Estamos en pleno apogeo de nuestro Taller de Escritura Creativa. Nuestro profe insiste en que profundicemos en la práctica de los endecasílabos. Y esa ha sido nuestra tarea: componer doce de esos versos blancos, es decir, sin rima. Podría haberme dedicado a describir el invierno, cantar las excelencias del amor, alabar el vuelo y el canto de los pajarillos, mostrar mi admiración por el colorido de las flores aprovechando la proximidad de la primavera... Sin embargo, he tirado por la calle de en medio y he probado con unos versos metaliterarios o metaligüísticos o metanoseyoqué, llenos de encabalgamientos. Podéis ejercitar vuestra paciencia o la virtud de la benevolencia, a vuestro libre albedrío lo dejo. Este ha sido el parto de mis montes:
Deberes
Debo hoy escribir endecasílabos
Debo hoy escribir endecasílabos
blancos. ¿Qué cantidad? Una docena.
El tema es peliagudo, no me cabe
ninguna duda, mas podré salir
adelante a nada que me estruje
adelante a nada que me estruje
el cacumen y ponga verdadera
atención por llegar a feliz puerto.
Siete versos he puesto negro sobre
Siete versos he puesto negro sobre
blanco, ahora sólo es necesario
completar los restantes. Poco a poco
asoman aparentes las ideas.
Alea iacta est. He concluido.
Si lo preferís, así también son endecasílabos, aunque no lo aparenten. Quedaos con los que queráis. A gusto del consumidor:
Debo hoy escribir endecasílabos blancos. ¿Qué cantidad? Una docena. El tema es peliagudo, no me cabe ninguna duda, mas podré salir adelante a nada que me estruje el cacumen y ponga verdadera atención por llegar a feliz puerto. Siete versos he puesto negro sobre blanco, ahora sólo es necesario completar los restantes. Poco a poco asoman aparentes las ideas. Alea iacta est. He concluido.
Felipe Tajafuerte
2016
