miércoles, 29 de noviembre de 2017

Virtual


Calamus, un hombre felizmente casado. Medusa, una divorciada indiferente al amor. Ninguno de los dos deseaba nada fuera de esos encuentros virtuales que cada vez se prodigaban más. Ella buscaba en las entradas de su bitácora los delicados detalles de una escritura armoniosa. Él recorría con avidez los comentarios recibidos hasta encontrar el conocido avatar que la identificaba. 

Al poco tiempo, Mario dejó de ser un hombre felizmente casado y Elena una divorciada indiferente al amor.



Felipe Tajafuerte. 2017

10 comentarios:

  1. Cosas que pasan en la red con gente que se lo cree todo.

    Saludos

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    1. Así es, Emilio. Quizás a nosotros nos viene todo esto un poco grande. Un saludo

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  2. ¡A buen entendedor, pocas palabras!

    Saludos australes.

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    1. Sí, porque algunas de estas cosas pasan. Un abrazo

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  3. Sí, esto pasa cada vez más, con el mundo virtual que va paralelo al real y a veces el virtual se convierte en realidad. A mí lo que me ha llegado más es lo que puede cambiar una vida aparentemente segura. Muy bonito,aunque me ha sabido a poco.

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    1. Te recuerdo, Cristina, las palabras de Baltasar Gracián: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y aun lo malo, si poco, no tan malo”.

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  4. Difiero de los genios de la prosa, Felipe, Baltasar... lo bueno, cuanto más, mejor.

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    1. Aún lo bueno si es muy abundante llega a cansar.

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  5. Por ello es que este espacio que ocupamos en blogger -que sabemos cual es su senda y meta- se mantiene sin otra intención que nuestra alegría responsable de comunicarnos bien en nuestros relatos, cuentos, poemas, etc.
    Me ha divertido la segunda intervención de tu amiga Cristina. Nosotros, mayores, provenimos de una sociedad que gustaba la vida más ascética. Los niños a cuyas familias regalábamos peras, damascos y paltas, porque nos sobraban, comían más que yo. Era feo comer y saciarse, decía mamá. Llegando a viejo he descubierto con mi mujer lo rico que es de disponer de otras recetas y sabores.
    Creo que pasé de largo. Abrazos.

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    1. Estamos un poco mayores, Vicente, y vemos la vida de forma distinta a la actual. Desventajas, o no, de la edad. Un abrazo desde este lado del charco.

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