sábado, 3 de septiembre de 2011

Noches blancas

Hace unos días llegó a mis oídos por casualidad, creo que fue en la tele, algo sobre las auroras boreales. Esto inmediatamente trajo a mi recuerdo el viaje que hicimos el pasado año a Rusia.

Fue un viaje inolvidable en todos los sentidos. Lo iniciamos en San Petesburgo y continuamos con un crucero de más de mil kilómetros a través de los ríos Neva, Svir, Canal del Volga-Báltico, Sheksna, Volga y Canal Moskvá, pasando por los lagos Ládoga, Onega, Blanco y embalse de Rybinsk, con paradas en Mandroga, Kizhi, Goritsy y Uglich para finalizar en Moscú.

Los días a bordo del Zosima Shashkov transcurrieron apaciblemente siendo testigos de unos amaneceres y unas puestas de sol impresionantes, rodeados de agua y de una vegetación exhuberante. La comida fue excelente en calidad y presentación. Por poner un pero, la estrechez de los camarotes.

En San Petesburgo es donde coincidimos con las noches blancas. Teníamos nuestra residencia en el barco, anclado en el puerto fluvial, a unos 15 kilómetros de la ciudad. Una noche (por decir algo), decidimos un grupo salir después de cenar para conocer este fenómeno natural en la propia ciudad. Tomamos el metro, a cuya boca nos acercó el autobús lanzadera. A las diez de la noche estábamos en San Petesburgo. Era sorprendente. La luminosidad era similar a la de España en agosto a las nueve de la tarde y estábamos a finales de mayo. 

Avenida Nevski a las diez y media de la noche

Y nos dieron las once

Eramos un grupo de nueve personas. Foto aquí, foto allá. ¡Cuantas limunsinas!... El tiempo se nos paso en un verbo. Como en la canción, nos dieron las diez y las once, y las doce y la una y las dos... Era hora de volver al barco porque ya había caído la noche y  a las cuatro de la mañana el sol nos daría de pleno a través del ventanal del camarote. 

Y las doce

Y la una

Quisimos hacerlo todos juntos en una limusina pero el puerto fluvial se excedía de su radio de acción. Optamos por el taxi y nos dispusimos para el consiguiente regateo. En el primero marchó un matrimonio con otra señora, en el siguiente dos amigas y en el tercero lo hicimos mi hermano y yo con nuestras esposas. Craso error el separarnos e irnos sin esperarnos los unos a los otros.

El taxi que tomamos nosotros no era oficial sino clandestino. Nos pidió 1.000 rublos. Sabíamos que los demás habían concertado 600, por tanto ofrecimos 400. Tras el regateo acordamos definitivamente 500 rublos (unos 13 euros). Como no estábamos seguros de que supiera donde llevarnos le facilitamos el teléfono del barco. Hablaba por el móvil a la vez que conducía a toda pastilla por las no muy iluminadas calles de la ciudad paralelas al río Neva. 

San Pedro y San Pablo a la una de la mañana

En la oscuridad, sin referencias, no sabíamos si nos llevaba por buen camino. Por señas le dijimos que le daríamos los 600 rublos, más bien por tranquilizarnos nosotros ya que mi hermano, un cagueta integral en estos casos, nos lo estaba poniendo más negro que la noche.



No sé cuanto tiempo duró la carrera pero se nos hizo eterna. Era noche cerrada cuando nos dijo que ya habíamos llegado y que le pagáramos. Nosotros no lo teníamos muy claro. De noche todos lo gatos son pardos. Enviamos a nuestra mujeres al puesto que había de vigilancia a preguntar. Al poco rato volvieron con las guías de guardia de nuestro barco. Tranquilizados ya, le dimos los 600 rublos. Nos exigía los 1.000. Sin hacerle el menor caso nos dirigimos hacia la pasarela y a nuestros respectivos camarotes. 

Anochecer durante el crucero

Por la mañana, comentando con nuestros compañeros contempladores de noches blancas, nos dijeron que a ellos también les habían solicitado el importe de los 1.000 rublos a pesar de ser taxistas con credencial.

La maravillosa excursión "nocturna" nos hizo pasar, sin solución de continuidad,  de una noche blanca a otra  negra, inquietante, tenebrosa a criterio de nuestras mujeres, ya que nos podía haber pasado cualquier cosa, según creían ellas.

Amanecer en el lago Onega

Es muy probable que tuvieran razón. Yo estaba más despreocupado pero mi hermano estaba totalmente de acuerdo con ellas. A partir de ese momento, creo que me he vuelto más precavido, aunque soy muy consciente de que en todas partes cuecen habas.


16 comentarios:

  1. Pero que bien.
    Lo que yo no concibo es un viaje en plan "por aquí, por allí...etc" lo suyo es lo que hicisteis vosotros. Una "aventura" para no olvidar nunca.
    Tengo yo unas ganas de adentrarme por tierras ignotas...¡jo qué culta me veo hoy!

    Saludos

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  2. ¿Visteis a los mafiosos que dicen que pululan las por las calles de Moscú?

    Saludos

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  3. Bonito viaje y fotos y desde luego con lo miedica que yo soy me habría muerte en el recorrido.
    Ya sabes lo que se dices" Hombre precavido vale por dos.

    En mi blog de regalos tienes algo para ti. De corazón a corazón y me encantaría que lo aceptases
    Buen finde

    http://katy-agradeciendoregalos.blogspot.com/2011/09/premio-de-estoy-tu-lado.html

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  4. De todas formas, Felipe, yo me hubiera apuntado a ese viaje con los ojos cerrados pues tuvo que ser maravilloso. Algo parecido nos sucedió el año pasado en Noruega al rebasar en círculo polar ártico en el que el sol de medianoche era un espectáculo al salir a cubierta y ver la luz del día.

    De todas formas no me fiaría yo mucho de los rusos. Imagino el miedo vuestro hasta que llegasteis al barco.

    Brisas y besos.

    Malena

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  5. Lo que se dice "una noche toledana".
    De todas formas San Petersburgo merece la pena, aunque yo pasé un mal trago, pero también probé el vodka.
    Si quieres echar un vistazo (aunque sólo en la etapa de esta ciudad), puedes hacerlo en...

    http://joseanbejarano.blogspot.com/2009/10/cortinas-rotas-cronica-de-un-viaje.html

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  6. Mi hijo Carlos está trabajando en Moscú desde mediados de agosto y estamos pensando ir a visitarle cuando llegue la primavera, así que ya te pediré información para preparar el viaje. Un abrazo.

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  7. Qué bonito viaje y qué fotos más bonitas.
    Impresionante la luz de la ciudad a esas horas de la noche.
    Un abrazo Felipe.

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  8. Hola felipe! y sí, es conveniente salir en grupos para evitar sustos. Pero después de todo quien nos quita lo bailado: nuevas experiencias, nuevas anécdotas.
    Mis saludos desde Aregntina

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  9. “En todas partes cuecen habas” pero allí deben ser calderadas. Porque parece ser que están echando una carrera a ver si se ponen a la cabeza mundial en corrupción y criminalidad, por lo que tu cuentas y por las noticias de los informativos. De todas maneras fue una aventura con buen final.
    Un abrazo

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  10. Hola Felipe,de acuerdo a tu comentario ante un caso de incendio nos tendríamos que convertir en Tarzanes bajando por la liana.
    Gracias por pasar a visitarme
    Mis saludos

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  11. Envidia gorda, visitar Rusia y un crucero por los fiordos noruegos son deseos que espero, algún día, pueda hacer realidad...
    A pesar de los malos tragos, siempre guarda uno el recuerdo imborrable. ¿No?

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  12. HOLA FELIPE! VINE A CONOCERTE Y A SEGUIRTE DESDE VENEZUELA. SOY AMIGA DE CHELO Y DE NORMA2. MUY BUENA ENTRADA CON LA NARRACIÓN DE ESE VIAJE ESPECTACULAR CON ANÉCDOTA Y TODO, JAJAJA! RECORDAR ES VIVIR!!!HE PASADO UN RATO MUY ENTRETENIDA VIENDO Y LEYENDO TUS ENTRADAS ANTERIORES...TE INVITO A VISITARME EN MI PANALITO COMO LE LLAMO A MI BLOG http://elpanaldelaabejita.blogspot.com
    SALUDOS Y ESTARÉ DE REGRESO.... MARISELA:)

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  13. Hola amigo!!!
    Gracias por compartir tan maravillosa experiencia en Rusia!!!
    Felicitaciones!!!
    Un fuerte abrazo desde Venezuela!!!

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  14. Maravilloso tu reportaje y me han encantado las fotografías. Eres un artista y un maravilloso reportero. Un abrazo.

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  15. Hola Felipe. De vuelta de un corto viaje de vacaciones, y no tan lejano como el tuyo -vaya aventurilla la del taxi- estoy de nuevo por estos lares. Un abrazo.

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  16. SAN PRTRESBURGO ES GRANDIOSO, UN VIAJE PARA NO PERDERSE, CON O SIN NOCHES BLANCAS, YO ESTUVE EN CRUCERO A FINAL DE AGOSTO Y MARAVILLOSO, MRE PARECIO,CASIEXCESIVO, DADA LA SITUACION DE LOS RUSOS DE A PIE, SALUDOS

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Tu comentario es bien recibido aunque sea anónimo. Muchas gracias por tu atención.

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