martes, 18 de julio de 2017

La playa del desembarco


Hacía solamente nueve días del setenta y tres aniversario del desembarco de las fuerzas aliadas en Normandía durante la segunda guerra mundial. Salimos de  la ciudad de Caen con destino a la población de Arromanches, el centro de las playas donde tuvo lugar dicho desembarco el día seis de junio de 1944, el denominado día D. Allí se construyó uno de los dos puertos artificiales Mulberries, el B, que fue primordial para el éxito de la Operación Overlord al permitir poner en tierra toda clase de bagajes necesarios para la contienda.

El Memorial de Caen
Yo, creo que como muchos de mis compañeros, me encontraba un tanto decaído después de visitar el Memorial de Caen, un museo imprescindible para conocer los entresijos de la segunda guerra mundial pero que resulta desalentador. La tarde, al contrario que la mañana, pintaba el paisaje con unos amenazadores y plomizos nubarrones grises más acordes con mis sentimientos. 

Interior de Memorial
La visita previa al Memorial había sido muy dura, en especial el documental del desembarco y los bombardeos que sufrió la ciudad, que causaron la destrucción del setenta por ciento de la misma. A pesar de la dificultad para entender el francés, el reportaje causó verdaderos estragos en mi ánimo. El realismo y la crudeza de las imágenes de los soldados durante la batalla fueron escalofriantes, mucho más descarnadas que cualquier escena de una película bélica. Al fin y al cabo, la segunda guerra mundial fue la primera guerra filmada.

La playa de Arromanches

Arromanches-les bains se encuentra a unos veinticinco kilómetros de Caen y, como ya he dicho, llegábamos un poco tocados.  Nuestro autobús pasó por una carretera en cuyas cercanías se encuentra el cementerio americano, aunque no lo vimos, afortunadamente creo yo, y nos dejó situados en un mirador sobre el pueblo, que desciende de las laderas y se ubica en una hondonada resguardada por acantilados. 

Otra vista de Arromanches
La torre de la iglesia se yergue airosa sobre el caserío que se acerca a la playa. En ella y dentro de sus aguas se encuentran los restos de los grandes cajones de hormigón que fueron traídos desde el puerto de Southampton para construir este puerto artificial al que llamaron puerto B y que fue el único operativo puesto que el denominado puerto A fue destruido días antes del desembarco por una descomunal tormenta.

Una de las entradas al pueblo de Arromanches
Descendimos hacia el poblado para hacer nuestro particular desembarco y un tanque con el cañón apuntando al mar nos dio la bienvenida. Más abajo, ya junto a la playa, unas plataformas metálicas que formaron parte de las pasarelas del puerto. Y más armas de esa guerra a lo largo del recorrido en jardines y estacionamientos. Todo orientado a rememorar los hechos acaecidos en la zona. 

Pasarelas
Hoy día, Arromanches es un sitio turístico localizado en un buen punto para visitar lugares de batallas y cementerios de guerra. No se trata de algo agradable pero, estando en Normandía,  lo creo imprescindible por las connotaciones históricas en un conflicto bélico, que no vivimos por los pelos, cuyas consecuencias contribuyeron a la configuración de un nuevo orden mundial.

Restos del puerto artificial Mulberry
Si Saint Michel me impactó por su belleza, el pisar las arenas de la playa de Arromanches lo hizo por el recuerdo histórico de una guerra que causó grandes sufrimientos en tantísimas personas.

Mural en Arromanches
Como es habitual, terminamos el recorrido en uno de los bares de la zona marítima. Sentado, saboreando una cerveza, observé enfrente un mural con unos niños escribiendo este mensaje: please no more war love.

Escultura a la entrada del Memorial de Caen
Como no domino el inglés, soy de la generación que maltrata el francés, aunque intuía el significado, he recurrido a la corte celestial; en concreto a un nuevo santo, un tal san Google y éste me ha puesto en contacto con su traslator que me informa que ese texto quiere decir en román paladino lo siguiente: por favor, no más amor de guerra. Me parece un buen mensaje, similar a la escultura junto a la entrada del Memorial de Caen, aunque los asuntos del santoral no sean muy de fiar.

7 comentarios:

  1. Los lugares que visitamos no son solo lo que se ve, es lo que fueron, es su historia, esto mucha gente no lo entiende, hay que enseñar a mirar y no solo ver.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que, Emilio, hay gente que va a los sitios por decir que ha estado allí. Con dos o tres minutos les basta. Como tú dices, hay que mirar y remirar, escuchar y no solamente oír, entender y comprender. Esto parece no ser fácil. Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  2. Por "san-morongondillo-del-pepino-colorau" (yo sí que conozco de santos y esas cosas), témome que los horrores de las trincheras de la primera guerra mundial sobrepasaron eso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Posiblemente, pero te puedo asegurar que las imágenes reales del desembarco y batalla de Caen fueron impresionantes. Gracias por tu visita.

      Eliminar
  3. Los relatos de tus viajes son siempre pormenorizados y perfectamente ilustrados, Felipe.

    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En estos relatos suelo plasmar mis impresiones particulares, porque relatos de viajes hay muchos seguramente mejor documentados que los míos. Un abrazo, Paco

      Eliminar
  4. Excelente descripción, Felipe, con toda la emoción de estar en un lugar de tanta y tan conmovedora historia.

    ResponderEliminar

Tu comentario es bien recibido aunque sea anónimo. Muchas gracias por tu atención.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...