lunes, 28 de marzo de 2011

Verduras



Tudela se va a ver inmersa durante diez días en la celebración de unas jornadas de exaltación y fiestas de la verdura, producto por excelencia de esta zona de la Ribera de Navarra.

El pasado viernes asistí invitado (otra vez) a la presentación e inauguración de dichas jornadas, acto celebrado en el Hotel Tudela Bardenas que fue iniciado por Javier Añon,  presidente de la Orden el Volatín, Luis Casado, alcalde de Tudela, Elena Torres,  presidenta del Parlamento de Navarra, y el presidente de Navarra Miguel Sanz, por este mismo orden. Además de las fuerzas vivas, se congregó numeroso público invitado. Allí me reencontré con alguno de mis  compañeros de fatigas durante la javierada.

Nos fue entregado el programa de los actos que constituyen el cuerpo central de estas jornadas en las que abundan los espacios festivos, culturales, gastronómicos, deportivos y lúdicos desde el día 29 de marzo hasta el 8 de mayo. Concursos, degustaciones, talleres de cocina, conciertos, ferias, charlas, cenas populares y catas se darán la mano con atracciones infantiles, visitas a monumentos, fincas y factorias, exhibiciones de bailes y hasta un record Guiness. Un amplio abanico de actividades para todos los gustos y edades.

Luis Casado, Miguel Sanz, Elena Torres y Javier Añón

Esta es la decimosexta edición de unas jornadas instituidas por la Orden del Volatín con la finalidad de promocionar, difundir y consolidar las excelencias de los frutos de nuestras huertas. La cultura hortícola es consustancial a nuestra ciudad desde tiempos inmemoriales y no se entiende Tudela sin la verdura. Ya en el siglo X, el conocido Moro Rasis decía:

E todo el mundo se maravilla por la bondad del termino de Tudela, que el su pan non ha par.A muchas vinas e muchas huertas, buenas tierras e crianças;E los sus frutales dan tan sabrosas frutas que non vos las podría ome contar nin dezir.E las sus aguas entran en el rrio de Ebro, e a la puerta de la villa esta la puerta de sobre el rrio Ebro,E so los arcos de la puente están las açenias, que por ninguna guisa nunca las podrán vedar molienda.

Es la temporada de las mejores verduras de la zona: Alcachofas, espárragos, lechugas, borrajas, acelgas, achicorias, habas, guisantes, cebolletas, rabanetas etc. toda la gama que se pueda desear y toda de la mejor calidad. Algunas de ellas con un prestigio contrastado como los espárragos de Navarra, las alcachofas de Tudela y los cogollos de Tudela. ¿Quién no ha oído hablar de ellos?

Plantación de alcachofas


A esta calidad de las materias primas, se une el buen hacer del sector de hostelería que utilizando estos productos ha creado platos y pinchos de sabores exquisitos que deleitan nuestros sentidos. La vista con su sinfonía de colores, el olfato con los delicados aromas que emanan y el gusto con las deliciosas sensaciones que trasmiten a nuestro paladar.

Lo famosos cogollos de Tudela


A esto se une que el guiso por excelencia de Tudela, la menestra, en este momento está en su punto álgido por la conjunción óptima de sus componentes imprescindibles: alcachofas, espárragos, habas y guisantes.

Se augura un nuevo éxito y una gran afluencia de visitantes de toda España, propiciada por la la exposición de estas jornadas de exaltación de la verdura recientemente en la Feria Intenacional de Turismo, Fitur.


Y es que, verdaderamente, como dijo Javier Añón, Tudela es tradición de verdura.

jueves, 24 de marzo de 2011

La Casa del Almirante

Días pasados recibí una invitación para asistir a la presentación de número 22 de la revista Conocer Navarra de la que soy suscriptor. Habitualmente no suelo asistir a este tipo de sucesos salvo en contadas ocasiones. Esta ha sido una de ellas. El atractivo para mí radicaba en la visita guiada a la Casa del Almirante, recientemente restaurada por el ayuntamiento de Tudela,  lugar donde estaba anunciado este acontecimiento. Sin pensarlo dos veces, confirmé mi asistencia al acto.

La Casa del Almirante es un edificio de tres plantas, de ladrillo, construido a mitades del siglo XVI sustituyendo una casona previa del siglo XV. Fue la residencia de la familia tudelana Cabanillas Berrozpe. En su fachada destaca la espléndida decoración de los dos balcones de la planta principal con tres figuras antropomorfas platerescas.  Una segunda planta con tres ventanas sencillas culminada con una galería de arquillos y un alero decorado profusamente. Entre las ventanas  y los arquillos hay un interesante friso en relieve.

Todo esto ya lo conocíamos tras la restauración de la fachada llevada a cabo en 1997 por María Forcada, última propietaria de esta mansión. Esta afamada decoradora tudelana cedió últimamente este palacio al Ayuntamiento de Tudela, quien ha restaurado el interior recientemente con fines culturales.

El patio interior

La escalera

La restauración, dirigida por Belén Esparza, ha conservado íntegramente hasta la segunda planta la escalera principal, las maderas originales de techos y cornisas, las puertas y decoraciones de las columnas del sobrio y reducido patio interior de estilo aragonés de esa época. Del resto de las plantas, dedicadas a cocinas y servicios,  se ha podido aprovechar muy poco de los elementos originales, a pesar de ello el conjunto resulta muy armónico. Ha quedado un espacio muy digno para exposiciones, presentaciones y otros eventos de este tipo.

Detalle de las puertas de la sala

La sala principal

Se ignora qué maestros albañiles la edificaron, sin embargo, se sabe la relación de todos los propietarios que ha tenido a lo largo los años. También se desconoce la causa del apelativo de este palacio. Dicen que el hijo de un señor que fue almirante murió en esta casa, pero dicho almirante no vivió nunca en ella, por lo que es muy probable que no tenga ninguna relación. En el siglo XIX se pintaron unas carabelas en la fachada. Piensan algunos que dado el carácter guasón de los tudelanos, quizá pusiesen “almirante” como apodo en tono jocoso al dueño que ordenó pintar dichas embarcaciones.  

Detalle de una columna del patio interior

Se une este inmueble a la lista de las casas palacios restauradas como espacios vivos que cumplen una gran labor cultural como el palacio de los Huarte, donde se ubican la biblioteca y los archivos municipales; el palacio del Marqués de San Adrián, sede de la UNED; el palacio de los Veráiz, donde está el Museo de Arte Moderno Muñoz sola; y el Palacio Decanal  que acoge el Museo y los Archivos Diocesanos.

Fachada desde la calle Cárcel Vieja

Todavía queda alguno más en que hacer la correspondiente actuación, pero todo se andará. Las cosas de palacio, nunca mejor dicho, van despacio.

La presentación de la revista, pretexto de mi asistencia, fue un acto breve pero muy ilustrativo. Conocer Navarra es una publicación trimestral dedicada como su mismo nombre indica a potenciar el conocimiento de nuestra comunidad. Sus artículos, fotografía y planteamiento son magníficos. Además tiene una utilidad práctica encomiable a la hora de proyectar un viaje o una simple excursión.  

martes, 22 de marzo de 2011

Tarde primaveral

Los melocotoneros en flor

Ya está. Ya se encuentra entre nosotros la anhelada primavera. El invierno se nos ha despedido crispado con sacudidas sísmicas lejanas y oleajes furibundos, dantescos.

Todavía con la memoria fresca con los últimos acontecimientos, se nos ha colado de rondón, casi sin avisar, amagando con calores estivales.

La cumbre del Moncayo parece levitar

Salgo en dirección al huerto y me topo de manos a boca con un panorama digno de la mejor postal. El Moncayo con un hermoso y abundante manto nevado, como de armiño, parece aguardar, levitando, nuestra llegada al final de la carretera.

Todavía aguanta la flor en los almendros

Abeja libando en la flor del pero

La flor de los almendros está ya un poco pasada, sin embargo los melocotones están en plena florescencia rosácea. Las abejas libando el néctar realizan, incansables, su trabajo de polinización. Los peros comienzan a florecer y los manzanos permanecen todavía cerrados, pretendiendo abrir imperceptiblemente sus pequeñas hojas. El romero nos muestra, resaltando del aromático verde, sus flores violáceas.

El romero florecido

Repaso los troncos de los chopos y constato que no hay setas. Tampoco han despuntado los espárragos silvestres de la planta del ribazo. ¡Mala suerte!

Las setas brillan por su ausencia

Sin apenas darme cuenta, se me viene encima el anochecer. En el horizonte, entablan su lucha cotidiana contra las sombras el gris de las nubes y los resplandores crepusculares del sol ya desaparecido.

Encendido el rostro agradablemente por la tarde radiante, retorno a casa alegre y cansado. Al poco tiempo me reciben las luces de la ciudad con sus guiños amarillentos. Es hora de cenar.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Loperena

Autorretrato
Antonio Loperena Eseverri, de raíces salacencas, nació en Arguedas (Navarra) un 4 de septiembre de 1922. No tuvo una infancia fácil puesto que a los cuatro años padeció de meningitis y ya durante la convalecencia dio muestras de su habilidad para dibujar.

A los 14 años comenzó a trabajar en el oficio de su padre como pastor y ganadero en las Bardenas y allí fue donde se consolidó su vocación como pintor y escultor, siendo su formación totalmente autodidacta. Es conocida la habilidad que tenía desde muy joven para modelar figuras con la navaja en un trozo de madera.

Arriesgadamente dió un salto cualitativo abandonando el pastoreo para dedicarse por entero al arte. Fueron unos años difíciles puesto que España se encontraba deprimida por una posguerra en la que todavía seguía establecido el racionamiento.

En 1952, ya casado, se trasladó a Tudela con el fin de aprender concienzudamente su oficio mediante el tratamiento de la piedra, el mármol y el modelado de la arcilla. En la calle Herrerías montó un taller de escultura y pintura. En nuestra ciudad permaneció hasta su muerte ocurrida  el 19 de febrero del año pasado.

Sus obras están distribuidas por varios continentes y en su larga trayectoria recibió numerosos premios. Realizó esculturas en Estados Unidos, Méjico, Venezuela, Ecuador y Costa Rica. En Navarra son muy conocidos sus trabajos como, por ejemplo, el busto que realizó de Miguel Indurain, el monumento al pastor en Isaba y otro en el término bardenero de El Paso. En Tudela el monumento a La Jota, el del Hortelano en la puerta de la mejana y el de Sancho VII El Fuerte en la plaza de su nombre. En Calahorra (La Rioja) el monumento de tres metros de altura, en un solo bloque, dedicado a Marco Fabio Quintiliano.

Monumento al Pastor Bardenero

Sus grandes pasiones fueron sin ningún género de duda las Bardenas y los toros, fuente de inspiración de la mayor parte de sus pinturas. Poseía una gran imaginación captando inmediatamente los rasgos característicos para la consecución de sus trabajos.


Contemplando sus magníficas figuras realizadas tanto en piedra como en madera, escayola o marfil, causa estupor considerar que un hombre sin ninguna formación académica artística sea capaz de ejecutar semejantes esculturas. Otro tanto se podría decir de sus cuadros.

Tudela. Monumento a Sancho VII El Fuerte

Antonio atesoraba una gran humanidad y un carácter fuerte, risueño y socarrón como buen ribero. Gozaba de la general estimación de sus convecinos y apreciaba con máximo orgullo, entre sus múltiples galardones, el de Tudelano Popular, el Zahorí de Plata, la Insignia de oro de Arguedas, su pueblo natal, y el de Bardenero Mayor, todos ellos otorgados por peñas y asociaciones de La Ribera.

Tudela. Monumento al hortelano

Yo no soy entendido en arte. Me gustan sus esculturas y algunas de sus pinturas, pero mi admiración por él radica primordialmente en su personalidad, con independencia de que su obra sea buena, regular o excelente. Daba la impresión de que la bondad era consustancial a su persona y, por añadidura, mejoraba en las distancias cortas.


Tudela. Monumento a la jota.

La entidad bancaria donde yo prestaba mis servicios tenía habilitada una hermosa sala a la que acudían pintores de renombre para hacer sus exposiciones. Loperena, en su afán infinito por conocer y aprender, gustaba de disfrutarlas a sus anchas, sin público. Nosotros le facilitábamos el acceso con sumo agrado por nuestra parte y gran satisfacción por la suya. El permanecía durante largo tiempo examinando detalladamente todas las obras. Cuando terminaba su inspección, se acercaba a conversar un rato con nosotros y gozábamos de sus sabrosos comentarios y opiniones, aderezados con el buen humor que le caracterizaba y que hacía de él un excelente contertulio.

Tudela. Calle San Pedro

Recuerdo que en una ocasión exponía el difunto Vicente Piernagorda, pintor de Baena, en cuyos cuadros estallaba la luz de Andalucía. La blancura de sus casas resultaba apabullante. Antonio abrió la puerta, dio dos o tres pasos, retrocedió y exclamó admirativamente:
¡Ahí va!... ¿Que ha hecho este hombre con la luz?...
 No le dolían prendas a la hora de otorgar sus elogios y tampoco se retraía en la crítica cuando algo no era de su agrado. En alguna ocasión se le oyó decir ante las creaciones de un pintor con el tema de las Bardenas, que él tan bien conocía:
¡Así no!. ¡Así no es la Bardena!.
Acabo de visitar en el Centro Cultural Castel Ruiz de Tudela la exposición, realizada al cumplirse un año de su fallecimiento, en la que su familia ha logrado reunir numerosas obras cedidas generosamente a este fin por sus propietarios. Es, sin duda alguna,  una magnífica exhibición de su dilatada creación artística.

Sirva este sencillo post como muestra de mi adhesión más efusiva al homenaje suscitado por mediación de este evento y de agradecimiento a su familia por haberlo propiciado.


Nota aclaratoria:
Las fotografías de los lienzos del Autorretrato y de la calle San Pedro me han sido cedidas por su hija Imelda , 

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