Mamá le había regalado por su cumpleaños aquel libro, tan necesario para su educación, en el que un tal Esopo, afamado fabulista, daba a conocer la habilidad de su madre para lograr hacerse con el queso de un fatuo cuervo. El librito daba comienzo con un capítulo en el que se enseñaba a los pequeños zorros como él, cómo saber cuándo las uvas estaban verdes.
Felipe Tajafuerte
2015


