lunes, 8 de julio de 2019

Cuestión de aire



En la tarde estival,
observando las nubes de algodón,
dejo pasar las horas que diluyen
minutos y segundos
cual azúcar
en taza de café.
Me encanta este sopor 
veraniego
¿Y a quién no?
No, ¡por Dios! Me dirán:
Es la ola, la ola de calor.
Sin embargo,
todo es cuestión de vientos.
De brisas que estremecen la arboleda,
de céfiros que mecen la hojarasca
y del cierzo.
Sobre todo, del cierzo
que no muestra sus dientes estos días
y apacienta el estío con su ausencia.
Insisto. Reitero:
Todo es cuestión del aire.
Del aire acondicionado, por supuesto.

Felipe Tajafuerte. 2019


10 comentarios:

  1. Jajaja, muy cierto Felipe. Aunque esa realidad conspire contra el romanticismo de los poetas.

    Saludos australes.

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    1. Todo cabe dentro dela poesía. Y también de todo se puede uno reír. Un abrazo, Esteban.

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  2. Ja jaja muy bueno, me estaba gustando mucho pero al llegar a la última frase, aún más. Siempre tan imaginativo Felipe!
    P.d. la foto,preciosa.

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    1. Un toque de humor nunca viene mal. Gracias, Cristina, por estar siempre atenta a lo que hago.

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  3. Si, del aire acondicionado y más tarde de la factura de la luz con la que vuelves a sudar a chorros cuando la lees.

    Un abrazo.

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    1. Joder, Emilio, estás en un plan... Cuando sudes le das a la cerveza, aunque sudes más. Te leo aunque no comente, estoy liado con otras cosas. Un abrazo.

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  4. No me imagino pasar calores inserto en el invierno chileno, Felipe, pero en el caso de ustedes...menos mal que existe el aire acondicionado.

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    1. Es lo que trae consigo el tener los climas cambiados. Un abrazo

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