lunes, 26 de julio de 2010

No estoy para nadie

Tudela, 24 de Julio, 11,59 horas. Foto DN


Este era el impresionantes aspecto de la Plaza de los Fueros (Plaza Nueva) de Tudela el día 24 instantes antes de que el "chupinazo" diera comienzo a las fiestas patronales en honor de Santa Ana.

Este blog permanecerá cerrado hasta la finalización de dichas fiestas por no encontrarse el autor para nada.

Hasta pronto

Si quieres saber más de fiestas de Tudela clica aqui  y/o aquí

viernes, 23 de julio de 2010

Tomás Jiménez, "Clarico"

Y el séptimo…… No, no me refiero a eso. Aludo a que el séptimo día de la novena a Santa Ana se han interpretado los Gozos a nuestra Patrona compuestos por D. Tomás Jiménez Gutiérrez, alias “Clarico”, tras seis días de alternar los de Joaquín Gaztambide Garbayo y de Celestino Vila de Forns.

Tomás Jiménez. Foto Auñamendi E.E.
Tomás Jiménez nació en Tudela el 21 de febrero de 1885 y fue un niño musicalmente precoz. Ingresó como infante en el coro de la catedral de Tudela a los cinco años y, según algunos, a los 19 años obtuvo la plaza de maestro de capilla de esta catedral.

En 1907, con 22 años, obtiene la plaza de organista en la catedral de la vecina Tarazona donde se ordena sacerdote. Trece años más tarde regresó a Tudela como organista de la Catedral, donde permaneció hasta su muerte el 16 de junio de 1957.

Compuso obras religiosas como los Gozos a Santa Ana, himnos a la Coronación de la Virgen de los Milagros de Agreda, a San Francisco Javier y, cómo no, a Santa Ana. Algunos de ellos fueron premiados. Recopiló melodías populares y compuso música para autos sacramentales e incluso zarzuelas.

Recuerdo que, siendo yo estudiante en Zaragoza, cantaba en el coro y un día el director del mismo dirigiéndose a mí me dijo más o menos estas palabras:

- Este villancico que estamos ensayando es de un gran músico de tu pueblo.
- ¿De quién?, pregunté.
- De “Clarico”, me contestó.

Yo entonces no le conocía. Ni llegué a conocerlo puesto que había fallecido el año anterior.

No soy un experto en música, pero si un aficionado a la música clásica. Las dos obras que he escuchado de este compositor tan popular en Tudela me agradan sobremanera, tienen una gran musicalidad coral. El Himno a Santa Ana es ya imprescindible, se interpreta todos los días de la novena, y los gigantes bailan con su melodía en la catedral el día 24 de Julio. Los Gozos, recientemente recuperados, poco a poco van tomando posiciones acercándose a la aceptación de que disfrutan los ya mencionados de Vila y Gaztambide.

Bibliografía:
Auñamendi Eusko Entziklopedia


miércoles, 21 de julio de 2010

Gozos a Santa Ana

El pasado día 17 dio comienzo a la novena de Santa Ana, inicio de la cuenta atrás para las fiestas de nuestra ciudad en honor de nuestra Patrona.

La catedral luce espléndida en esta ocasión  y los tudelanos acuden a este acto diario, unos por devoción, los más por tradición, a escuchar los Gozos a Santa Ana interpretados por voluntarios nutridos en su mayor parte por el Coro Joaquín Gaztambide de Tudela, acompañados por músicos del Conservatorio  Fernando Remacha..

Los Gozos son canciones populares y una de sus características son la territorialidad o localización y son frecuentes las referencias a poblaciones. Esto es de aplicación a los que se cantan en Tudela.

Los Gozos a Santa Ana gozan (valga la redundancia) de un favor excepcional desde los remotos tiempos en que la abuela de Jesús fue proclamada patrona de esta ciudad en el año 1530, aunque según testamento otorgado en Pamplona por el rey Teobaldo II de Navarra su fiesta anual se documenta en 1270.

El texto de la novena que se recita es antiquísimo, posiblemente de los años en que se proclamó el patronato, pero son del autor de zarzuelas Barbieri los versos actuales que arregló a petición de su amigo Joaquín Gaztambide

Llena el mundo el resplandor
de tu gracia soberana:
¡Gloria a Ti, dulce Santa Ana,
que atesoras tal valor!

Hasta 1857 contaba la Santa sólo con tres sencillas novenas que compuso Pablo Rubla sin ninguna pretensión. El 19 de Julio de 1857 se estrenó con un gran éxito la de Joaquín Gaztambide y desde entonces quedó reconocida como indispensable.

No lograron debilitar a ésta las posteriores de Ramón Enguita (1864), de José Benito, de Manuel Ramírez y la de Celestino Vila, que también alcanzó gran popularidad.

Hoy día se alternan las de Joaquín Gaztambide y Celestino Vila. Se interpreta también algún día la de Tomás Jiménez (Clarico), autor también del himno a Santa Ana y la del actual director del coro Joaquín Gaztambide José María Lafuente, muy orquestal que no termina de convencer.

No obstante, a pesar de la popularidad de la versión de Celestino Vila, la novena del gran músico tudelano Joaquín Gaztambide y Garbayo es considerada la clásica, la legítima, la verdaderamente tudelana. Una gran composición a pesar del breve tiempo en que fue concebida: El 17 de Abril se le solicitó, el 15 de Julio llegó a Tudela la partitura y casi sin tiempo para el ensayo se estrenó cuatro días más tarde.  


A mí personalmente me agradaría que, sin dejar de lado la magnífica de Gaztambide, se fueran interpretando de vez en cuando las de los demás compositores porque todos pusieron gran ilusión y amor en sus obras en honor de Nuestra Patrona.  






BIBLIOGRAFIA: Apuntes Tudelanos (Mariano Sáinz)

lunes, 19 de julio de 2010

Vandalismo


En el blog de Francisco Espada acabo de leer la noticia sobre el verraco de Ciudad Rodrigo. Con la esperanza de que el hecho no fuera cierto, me he informado en diversos medios y efectivamente la escultura de origen celta, del siglo IV a.c., ha aparecido pintada con colores rojos y rosas, según se puede ver en la foto de ICAL. Increíble, pero cierto.

Tal vez la gamberrada de unos salvajes sea irreversible a causa de que este granito absorbe rápidamente la pintura y su restauración parece ser difícil.

Lo cierto es que no se me ocurre ninguna solución para estas acciones vandálicas. Aunque se atrape a los culpables ¿qué se les va a hacer? Por muy grande que sea la sanción  el mal ya está hecho. Una efigie que ha aguantado incólume 24 siglos, hecha un cuadro por la gamberrada de unos energúmenos.

Quizá, tal como he comentado en el blog de Francisco,  habría que guardar estas obras irrepetibles en museos en lugar de en emplazamientos públicos al alcance de cualquier imbécil émulo no se sabe de qué tipo de pintura, porque lo cierto es que no saben hacer más que guarradas.  

Es vergonzoso el cúmulo de estas “obras pictóricas” existentes en muchas ciudades (me viene a la memoria Roma), pero el deterioro efectuado a una figura como ésta no tiene parangón.

Quiero creer que el autor o autores de este desaguisado, con el tiempo, serán conscientes del daño efectuado y quizá lo sientan y estén verdaderamente arrepentidos, pero ya será tarde si, como parece lo más probable, no se ha podido dar una solución adecuada.

Una pena.

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