lunes, 28 de diciembre de 2015

Versión infantil de un cuento

El cuento que publiqué el día de Navidad, es un cuento, o relato corto, o como se le quiera llamar, que no está dirigido a los niños sino a los adultos. No por su contenido, que es absolutamente blanco, sino por las formas de expresión utilizadas en su escritura. Palabras y frases aunténticamente tudelanas incardinadas en una historieta que se debe contar a los chiquillos de una manera más asequible a su comprensión. Con el fin de facilitarles a mis hijos, y a cualquier otro que lo desee, la lectura a los más pequeñines de Resplandor en la paridera (Cuento de Navidad tudelano), he realizado esta otra versión que puede servir muy bien a ese fin, en estas fechas, y más a la hora de acostar a los niños.



La paridera que brillaba

Había una vez un pastor de ovejas, que se llamaba Chechu, que las guardaba del frío de las noches en una corraliza situada en las afueras de la ciudad. Una corraliza es como un corral grande con comederos y almacenes para guardar la paja y todo lo necesario para el ganado.
El día de Navidad, después de la cena de Nochebuena en casa de su hermana, con sus sobrinas, a las que quiere al querer de la vida, es decir, mucho, infinito, hasta el cielo, cogió el coche y se fue a dar una vuelta para ver si las ovejas necesitaban algo de agua o de comida.
Hacía mucho frío y había una niebla enorme que no dejaba ver nada. Cuando llegó, oyó una especie de balido pero, no donde estaban las ovejas, sino en una choza cercana en la que metía a las que iban a tener corderitos enseguida. Se extrañó mucho porque no había ninguna así. Se acercó y, entonces, se hizo un claro en la niebla y un rayo de sol iluminó la puerta de la paridera, que así se llama esa cabaña. 
Algo asustado se asomó y ¿sabéis lo que vio? Un hombre y una mujer con un bebé, que lloraba muy despacico, envuelto en una sudadera. Ese era el balido que había oído. Se dio cuenta de que eran inmigrantes porque la mamá llevaba en la cabeza un yihab, uno de esos pañuelos que se ponen ahí algunas mujeres. El papá llevaba puesta una camiseta de manga corta y temblaba de frío. ¿Qué hacéis aquí?, les preguntó. Nos metimos aquí anoche porque hacía mucho frío y ella iba a tener el bebé. ¿Ha dado a luz ella sola, sin ayuda de nadie, sólo contigo? Mira, me llamo Jesús, pero todos me dicen Chechu. ¿Cómo os llamáis vosotros y de dónde venís? Me llamo José y ella María. Venimos de un país muy pequeño de África y vamos a Francia. Aún no hemos pensado el nombre para el bebé.
Chechu fue al cuatroporcuatro, cogió unas pringles y una cocacola y se las dio. Luego se quitó el anorak y se lo ofreció al marido. Toma, ponte esto que vas a coger un buen catarro. Fue a llamar a la Cruz Roja, pero se dio cuenta de que se había dejado el móvil en casa. Subid al coche que nos vamos al hospital. Una vez allí, esperó a que los atendieran, para saber cómo estaban. El hombre salió y le dijo que estaban bien y que habían decidido que el bebé se llamaría como él. ¿Chechu, como yo? No, Chechu no, Jesús. ¡Jo! Se puso más contento... Mira, le dijo, ahora me voy a la corraliza a terminar de arreglar las ovejas y luego os traeré algo para comer.
Yendo por la carretera, se le ocurrió que, mientras se ponían buenos los tres, podrían ocupar la habitación que tenía vacía en casa; al menos hasta que continuaran su viaje a Francia.
La niebla había desaparecido y lucia un sol espléndido y el cielo estaba guay, muy azul, azulísimo. Al llegar al corral, le pareció que la paridera tenía una luz especial; muy, pero que muy brillante. Y, no se sabe por qué, pero eso aún le puso más contento. Y colorín colorado... 

Felipe Tajafuerte
Navidad 2015

10 comentarios:

  1. Si ya decía yo, al final todo es lo mismo.

    Feliz fin de año (como ya puedes leer, se dicen los mismos tópicos, aunque en este caso, te lo deseo de verdad)

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    1. Te conozco lo suficiente para saber que dices lo que piensas y lo que sientes. Ya sabes: a la recíproca.

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  2. Buen cuento.
    Por estas fechas tradicionales quiero felicitarte. Te deseo unas fiestas muy alegres y llenas de felicidad. Y para el próximo año, salud y paz.
    Un abrazo.

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    1. Gracias José. Yo para ti deseo que se cumplan todos tus anhelos. Buen año nuevo

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  3. Respuestas
    1. Gracias, Angelines, si se lo leeds a tu nietica quedaré todavía más satisfecho. Besos

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  4. Precioso relato, Felipe, muy entrañable y muy veraz al incluir en el mismo términos autóctonos. Por mi parte, te identifico con Chenchu.

    Un abrazo.

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    1. Había que "traducir" para los niños el cuento inicial. Un abrazo

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  5. Félix A. Sanz Blanco27 ene. 2016 0:31:00

    Ahora más infantil.

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Tu comentario es bien recibido aunque sea anónimo. Muchas gracias por tu atención.

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