Hoy tocaba un paseo comedido. Estoy recuperándome de la indisposición de esta semana, mañana me uno al grupo “tebano” y haremos un recorrido de veinte kilómetros como mínimo. Con estas premisas he decido hacer una excursión por el Cerro de Santa Bárbara donde está situado el monumento a Corazón de Jesús, erigido en el lugar en que antiguamente se encontraba ubicado el desaparecido castillo del rey tudelano Sancho VII El Fuerte.
Ascendiendo por las calles que tantas veces recorrí en mi niñez, me he situado en la base del cerro. Me he acercado a una abandonada nave abovedada de sillares con los alrededores llenos de porquería. No he logrado averiguar la función que cumplía esta construcción en la actualidad sin ninguna utilidad. He continuado subiendo adentrándome en las excavaciones de las murallas, he hollado las maltrechas escaleras por las que triscábamos de niños cuando íbamos al “esbarizaculos” y me he detenido en la cima, en el pequeño parque, epicentro desde el que se domina una panorámica circular con unas vistas espléndidas de la Mejana , Las Bardenas, el Ebro, la ciudad de Tudela, el Moncayo, los Montes del Cierzo y Canraso.
He descendido entre los pinos y he continuado por un camino que, por la ladera del monte, discurre a media altura entre el mirador del parque de la Virgen de la Cabeza y la cuesta de los labradores que conduce a la ermita de la Santa Cruz.
Por esta senda he dado la vuelta al lugar donde están situados los nuevos depósitos de agua, dejándolos a la izquierda. A la derecha el barranco del Cristo, su ermita y, al frente, los Pendientes de la reina. Ascendiendo de nuevo un fuerte repecho he salido a la carretera que lleva a la potabilizadora y, en dirección contraria a ésta, he descendido de nuevo a la ciudad.
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| Misil dirigido a su objetivo |
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| El impacto ha hecho estallar el cardo |
He hecho buen acopio de fotografías durante este recorrido y os dejo alguna de ellas. El paseo ha resultado magnífico por el día soleado, con una agradable temperatura y duración no muy prolongada. No obstante entre pitos y flautas se me han ido dos horas y media. Suficiente para desentumecer los músculos. Mañana más.

























