Por la mañana salimos de la región de Lika, la tierra de lobos, cruzamos la mole montañosa del Velebit a través del Sveti Rok, un túnel de casi seis kilómetros de longitud. Ante nosotros se abre la costa dálmata. En tan solo estos pocos kilómetros, el paisaje ha cambiado radicalmente; de una verde región montañosa de bosques intrincados hemos pasado, sin solución de continuidad, a la planicie azul del mar.
A media mañana llegamos a Zadar, una bonita ciudad abrazada por murallas medievales. Damos un paseo por sus calles abigarradas de turistas. Degustamos con fruición un exquisito helado en una famosa heladería de la plaza de la catedral en cuya extraordinaria fachada, de influencia toscana, destacan dos rosetones. Nos introducimos en ella quedando impresionados por la anchura de la nave. Continuamos nuestro deambular y hollamos con nuestros pies las auténticas losas del foro romano. Nos acercamos a la cercana orilla del mar y, sentados en las gradas, tomamos el primer contacto con el Adriático escuchando sus sonidos a través de los tubos del llamado Órgano marino. A unos pasos, contemplamos el mapa planetario del Saludo al sol. Se aproxima la hora del yantar por lo que nos acercamos al lugar convenido para que nos lleven al restaurante.
| De camino, nuestra visita a Zadar |
| Trogir desde el campanario |
Estamos en pleno medioevo y nos encontramos auténticas joyas arquitectónicas de los siglos XIII a XVI. Hacemos un recorrido por sus callejuelas, palacios, lonja y castillo junto al mar; paseo que, al final, nos estropea una lluvia persistente. Antes de subir a nuestro autobús nos detenemos para comprar unas apetitosas cerezas en un tenderete en el que solamente hay esa clase de fruta.
| Split. Puerta argéntea del palacio de Diocleciano |
Nuestra llegada a Split se produjo, como de costumbre, al atardecer. Desde mi habitación contemplo un esperanzador arco iris sobre los tejados de la ciudad. Por la noche, después de cenar, nos vamos a dar el cotidiano paseo nocturno.
| Split. Junto a la catedral |
Nos dirigimos hacia el palacio de Diocleciano alrededor del cual nació la ciudad. Llegamos a él y quedamos mudos por el estupor que nos produce la maravillosa iluminación que lo adorna. Penetramos por la puerta de oro, y el arrobamiento se acentúa.
| Split. Peristilo y Campanario |
Aparece ante nosotros la plaza del Peristilo, con sus enormes columnas traídas de Egipto por el emperador, la catedral, el campanario... Recorremos sus estrechas callejuelas embelesados con lo que estamos contemplando. Llegamos a un pequeño rincón donde se ubica la terraza de un bar y nos sentamos a saborear unas cervezas disfrutando de una noche esplendida. Sin apenas darnos cuenta se nos ha echado encima la hora del regreso.
| Split. Los sótanos del palacio de Diocleciano |
Por la mañana tenemos la visita guiada de la ciudad y en especial de la zona del palacio. Diocleciano construyó este palacio de más de 30.000 metros cuadrados, cuyo aspecto recordaba más bien una fortaleza militar, un auténtico castrum , próximo a Salona, de donde era natural, para residir en él tras su abdicación voluntaria, ocurrida en el año 305 d.c. En el 639 la invasión de Salona por los pueblos eslavos ocasionó la huida en masa de sus habitantes y muchos de ellos vieron en la cercana fortaleza desierta un refugio seguro, convirtiéndola en una verdadera ciudad amurallada.
| Split. Palacio de Diocleciano. Puerta argéntea de día |
En la actualidad, después de los numerosos avatares ocurridos a lo largo de los tiempos, las ruinas del palacio, muy bien conservadas, conviven con apartamentos, hoteles, museos, cafés etc. dentro de él formando un contraste único, sustituyendo las estancias imperiales por aposentos vecinales.
| Split. La ciudad dentro del palacio |
Nuestra primera visita la hacemos por la puerta de latón, donde se ubican los subterráneos perfectamente conservados debido a haber sido durante siglos el basurero donde arrojar todos los desperdicios de la ciudad. Fueron limpiados después de la segunda guerra mundial poniendo al descubierto sus gruesas paredes y armónicas bóvedas. Su disposición permite imaginar como eran los aposentos imperiales, situados justo encima.
| Split. Paseando por el palacio |
Unas escaleras ascendentes nos sitúan en el magnífico Peristilo que tanto nos había sorprendido en nuestro deambular nocturno. A nuestra derecha el mausoleo octogonal de Diocleciano, azote de los cristianos, que éstos transformaron en la catedral más pequeña y antigua de todas las catedrales. A la izquierda, un callejón se abre para mostrarnos el templo de Júpiter, hoy convertido en baptisterio. En la puerta, una auténtica esfinge egipcia a la que le falta la cabeza.
A través de estrechas y retorcidas calles, salimos del recinto amurallado por la puerta de hierro para admirar la plaza Narodni donde, entre otros edificios, se encuentra el antiguo ayuntamiento. Un heterogéneo compendio de estilos artísticos nos rodea. Románico, gótico, renacentista, veneciano e incluso art nouveau se dan la mano en este lugar. Volvemos sobre nuestros pasos hacia el Peristilo. Allí aguarda un numeroso público expectante. Algunos, sentados entre las columnas disfrutan de un refresco o un vino. A las doce tiene lugar la pantomima que todos estamos esperando: la escenificación de un saludo de Diocleciano a los visitantes de la ciudad.
| Split. La vida en el interior del palacio |
La magia de la noche pasada ha dado paso a un auténtico espectáculo. Observar la ropa tendida, aparatos de aire acondicionado, antenas de TV y los tejados más variopintos coexistiendo junto a las dependencias del antiguo palacio romano es, cuando menos, una interesante curiosidad, que hace de éste un monumento vivo, conservado así precisamente porque sus ocupantes, durante el tiempo transcurrido desde su llegada, lo fueron transformando en un sitio habitable. Split ha vivido dentro del palacio durante siglos y esto se puede observar a cada paso en su interior. Marea pensar que la pared, en la que te apoyas mientras te tomas una pivo (cerveza), fue levantada hace diecisiete siglos.
| Split. Interior de la Catedral (Mausoleo de Diocleciano) |
La visita a la catedral se ha retrasado debido a las confirmaciones que se están celebrando en ella. A la una y media lo logramos. Es muy pequeña. No dejan hacer fotos pero yo robo algunas aunque de baja calidad. Finalizamos nuestro recorrido saliendo por la puerta argéntea y nos dirigimos a nuestro autocar atravesando un concurrido mercadillo de toda clase de objetos, en el que abundan las frutas especialmente fresas y cerezas.
Está cercana la hora de la comida que vamos a realizar en esta misma ciudad. Después retomaremos nuestro viaje con destino a Dubrovnik, a la que, como es habitual, llegaremos al atardecer.
