jueves, 20 de octubre de 2011

Castillo y puente en el camino

Emprendemos el viaje hacia las diez de la mañana. Después de dejar atrás Soria, una línea de álamos con sus extraordinarias tonalidades cromáticas verdiamarillas nos indican el oculto y sinuoso cauce del río que nos va a acompañar durante un buen trecho.

Hacemos una breve parada en San Esteban de Gormaz con el fin de hacer una descanso y tomar un tentempié. Un bocadillo de jamón con tomate nos deja reconfortados hasta la hora de la comida. Reemprendemos el viaje´En esta ocasión, dejamos de lado Ayllón y continuamos por la circunvalación. Los pueblos se van desgranando a nuestro paso como cuentas de un rosario. El paisaje se torna de cuando en cuando algo más anodino conforme nos dirigimos a Segovia. En la lejanía la sierra de Gredos

La imponente mole gótica de la catedral segoviana surge de improviso en lontananza. Detrás de ella intuimos las oscuras torres del alcázar. Nos olvidamos de ellas y continuamos por la N-110 hacia Avila. Para cuando nos queremos dar cuenta ya la hemos dejado atrás.

Fuente de Piedrahita
Decidimos parar a comer en Piedrahita. No comemos ni bien, ni mal, sino todo lo contrario. Quizá no hemos dado con el lugar idóneo. Tras el refrigerio damos un paseo por el pueblo. Nos llama la atención la Plaza de España, porticada. En estos soportales vemos numerosos establecimientos comerciales antiguos, con ese sabor de los viejos ultramarinos. A destacar, en su centro, junto a un grupo de árboles, alguno de ellos centenario, una soberbia fuente de piedra.  También está ubicado en uno de los lados de la plaza el ayuntamiento y en otro la iglesia de Santa María la Mayor del siglo XIII.

Nos encaminamos a una calle lateral y por un arco en la muralla salimos a la calle denominada Fuera de la Villa, nombre acorde con su situación. Las paredes de la muralla sirven de muros para las casas que incluso tienen sus terrazas sobre ella. Dejamos para otra ocasión visitar la iglesia y el palacio barroco de los duques de Alba; subimos al coche y reanudamos la marcha.

Puente del Congosto


En lugar de continuar en dirección Plasencia, giramos a la derecha y tomamos la carretera que nos conduce a Béjar. Se trata de una vía bien asfaltada, bastante llana, con pocas curvas y escasa circulación que transita entre robles y pinares.

El Castillo de los Dávila


Al salir de una curva e iniciar un descenso nos topamos con la visión a nuestra derecha de un puente medieval que salva el río Tormes y un castillo junto a él, indudablemente construido para su defensa. El pueblo se llama Puente del Congosto. Preguntamos a un lugareño la forma de acceder al puente y siguiendo sus indicaciones descendemos por la calle Mayor hasta una explanada donde tenemos a nuestra izquierda el castillo y a la derecha el puente.

El lecho del río Tormes


El río discurre por un lugar muy agreste, rocoso, formando remansos y precipitaciones de una sobria belleza. El imponente castillo asentado sobre rocas berroqueñas domina todo el contorno. En lo alto del pueblo se dibuja la silueta de la torre de una magnífica iglesia gótica. Hago unas cuantas instantáneas y volvemos a nuestro vehículo para continuar nuestra ruta. 

El actual puente sobre el Tormes


Vemos la cinta refulgente de la autovía a cierta altura. En lugar de tomarla en Béjar lo hacemos en el cercano pueblo de  Fresnedoso. Ciento cincuenta kilómetros nos separan de Cáceres. Son las seis de la tarde cuando llegamos, miro el cuentakilómetros y llego a la conclusión de que este es el recorrido más corto de los que hasta ahora he realizado desde Tudela, exactamente 587 kilómetros. 



lunes, 17 de octubre de 2011

Fluir




Entre guijarros el agua
rumorosa se desliza
y dibuja audaces musgos,
abrazando ambas orillas.

Lame con su firme lengua
viejos troncos renegridos,
de sus hojas despojados,
en remanso cristalino.

Húmedo y leve murmullo
por las rocas se demora,
susurrando sus lamentos,
al emerger de las sombras.

Helechos, junto a las piedras, 
contemplan embelesados
el continuo y suave fluir,
sobre los pulidos cantos.

Se reflejan -terso espejo-
cabe las ramas caducas
cadencias de luna llena
en la clara noche bruja.


Felipe Tajafuerte
2011

jueves, 13 de octubre de 2011

Romería en Urzante

Urzante es un despoblado sito a 8 kilómetros de Tudela, entre Murchante y Cascante. Todos los años el día 12 de octubre festividad de la Virgen del Pilar, patrona del antiguo municipio, se celebra una romería a la que acuden numerosas personas de  estas tres poblaciones.

Como todos los años nos dirigimos a la campa situada junto a la iglesia y el palacio donde, a las doce en punto, dio comienzo la misa al aire libre. A continuación una pequeña procesión, llevando en andas la imagen de la Virgen del Pilar, recorrió los escasos trescientos metros hasta la puerta del cementerio.  Tras una oración por los fallecidos enterrados allí, el cortejo regresó a la explanada. Finalizó con el canto del himno a la Virgen del Pilar.

Seguidamente se desgustaron unas pastas acompañadas de "mistela" que la Junta había preparado para agasajar a todos los presentes. Luego cada cual se dirigió al lugar que había elegido para comer su calderete o chuletillas asadas y disfrutar del magnífico día veraniego con el que la naturaleza nos había obsequiado.

Aspecto de la campa
Interior de la iglesia


Nosotros tenemos el huerto situado a unos 500 metros y hacia allí nos dirigimos para gozar de esta romería. En un pis pas preparamos las mesas y encendimos el fuego. Para entretenernos dimos cuenta de de un apetitivo a base de chistorra frita. Más tarde las costillicas de ternasco a la brasa, regadas con un buen vino,  nos reconciliaron con el resto del mundo.

Fachada de una de las casas abandonadas


Hace ya más de treinta años que acudimos a esta romería y nunca habíamos disfrutado de una día tan caluroso, soleado y diáfano como este, impropio de estas fechas y verdaderamente veraniego. Es cuando menos curioso notar como en esta población abandonada ha seguido conservándose esta tradición cuando en otros lugares han desaparecido sin dejar rastro.

Ultimos vestigios del poblado

El pasado año, por estas misma fechas, publiqué una entrada refiriéndome a este despoblado que titulé La otra Diputación, que complementa la información sobre el mismo. Con el fin de no ser reiterativo, si lo deseáis, podéis clicar sobre ese enlace para tener una aclaración más completa.

domingo, 2 de octubre de 2011

Flash de otoño


Otoño. El Duero en Soria 

Nubes plomizas,
barrunte de tormentas
que no descargan.

Lluvia anhelada
perdida en la atmósfera
grana del sol.

Verdes ausencias,
ocres con amarillos
en caída libre.

Melancolía
incrustada en el alma.
Tristeza en gris.


Felipe Tajafuerte
2011

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...