sábado, 7 de diciembre de 2013

Arco entre guijos y olivos

El día amaneció luminoso y, con el sol luciendo en todo su esplendor, salimos de Cáceres con dirección a Tudela. Apenas llevábamos una hora de viaje, pasada ya la ciudad de Plasencia, cuando abandonamos la autovía Ruta de la Plata a la altura de Villar de Plasencia. Unos días antes, cuando hicimos la excursión a Hervás, me había fijado en un gran cartel turístico, indicando la dirección a seguir para llegar a las ruinas de la ciudad romana de Cáparra, situada en los límites municipales de Guijo de Granadilla y de Oliva de Plasencia. La imagen de su famoso arco siempre me llamó la atención cuantas veces la vi en folletos turísticos. 

Circulamos por una carretera estrecha, bien asfaltada, rasgando el rojo de la tierra y el verde de los prados. Al poco trecho, dejamos a nuestra izquierda un pequeño embalse, y poco más adelante vimos unos cuantos cerdos ibéricos, a la sombra de las encinas, destacando su color negro sobre la pradera. Hacía tiempo que no los veíamos así, sueltos por la dehesa. Recorrimos unos seis kilómetros y, en un cruce, vimos la entrada al recinto donde se encuentran los restos arqueológicos del arcaico municipio romano.


Centro de interpretación
Estacionamos el coche y nos dirigimos al centro de interpretación para solicitar la información pertinente. Recabada ésta, dirigimos nuestros pasos por una vereda de guijarros, entre olivos de poco porte, en suave pendiente ascendiente hasta situarnos en un cerro desde el que contemplamos una hermosa vista del valle del Ambroz. En la ladera de este promontorio se encuentran las ruinas de la antigua ciudad romana de Cáparra.


Restos de la muralla y la puerta sur
Su nombre no es de origen latino, sino vetón, como su asentamiento prerromano. Fundada durante la época flavia, en el siglo I, citada por Plinio y Ptolomeo, adquirió la categoría de municipium en tiempo de Vespasiano y formaba parte de la provincia romana de Lusitania. Se trataba de una ciudad amurallada, de unas doce hectáreas, con planteamiento octogonal, cuyo eje principal, el decumanus maximus, con una puerta en cada extremo, lo constituía la Vía de la Plata. Contaba con otra puerta, la del sur, que llevaba al foro a través del cardo máximo. Tuvo su época de esplendor, fue decayendo y durante la alta edad media comenzó a despoblarse. Su posición estratégica hizo que se mantuviese una población residual en el despoblado de Ventas de Cáparra, cimentada en una serie de posadas para dar servicio a los caminantes, hasta su abandono definitivo a principios del siglo XX.

Esta es la vista que llamó poderosamente nuestra atención
A primera vista  nos llamó la atención el edificio más importante que perdura, un arco conocido como tetrapylum.  Comenzamos nuestro recorrido, por el camino de grava que bordea la cuadrícula de las ruinas, dirigiéndonos, en primer lugar, a las termas. Son de forma cuadrada y en ellas se erigen airosos los restos de un muro, semejante a una especie de menhir. En el centro se encontraban los baños propiamente dichos, y a un lado transcurre el decumanus máximus, que, como ya he indicado, coincidía con la antigua Vía de la Plata. 

Las termas
Continuamos por éste hasta llegar al arco, bajo el cual se cruza con el cardo máximus, que desemboca en el foro. Este arco cuadrifronte, situado en el centro geográfico de la ciudad, parece ser que alcanzaba los trece metros de altura y su planta medía 8,60 por 7,35 metros, siendo el único en España de estas características.


El arco de Cáparra
Sus cuatro arcos de medio punto están sostenidos sobre otros tantos pilares, asentados sobre basamentos, con una cornisa sobresaltada. En los laterales que dan a la calzada, existen unos pedestales que posiblemente sustentaran estatuas o efigies. Tiene algunas inscripciones que no logré descifrar y que, según parece, indican el nombre del que lo ordenó edificar y en honor a quien.


Una de las inscripcciones del arco
Muy cercano, vemos un Miliario de Nerón, correspondiente a la vía de la plata que se encamina, imperturbable ante el paso de los siglos, en dirección a las alturas del Sistema Central, cuyos picos recortan el horizonte.

Miliario de Nerón
Paseamos por el cardo máximus contemplando el ajedrezado contorno de las casas o domus y de las insulae en cuyos bajos se situaban las tabernae, teniendo como fondo un paisaje de olivos y encinas, en cuyas diferentes tonalidades verdosas se integra el ocre de las piedras milenarias.  


Domus e insulae
Fuimos dando la vuelta al perímetro y nos encaminamos a una de las puertas de la ciudad desde la que parte el empedrado de la calzada romana que, atravesando este singular monumento, se pierde en el verdor de los campos buscando las frondosas laderas de la Sierra de Béjar.


La antigua Vía de la plata
Un camino ancestral, usado desde tiempos prehistóricos, que ponía en comunicación el norte y el sur del occidente de la península Ibérica, y que los romanos, con su habitual pragmatismo, potenciaron a fin de unir Emérita Augusta con Astúrica.

El foro
Las ruinas romanas tienen todas un cierto parecido, pero siempre existe en ellas algún detalle que las hace singulares, y en ésta el arco cuádruple es digno de tenerse en consideración al tratarse de una edificación muy peculiar en un estado de conservación relativamente bueno. 

El cardo máximo desde el arco
Algo más de una hora duró nuestro recorrido y, dado que todavía nos quedaba mucho camino para alcanzar nuestro destino, no nos entretuvimos en el centro de interpretación, sino que reiniciamos nuestra marcha hasta llegar a Villacastín, lugar donde teníamos prevista una parada para reparar fuerzas y, a continuación, proseguir nuestro viaje con el fin de arribar a nuestra ciudad antes del anochecer.

22 comentarios:

  1. Me ha gustado seguir el recorrido, no lo conocía ni creo que lo hubiera encontrado nunca. Villacastín si, he ido muchas veces adrede a comer. Un abrazo

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    1. Cuando viajas con tranquilidad, es habitual encontrar lugares en los que merece la pena detenerse. Abrazos

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  2. Magnífico el arco, disminuido, pero terco ante el paso del tiempo que lo mina poco a poco.
    Un abrazo.

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    1. Parece mentira que tenga dos mil años y todavía se mantenga en pie. Abrazos

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  3. Bonito viaje por esta ruta romana.

    Me he dado cuenta de una cosa, todos los centros de visitantes son iguales de feos.

    Saludos

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    1. Tienes mucha razón, Emilio, son horribles. Un saludo

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  4. ¿Esa construcción de cuatro arcos era donde estaban situados los baños? Estaba hecha a prueba de bomba, llama la atención que este así después de tantos años.
    Un abrazo.

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    1. No, José. Ese es un monumento que un dirigente erigió en memoria de un familiar en el lugar de confluencia del cardo máximo ( calle norte-sur) con el decumanus máximo (calle éste-oeste). Aunque es posible que alguien lo haya utilizado de baño indebidamente. Abrazos

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  5. ¡Qué bonito lo cuentas, Felipe! Estos restos son importantísimos, no sólo son piedras más o menos alineadas y derruidas, sino historia de nuestros antecesores.
    Un abrazo.

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    1. A mi me gusta verlas porque aunque son todas muy parecidas siempre se encuentra algo peculiar en ellas. Un fuerte abrazo

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  6. Muy interesante reportaje para un sitio que es del todo interesante. Aquí en Canarias carecemos de ruinas romanas aunque últimamente han encontrado algo en la pequeña isla de Lobos que parece puede ser restos de romanos que venían a por la púrpura. Algo es algo. De todas maneras seguiré añorando ver sitios como los que describe con tanta minuciosidad.
    Un saludo para todos desde Gran Canaria, Ángel

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    1. ¿La isla de Lobos está entre Lanzarote y Fuerteventura? Creo recordar algo de esto de mi estancia en Lanzarote y de la novela Océano de Alberto Vázquez Figueroa, primer tomo de la trilogía Maradentro. Un cordial saludo

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  7. Pero es una maravilla !!!
    Un verdadero tesoro que conozco gracias a ti. Muchas gracias Felipe.

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    1. Me encanta vivirlo y luego contarlo, si además te gusta ¡qué más puedo desear? Un beso, Angelines

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  8. Andáááááá!!!! Pues no tenía ni idea que tan cerquita de aquí hubiera una ciudad romana. Me recuerda a un viaje que hice hace muchos años a Itálica cerca de Sevilla. Claro, es que me subo por Madrid!!! Besos amigo y gracias por esta entrada que me ayuda a conocer más mi entorno.

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    1. Pues ya ves, lo tienes a apenas cien kilómetros de casa y es el complemento ideal de una visita a Hervás. Besos

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  9. Qué maravilla, no conocía estos restos romanos.
    Gracias a ti conocemos unos rincones magníficos.

    Un abrazo Felipe.

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    1. Hay muchas cosas que deconocemos y algunas las tenemos muy cerca. Abrazos

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  10. Estuve en Hervás 3 días pero no me dio tiempo a visitar estas ruinas de las que teníamos conocimiento. Una maravilla en medio de la nada.
    Buen recorrido y explicación acompañan tus estupendas fotos.
    Un abrazo

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    1. Pues es una pena porque lo tenías a tiro de piedra. Abrazos

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  11. Bonito recorrido y estupendas fotos, como siempre gracias a tus viajes he ampliado conocimientos por supuesto desde tu artículo, y de otras fuentes, entre ellas quiero destacar este enlace.
    Saludos

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    1. Gracias, Emilio, por completar mi entrada con ese enlace para que aquellos que estén interesados en el tema puedan ampliar sus conocimientos. Es un buen añadido porque yo tan sólo me limito a dar una somera explicación y poner de manifiesto mis impresiones in situ. Un saludo

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Tu comentario es bien recibido aunque sea anónimo. Muchas gracias por tu atención.

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