llegaban,
los chicos a Jesuítas,
las chicas a La Ennseñanza;
mas de aquel bello pensil
ya no queda casi nada.


Por esa calle nos vamos
al Mercadal: otra plaza.


Felipe Tajafuerte


Plaza del mercadal

La plaza del Mercadal
ha sido y es escenario
de fiestas, celebraciones,
tenderetes y mercados.
De San Jorge y Castel Ruiz
nos llegan notas y cantos,
pues el Mercadal hoy es
el lugar donde encontramos
denso trajín de instrumentos.
Que la Música ha instalado
sus mejores melodías
entre su suelo empedrado.
Y un rumor de pentagramas
flota en la luz de su espacio.

Pepe Alfaro



Plaza de San Salvador

Aunque vuesas mercedes no lo crean,
veo en aquesta plaza aun siendo ciego
que allí, llegando ayuso, se ha erigido
al rabí Benjamín un monumento,
con leyenda y con letras tan extrañas
que en verdad, mis señores, no comprendo.
¿Dó está ya aquel acervo de sapiencia
que aquí se instituyó con el liceo?
¿Dó aquellos recitales y veladas?
¿La cultura tal vez la arrastró el Ebro?
Quizás por eso pasa lo que pasa
y ninguno entendemos el hebreo.


Felipe Tajafuerte




Plaza de Yehuda Ha-Levi

Plaza Yehuda un lugar
cerca de la judería
que es canto a la poesía
pues se acertó a dedicar
a un poeta singular.
Sabio y médico cercano
hablaba este tudelano
en árabe y en hebreo,
iniciando el balbuceo
del idioma castellano.

Pepe Alfaro


Plaza vieja
En este sitio de eventos
hoy llamado Plaza Vieja
la historia escrita nos deja
las huellas de monumentos.
Sobre los mismos cimientos
de la mezquita mayor
se alza en todo su esplendor
la Catedral con su Puerta
del Juicio, página abierta
para que dude el lector.

Pepe Alfaro


Plaza de San Francisco

En la Plaza San Francisco,
junto al Paseo del Prado,
las gentes se han congregado
prietas como en un aprisco
para observar este cisco.
Y es que el Ebro, con furor,
como auténtico señor,
se sale a veces de madre
y aunque le llamemos padre
causa auténtico temor.


Felipe Tajafuerte


sábado, 7 de julio de 2018

Por el Alentejo


La visita de cualquier población del país vecino siempre colma mis expectativas y nunca me deja indiferente. En esta ocasión, durante una de mis estancias en Cáceres, decidimos acercarnos a la vecina comarca portuguesa del Alentejo. Después de atravesar Valencia de Alcántara y la frontera, llegamos a Portagem y tomamos una carreterita sinuosa en dirección a Marvão, la mancha blanca, avistada unos kilómetros antes, que me había hecho recordar una inolvidable aproximación a la isla griega de Santorini vista desde el crucero Celestyal Olympia.


Llegada a Marvão
Estacionamos el coche al abrigo de las murallas, junto a un vistoso rótulo del lugar, y ascendimos por unas escaleras de piedra hasta la puerta de entrada a la población. 

Puerta de entrada a Marvão
Nos dispusimos a recorren sus calles empedradas, bien cuidadas, con casas enjalbegadas de un blanco insultante. 

Las calles
En tanto nos dirigíamos al castillo por el entramado del caserío, de pendiente muy llevadera, fuimos descubriendo sus recovecos con rincones preciosos, escaleras recoletas, arcos de piedra hermanando casas de ambos lados, la filigrana de la forja de sus balcones y, de vez en cuando, unos miradores desde los que apreciar la verde panorámica del Alto Alentejo.


Jardines
Unos cuidados jardines nos dejaron a las puertas del castillo, cuyo contorno rodea otra muralla. 

Monumento a Ibn Maruán
Una extraña figura confería los honores a Ibn Maruán como fundador de Marvão en el siglo IX. 

El castillo
Recorrimos la fortaleza, enorme, excelentemente preservada. Una gran y oscura cisterna a la que se puede acceder hizo las delicias de mis nietos cuando mi voz impostada provocaba tonalidades espeluznantes en la lobreguez del aljibe. 

Parte de las almenas
Fuimos descubriendo todas las estancias que conformaban el castillo: el patio de armas, la torre del homenaje, sus almenas, a las que accedimos, desde las que se puede disfrutar de un maravilloso paisaje en el que se aprecia, con Portagem a los pies, de un lado el paisaje portugués y del otro el español.

Descendemos para comer

Llegó la hora del yantar y descendimos comprobando que los restaurantes, al ser sábado, estaban a rebosar. Por fin, en un hotel encontramos mesa. Yo, como siempre que visito Portugal, me decanté por el bacalao, en esta ocasión dourado, acompañado de vinho verde


Rincón de una iglesia
Satisfechos con la comida, callejeamos de nuevo por el pueblo y, después, nos encaminamos a los coches para bajar de nuevo a Portagem. 

La calzada medieval
Cerca de la Casa de misericordia, cuya iglesia no pudimos ver, descubrimos una antigua calzada medieval que llevaba a esa población. Con harto pesar, mi hijo y yo tuvimos que resignarnos a descender con los vehículos; mi mujer, mi hija y mi nuera con los niños tomaron esa ruta de tres kilómetros que discurre a la sombra del arbolado. 

Puente romano de Portagem
Una vez reunidos todos, en un bar cercano al puente romano de Portagem, nos tomamos unos refrescos y unas Sagres pudiendo comprobar la diferencia de los precios con respecto a España. Dimos una vuelta por la gran piscina natural y, con el atardecer iniciamos el regreso a Cáceres, después de pasar unas horas con el atractivo que supone siempre una escapada a Portugal.


domingo, 1 de julio de 2018

Octenio


Hoy se cumplen ocho años del nacimiento de este blog. La verdad sea dicha que durante este último periodo he estado algo apartado de la blogosfera y la actividad de mi bitácora se ha visto muy mermada; tanto es así, que, hace unos meses, Emilio, mi amigo granadino, me preguntó si tan cansado volví de la Javierada que no tenía ganas de escribir nada. Lo cierto es que comencé algún reportaje, pero otras ocupaciones más perentorias coparon mi atención y ahí se quedaron, solamente bosquejados. Quizás en algún momento los retome y vean definitivamente la luz. Luz que, por fin, ha visto mi primer libro que, como si fuera una flor, apareció en el mes de mayo. 

Auras de mejana ha funcionado bien teniendo en cuenta la modestia de mis aspiraciones y que se trata de un poemario. 

No he pensado siquiera en el propósito de la enmienda con respecto al blog. Quizás publique en él alguno de los poemas inéditos que figuran en mi libro. Lo más probable es que me entregue a la preparación de una segunda obra, esta vez de relatos. Advierto de antemano que mis embarazos son muy prolongados, aunque en esa ocasión ya no seré un primerizo.
Hasta pronto. 

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