lunes, 29 de agosto de 2016

Aguas claras


Aguas puras cristalinas
descienden entre guijarros
forjando nuevos destinos
por la senda de castaños.

Alas de plata en los ruejos
conjugan del sol  los rayos.
Oscuros troncos dibujan
viejas leyendas de prados
y los ripios de granito
murmuran de claro en claro.
Al discurrir de las aguas,
camino del puente bajo,
las raíces renegridas
florecen junto a peñascos.

El concierto de unos grillos
se escucha no muy lejano.

Larga tarde de canícula,
de siesta, cerveza y baño,
sombrero, gafas  de sol,
brisca y tinto de verano.

Mientras los niños, con risas,
se bañan en los remansos,
ninfas y gnomos silvestres 
se ocultan en los meandros.

Aguas de cumbres soberbias,
río lento acompasado,
cauce que al fluir repite
romanzas vivas de antaño
.


Del poemario Auras de mejana. Felipe Tajafuerte. (2016)

miércoles, 24 de agosto de 2016

Cáceres



Esas que ves ahí asaz lejanas,
como flechas hieráticas erguidas,
no son torres exentas, albarranas.
De Cáceres son alma, renegridas
oquedades de luz, atarazanas
de una noble ciudad reconocidas.
Hollar de los adarves la memoria
es adentrarse audaces en su historia.

Felipe Tajahuerte. (2016)

miércoles, 17 de agosto de 2016

Romance de la añoranza



La luna se ha equivocado,
sigue en pie muy de mañana.

El sol la contempla atónito,
tras su aparición temprana.
Se oye el tañido muy claro,
lejano, de una campana
y el ladrido de los perros
de la alquería cercana.
Mientras, los tristes recuerdos,
al mirar por la ventana,
se agolpan en la memoria
de la venerable anciana
añorando los momentos
felices pasados. Sana
tiene la vista y la mente.
Aun se conserva lozana,
mas su rubia cabellera
ahora se ha tornado cana.
Un día ya muy lejano
la ribera provinciana
dejó para residir
en una urbe inhumana.
Mustia transcurre su vida,
con tristeza cotidiana.
Ayer oropel y riquezas,
hoy penuria franciscana.
Sus ojos cansados muestran
un gran desconsuelo. Gana
la nostalgia siempre viva
del presente y del mañana.


Felipe Tajafuerte. (2012)

martes, 26 de julio de 2016

Liras a Santa Ana

Óleo de una imagen tricéfala de Santa Ana en la catedral de Tudela

Santa Ana bendita
de esta ciudad insigne bienhechora
que nuestras penas quita.
Celestial mediadora,
de sus nietos perenne protectora.

El fervor que Tudela
siente por su patrona, la “abuelica”
que tanto la tutela,
a la ciudad implica
de la ermita del Cristo a la Peñica.

Es en la procesión
donde con gran cariño proclamamos
nuestra veneración.
A ti nos acercamos
y como nuestra guía te aclamamos.



Felipe Tajafuerte. (2015)



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