viernes, 20 de agosto de 2010

El besoráh de Jesuah nostrí, según el goy Lucano

"Toda guevurah me es dada en ha-shamayim y en ha-arets. Por lo tanto, id y haced también talmidim de todos los goyim, sumergiéndolos ha-shem del Avva, y del Ben y del Ruaj ha-Kodesh; enseñándoles que guarden todo lo que os he ordenado; y fijaos en que estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del olam ha-ze. Amén"

La conversión de S. Pablo (V. Berdusán)
Con este párrafo termina el libro que acabo de leer cuyo título es “El Hijo del Hombre” La historia de Jesús contada por sus discípulos desconocidos; su autor César Vidal.

Se trata de una novela que narra los contactos e indagaciones del discípulo de San Pablo, el evangelista San Lucas (Lucano) para escribir el tercer evangelio, al que se ciñe exactamente sin hacer ningún añadido. La novela es posible que pudiera llegar a enganchar al lector si estuviese escrita en un lenguaje habitual, sin embargo es prácticamente imposible de seguir. En cada página hay de cuatro a diez palabras que hay que buscar en el glosario existente al comienzo del libro. César Vidal nos da una lección de erudición, pero así no hay quien se concentre en la historia por muy conocida que esta sea.

Hago esta crítica como lector normal. No entro en su calidad, que seguramente la tiene. Otros con más autoridad que yo opinarán sobre ella. Esto es un aviso a navegantes y el párrafo con el que doy comienzo a esta entrada es significativo. Hay numerosos muy parecidos.

¡Ah, se me olvidaba! El título de este post: El evangelio de Jesús de Nazaret, según el infiel Lucas.

¡¡Para mear y no echar gota!! (con perdón).

jueves, 12 de agosto de 2010

Perseidas

Foto bajada de la red
Es el primer día que nos quedamos este año a dormir en el huerto. Después de cenar cojo una hamaca, apago las luces exteriores y me tumbo boca arriba para contemplar las “lágrimas de San Lorenzo”

Hace una noche espléndida. Los grillos hace ya rato que han iniciado su habitual concierto. Pasa el tiempo y no veo nada. Quizá sea por la contaminación lumínica de la ciudad cercana. Me levanto y doy un giro a la hamaca mirando hacia el sur. Un avión parpadea avanzando desde la zona del Moncayo. Los murciélagos revolotean por encima de mi cabeza.

De pronto un suspiro de luz. Acabo de ver una estrella fugaz. ¡Y tan fugaz, casi no la veo! Animado me arrellano en mi posición y fijo mi vista con más intensidad en el firmamento cuajado de puntitos luminosos.

Se oye el siseo de la carretera tan próxima. Tip-tap, tip-tap, tip-tap, tip-tap…. Son los “dormidos” del cruce al ser atravesados por los coches.

Otra raya en la pizarra que tengo ante mis ojos. Acabo de ver la segunda estrella.

Es la una de la madrugada y el relente de la noche se hace notar. Cojo un saco de dormir y me lo echo por encima. Me acomodo y me tapo algo más. No quiero coger frío. De súbito, el bufido de un gato me sobresalta. En el silencio de la noche sigue percibiéndose el monótono siseo y el cansino y repetitivo tip-tap de los vehículos que circulan a estas horas.

Amodorrado intuyo una tercera estrella que se dirige de Tudela hacia el Moncayo tan fugaz como las anteriores. Me doy cuenta de que no he pedido ningún deseo. ¡Si es que no da tiempo!

Mi mujer, cerca de mí, me despierta diciendo que acaba de ver otra. Creo que ya he visto suficiente, recojo los bártulos y me voy a la cama.

¡Hasta mañana!

lunes, 9 de agosto de 2010

Banu Qasi

Musa ibn Musa. Tudela
Acabo de leer la novela de mi paisano Carlos Aurensanz titulada “Banu Qasi, Los hijos de Casio”, que lleva camino de convertirse en un auténtico best seller.

No voy a hacer ninguna crítica literaria de esta novela porque no me encuentro capacitado para ello, pero si comentaré la satisfacción que he sentido al conocer las venturas y desventuras de Musa ibn Musa, el “tercer rey de España”, el Moro Muza, como por aquí lo conocemos.

He recorrido con él las calles de “Tutila” (nuestra Tudela), visitado la mezquita sobre la que se asienta nuestra hermosa catedral y he reconocido en la inundación que narra, las veces que el “Uadi Ibru” anegaba nuestras calles. Me he imaginado las murallas que la hacían tan inexpugnable.

He sentido como convivían en nuestra ciudad moros, cristianos y judíos, cómo se ayudan en las grandes dificultades que les acontecen. Y cómo los extremistas radicales, entre ellos algún obispo, enturbian estas relaciones. Son capaces hasta de deshacer la amistosa unión de dos familias, la de Eneko Arista y Musa ibn Musa, hermanos de madre, aunque sea consciente del componente de ficción de la novela.

Guerreros árabes. Miniatura pintada por "al-Wasiti"
Me ha agradado sobre manera  conocer  los nombres árabes de localizaciones tan conocidas y tan cercanas a nosotros que tantas veces hemos visitado.


Hace ya bastantes años leí otra novela que sobre este mismo tema  escribió en su día el ya fallecido Victoriano Bordonaba Castell-Ruiz que llevaba por título “Muza, Rey del Ebro”. Aquella fue más bien una divulgación de la figura de Musa. Esta de Carlos Aurensanz tiene más pretensiones.


No me gusta recomendar libros a personas cuyos gustos no conozco, por tanto voy a abstenerme de hacerlo, no obstante creo que puede ser una obra interesante para los que sean amantes de las novelas con trasfondo histórico, y si son naturales del valle del Ebro con mayor motivo. 
 

domingo, 1 de agosto de 2010

Se acabó

Ya han pasado los 7 días. Foto DN
Han finalizado ya nuestras fiestas y volvemos a la rutina diaria que es, según dicen, donde mejor nos encontramos. Ya no tendremos que madrugar para ver los encierros, ni huir despavoridos por la música atronadora de las verbenas nocturnas de la Plaza Nueva, pero sobre todo dejaremos de atiborrarnos en los almuerzos, aperitivos, comidas, meriendas, cenas y recenas diarios, daremos descanso a nuestros ahítos estómagos. Se impone la dieta para recuperar el punto adecuado de los cinturones.


Esta mañana se echaban en falta nuestros atuendos, blanco y rojo, y nuestro pañuelico al cuello, tan cómodos para nuestras fiestas. No tienes que preocuparte de la ropa a elegir: camisa y pantalón blanco, faja y pañuelico rojos a todas horas. Si hace fresco o sopla el cierzo chaqueta roja o blanca. Si te manchas tampoco tiene demasiada importancia. Hoy, vestidos ya de personas, nos hemos visto "raros".

Uno de nuestros encierros. Foto DN
Tras una semana de vida desbordante de continuo jolgorio, Tudela aparentaba ser si no una ciudad muerta, por lo menos dormida. Poco a poco iremos cogiendo ritmo. 

Con el fin de no dejar para mañana lo que puedo hacer hoy, he reanudado este espacio y en breve espero estar un poco más a tono.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...