jueves, 20 de noviembre de 2014

De lagos por Italia. Garda


En este nuevo viaje por Italia, nuestro destino era el norte para conocer la Lombardía, el Véneto, el Piamonte y la Emilia Romaña. Aterrizamos en Milán, en la que pernoctamos, no sin antes hacer un recorrido por la ciudad con paradas en la Piazza della Scala, la Gallería Vittorio Emanuele II  y la visita a su espléndido Duomo. Pero no es de las ciudades de lo que voy a tratar en estas entradas, sino de los lagos que recorrimos en nuestro periplo.

La fortaleza de Sirmione
El lago Garda es el primero que visitamos tras nuestra primera estancia en Milán. Llegamos en una mañana luminosa solamente deslucida por la neblina que nos impedía ver con nitidez las orillas del lago italiano, que con una superficie de trescientos sesenta y ocho kilómetros cuadrados, es el mayor de Italia. En el embarcadero de Sirmione nos distribuimos en tres pequeños barcos para bordear todo el contorno a la península de ese mismo nombre.

La Rocca scaligera
Al inicio de la navegación, nos dimos de manos a boca con el magnífico castillo llamado Rocca scaligera. Pasando bajo el puente levadizo salimos al lago propiamente dicho dejando a nuestra derecha el casco antiguo del pueblo con sus numerosos hoteles. En la punta de la península se nos mostró, en medio del verdor de la naturaleza, las ruinas de una villa romana denominada las Cuevas de Catulo, que ni son cuevas ni pertenecieron al poeta latino Cayo Valerio Catulo, que vivió con anterioridad en el lugar.

Las Cuevas de Catulo
Allí dimos la vuelta a la península para acceder al punto de partida. En las orillas del lado por el que retornamos, se encuentran las playas y el balneario.

Las playas
En un momento dado, pararon las máquinas de las lanchas y pudimos observar cómo subía del fondo el agua burbujeante, al mismo tiempo que percibíamos un fuerte olor a azufre. Las aguas sulfurosas de este manantial son elevadas mediante bombas al mencionado balneario.

Vamos llegando al embarcadero
La iglesia
La hermosa silueta del castillo, la iglesia y el casco histórico de Sirmione se fueron acercando poco a poco. Desembarcamos, nos hicimos las fotos de rigor con la fortaleza al fondo y fuimos paseando hasta el estacionamiento donde había quedado nuestro autobús.

El gran lago Garda
Fue una visita breve, pero muy agradable y relajante, a este lago que nos pareció enorme por sus  cincuenta y dos kilómetros de longitud, sus dieciséis de anchura, con una profundidad media de ciento treinta y tres metros y máxima de trescientos cuarenta y seis.


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12 comentarios:

  1. Cuantas cosas que ver en toda Italia.

    A disfrutar. Saludos

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    1. Así es, Emilio. El viaje los realicé a finales de septiembre y principios de octubre y disfrutéw muchísimo tanto en el aspecto artístico como en el paisajístico. Un saludo

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  2. No conocía ese castillo de Sirmione, es fabuloso.
    Un saludo.

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    1. Es cierto, tiene una planta impresionante. Saludos

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  3. Al final de cuentas, Felipe, los viajes nos dejan experiencias y satisfacciones que perduran por los años.. Gracias por compartirlas.

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    1. Y, de paso, impiden que nos miremos tanto el ombligo creyendo que el nuestro es el más exquisito.

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  4. Gracias Felipe. Me siento muy a gusto leyendo tus viajes porque es una forma de hacerlo yo. Muchas gracias.
    He añadido una vez más tu enlace y no hay forma de que salga, yo no sé por qué será. Estuve mucho tiempo que no me aparecía ninguno, después cuatro y por fin salen casi todos, pero faltan algunos que echo de menos ... no sé qué pasa.

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    1. Estas cosas suceden con Blogger. De todas maneras ya he visto que vuelve a aparecer el mío. Gracias por tu molestia

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  5. Sí que es grande el lago si, y lo de bombear las aguas sulfurosas al balneario curioso, se supone que en los baños no tendrán olor a azufre, digo yo.
    Un abrazo.

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    1. En España no tenemos esos lagos, creo que el mayor es el de Sanabria y no tiene nada que ver con estos ya que su superficie es de poco más de tres kilómetros cuadrados. Abrazos

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  6. ¡Hola, Felipe!
    He estado en Italia, con mi familia, un par de ocasiones, pero no tuvimos oportunidad de hacer ese tipo de recorrido; hemos preferido los museos y la observación de las geniales obras arquitectónicas, que en la actualidad se pueden admirar en algunos buenos portales de Internet.
    Los viajes llamados ecológicos son muy interesantes por ese remanso de paz que deja en nuestro interior. Las imágenes están hermosas.
    Cordiales saludos, un abrazo

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    1. Este viaje fue mixto ya que visitamos, además de Venecia, las ciudades de Verona, Rávena. Bolonia que me causaron una gran impresión. Roma, Florencia, Pisa y Asís yas la conocimos en un viaje anterior. Los paisajes de los lagos fueron espectaculares. Abrazos

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