lunes, 4 de junio de 2012

Un olvido estúpido

En nuestra primera jornada en Croacia, tras un largo viaje, primero de Tudela al aeropuerto de Barcelona y luego de allí a Zagreb, una vez que hubimos cenado, decidimos seguir el consejo de Andrés, nuestro guía, y dar un paseo nocturno al centro de la capital croata. La ciudad con su edificios iluminados suponían una tentación difícil de superar. No me resistí. Fotos y más fotos hasta llegar a la plaza de la catedral atravesando la Plaza Ban Jelacica.

Cuando, agotado, caí rendido en la cama, no recordé las palabras de de advertencia de nuestro cicerone: "poned a cargar vuestros aparatos fotográficos porque mañana va a ser un día en el que los vais a necesitar". En esos momentos no estaba yo para recordatorios ni jaculatorias. 

Al despertar,  preparando mis cosas después del desayuno, caí en la cuenta de que no había puesto a cargar la batería de mi cámara fotográfica durante la noche. Deseando un milagro imposible, comprobé desanimado que se encontraba a mitad de su capacidad. Se me cayó el alma a los pies.  Conociéndome como me conozco, sabía a ciencia cierta, que no iba a terminar el día sin que la máquina quedase descargada.

Paseo nocturno por Zagreb

Comenzamos la visita de la ciudad de Zagreg. Los mercados, el tranvía, las calles, las gentes, el cementerio Mirogoi, la puerta de Piedra, las plazas de San Jorge, de la catedral, de Ban Jelacica, la catedral por dentro y por fuera... todo era objeto de mis clicks. Con una cámara fotográfica en la mano no se contenerme y disparo a todo lo que se mueve y también a lo que se está quieto.

Zagreb. Cementerio Mirogoi

Tras la comida en ruta llegamos a la región de Lika. El esplendoroso paisaje no hacía más que recordarme tan imperdonable olvido, lamentando mi imprevisión. Observe en mi cámara la situación de la batería. Agonizaba sin remedio.

Cartel anunciador del parque

A las cuatro y cuarto hacíamos nuestra entrada en el Parque de los lagos de Plitvice. Desde el mirador, un espectacular circo con una gran salto de agua enfrente desplomándose desde  más de setenta metros de altura hacia una gran poza de un verde turquesa. A la izquierda una sucesión de lagos deslizándose en sucesivas cascadas hacia la gran catarata. Descendimos hasta el mismo pie, atravesamos unas pasarelas de madera mientras la corriente bajo nosotros formaba rápidos de transparentes aguas. Estaba deslumbrado. La batería comenzó a emitir unos pitidos agudos e intermitentes. Eran los últimos estertores. Poco después la cámara se apagó.

La gran catarata desde el mirador

El Parque Nacional de Plitvice tiene una extensión aproximada de unas treinta mil hectáreas, la mayor parte cubierta de bosque compuesto por hayas, abetos y pinos. El recorrido que se visita  son ocho kilómetros de valle compuesto por 16 lagos de diferente altitud comunicados por 92 cataratas  y cascadas tobáceas. Caminamos durante un buen trecho por una sombría pista y llegamos a un claro donde había un embarcadero, servicios y bar.

Al pie de la catarata

Hicimos un recorrido por uno de los lagos en un barquito totalmente silencioso en armonía con todo el conjunto, en el que no se percibía ninguna estridencia a pesar de los numerosos visitantes caminado entre pasarelas y veredas. Desembarcamos e iniciamos una nueva ruta entre pequeños puentes de madera y vericuetos recorriendo, descubriendo, admirando, las numerosas cataratas cambiantes de color, esperando en cualquier momento la aparición de las hadas y duendes moradores de este lugar de fantasía.  

El agua va descendiendo en cascadas

Finalizado el itinerario, subimos unas largas y empinadas escaleras que nos dejaron inertes. Como pudimos, continuamos ascendiendo hasta llegar al hotel donde nos alojamos para pasar la noche en pleno bosque.

Me es totalmente imposible describir las sensaciones de tan maravilloso lugar. El bosque silencioso, el murmullo de las aguas, el trinar de los pájaros, la serenidad de los lagos, la transparencia y profundidad de sus aguas, son impresiones para vivir y soñar. Este es sin duda uno de los lugares más bonitos que he visto en mi vida de viajero. Fue declarado parque nacional en 1949 y en 1979 la Unesco lo catalogó como Patrimonio de la Humanidad. Es un firme candidato a ser una de las siete maravillas naturales del mundo.

Rodeado de verde

No me van a faltar fotografías de recuerdo porque fueron numerosas las que nuestros amigos nos hicieron, pero no son las mías. Me ha faltado el placer de plasmar ese reflejo que ha acaparado mi atención, ese rincón, ese tronco sumergido, el brillo de las piedras, el árbol caído... en fin, esos detalles cuya magia queremos captar y que, más tarde, nos hace pensar: si hubiera hecho esta toma desde otro lugar...  ¡Eso es lo que voy a echar en falta, este segundo placer!

Aquí feneció la batería

Por supuesto, el resto de los días, lo primero que hacía al llegar al hotel, era poner a cargar la batería de mi cámara fotográfica. De los escarmentados nacen los avisados.


14 comentarios:

  1. Buenassssss!!!! Conociéndote, intuyo que lo ocurrido con la cámara te ha fastidiado y mucho. De todas formas seguro que nos sabes deleitar con otras muchas.
    Por cierto, lo que hoy nos enseñas es muy bonito y fíjate que no lo veo tan diferente a España. Besos cariñosos de bienvenida.

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  2. ¡Felipe! ¿Cómo un fotografo empedernido como tú no lleva dos baterias?

    Estuve en Plitvice el año anterior a la guerra y todavía recuerdo aquella zona como una preciosidad.
    Un abrazo

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  3. Decididamente, es mejor que viajes tú a que lo haga yo, porque leer a posteriori tu viaje es más sustancioso que el propio viaje en sí.
    Me alegro que lo hayas disfrutado y que nos lo haga disfrutar ahora a tus amigos.
    Un fuerte abrazo.

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  4. Qué mal se pasa con la batería descargada; una de repuesto es muy recomendable. Aunque también hay que acordarse de ella al llegar a tu punto de recarga preferido...
    Como dice un libro de Javi: "a veces me olvido de acordarme de no olvidar las cosas..."
    Por cierto, las fotos hasta el momento están muy bien.

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  5. Apunta otra batería para que te la regalen los amigos y familiares y no tarros de colonia.
    ¡Estupendo viaje!

    Saludos

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  6. A mí me ocurrió algo parecido en m i viaje a las Islas Canarias, el carrete que dedicamos al Teide se "escacharró" y me quedé sin las fotos.

    De todas formas nos muestras unas instantáneas preciosas. Y un texto magnífico.

    Un abrazo Felipe.

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  7. Bueno, a veces esas cosas pasan, lo de las baterias digo, pero la imágenes que se graban en la memoria, esas nunca se pierden, siempre lista para el recuerdo.
    Un abrazo.

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  8. Felipe, que marvilla de fotografías, me enamoran las de las cataratas y todas las del agua, eres un cronista genial, y un fotógrafo de élite.
    Haces que se participe del viaje, no como espectador, si no como si se estuviera viviendo.

    Un abrazo.

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  9. Lo siento por ti Felipe, por mi parte estoy servido con estas preciosas fotos de tan extraordinario lugar, que acompañado de tu detallada narración, se entiende y no es de extrañar, que sea una de las siete maravillas naturales del mundo.
    Un abrazo

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  10. Precioso recorrido y preciosas fotos aunque tuvieras ese percance que seguro no te va a volver a pasar nunca jamás. Un abrazo Lola

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  11. Una maravilla, plasmada en bellisimas imágenes, tu visita a Croacia. Nos deleitas, sobrepasas nuestro sentir y vivimos en ellas como si estuviéramos alli mismo. Como siempre un fuerte abrazo.

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  12. Ay! Croacia! Qué envidia!! Gracias por compartir tus experiencias con nosotros!!

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  13. Preciosos sitios sin duda alguna. ¡Y agua por todas partes! Qué delicia debe ser estar un buen rato oyendo el rumor del agua que cae en las cataratas. ¡Con la falta de agua que tenemos en Canarias! Un saludo y que sigas disfrutando del viaje. Ángel

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  14. Querido Felipe, me ha encantado las imagenes y junto a ellas tus comentarios y andanzas. Mari

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