viernes, 15 de marzo de 2019

Bardenas


Las Bardenas Reales de Navarra
con cabezos enhiestos, arcillados,
por la lluvia y el viento erosionados,
muestran la desnudez de la pizarra.

Abatida la cima se desgarra.
Los ruejos se deslizan como dados.
En sus yermos no pastan los venados
pero canta risueña la chicharra.

Un páramo de margas y espartales,
en su día refugio de bandidos,
donde pinta el tomillo y el romero

y conviven barrancos y canchales
de gruesos almendrones carcomidos
con pinos por el muérdago hechos tuero.






Del poemario Auras de mejana. Felipe Tajafuerte


4 comentarios:

  1. Impecable, Felipe. No es posible decirlo mejor.

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    1. Gracias, Esteban. Tus comentarios son siempre muy agradables. Yo te leo, pero como no soy futbolero no se me ocurren comentarios. Un saludo.

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  2. En varias ocasiones me he quedado con las ganas de visitar ese paisaje y eso que no hemos pasado muy lejos.

    Saludos

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    Respuestas
    1. Pues, cuando te acerques por aquí, nos veremos. Lo que prefieras, vino o cerveza. Un abrazo.

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Tu comentario es bien recibido aunque sea anónimo. Muchas gracias por tu atención.

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