miércoles, 6 de septiembre de 2017

Sentí desfallecer



Sentí desfallecer.
Vi emerger un sórdido leviatán
de la profundidad de los miedos,
aflorar el desaliento con giros de amargura
y semblante de crisantemo.
Percibí la desazón arañando mis mañanas
y el desasosiego hurgando el destello de mis noches.
Un escalofrío de incertidumbres
anegó mis horas una a una.
Tenía los oídos ciegos a la confianza.
Los ojos cuajados de infortunio.
Mas, un apagado resplandor
-fanal en la oscuridad-
sembró la flor dúctil de la esperanza
precursora del optimismo.
Sin embargo, a pesar de ello, todavía...
                                           sentí desfallecer.


Felipe Tajafuerte. 2017

3 comentarios:

  1. Has logrado que fuera sintiendo esa misma sensación en mi cuerpo. Te hiciste conmigo, Felipe.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. En ocasiones nos suele suceder algo parecido a esto. Un fuerte abrazo.

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  2. ¡Vaya Felipe! Cuando logramos acompañarnos con el optimismo, es deplorable que sigamos sintiéndonos desfallecer.Pero si pasa, por algo será.Lo dijiste muy elegantemente y con arte.

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