domingo, 22 de febrero de 2015

Carnaval


Hace algo más de una semana, en cumplimiento de mis "deberes", envié a mi profesor este aviso, con la forma del cuarteto solicitado, a fin de justificar mi falta de asistencia a clase. Para mí eran unas razones muy poderosas. Espero que para él fueran suficientes:

Cuartero carnavalesco
Luchan doña cuaresma y don carnal
sin descanso. Te envío los deberes.
La próxima semana no me esperes:
me voy a Tenerife, al carnaval.


A mi regreso, me encontré el correo en el que demandaba las tareas para la semana en la que yo había estando ausente. El trabajo consistía en escribir un micro tipo dominó con sesenta palabras, como ya es habitual. Con las prisas e influido por los carnavales tinerfeños que había dejado atrás, no se me ocurrió otra cosa que lo siguiente:

Amistad mejanera 
En La Mejana, mi amigo Carrasco, que vive en Alfaro, cuya madre es de Santurce y vende sardinas en Bilbao, me informó que allí toma su hija el vuelo hasta La Laguna, en cuya universidad cursa estudios que le facilitan pertenecer a una murga del carnaval de Santa Cruz de Tenerife. ¡Qué buenas amistades se cultivan en nuestra huerta!     

En ocasiones los viajes nos trastornan un poco, por lo que no es muy extraño que, a la vuelta, se nos vaya la olla de vez en cuando. Espero y deseo que este sea un mal pasajero. 

sábado, 14 de febrero de 2015

No, no, no


No me pidas que no sienta
cuando tu semblante miro.
Si mi actitud te violenta,
¿acaso quieres que mienta
si se me escapa un suspiro?

No me impidas que te mire
cuando por mi lado pasas,
ni me vetes que respire
el aire con que acompasas
tus caderas, y te admire.

No rechaces el piropo
que mi admiración propicia.
Es una ardiente caricia
del fulgor de un heliotropo;
una flor como primicia.




Felipe Tajafuerte

2015


domingo, 8 de febrero de 2015

Misiva imprevista

Hace unos días, durante una de las clases del Taller de Escritura Creativa, dí a conocer una carta inesperada recibida de un compañero de viaje al que había relegado al desván de los olvidos. El pasado año, por estas fechas, publiqué un microrrelato en el que hacía referencia a él. Ha sido un tanto remiso a la hora de contestar, pero lo ha hecho después de doce efímeros meses sin tener noticias suyas.

Mi compañero y yo en la Javierada del 2014

Su comunicación ha sido breve, y he constatado, un si es no es sorprendido, la utilización fortuita de tan sólo sesenta palabras. ¡Oh casualidad!, esa es la extensión máxima que nuestro profesor, Pepe Alfaro, concede a nuestros relatos. Con el fin de proteger la identidad de remitente, he procedido a ocultarla, sustituyendo su nombre por la palabra "amigo"; no obstante, si no lográis vencer la picazón de la curiosidad, permitidme un pequeño juego. Si posicionáis el puntero del ratón sobre ese vocablo de la firma y clicáis con el botón izquierdo, podréis saber de quién se trata. No creo que se moleste por ello, y espero no pecar de indiscreto dando a conocer su

Misiva imprevista

Compañero:Me encantó lo que escribiste sobre nosotros el pasado año y agradezco tu empatía. No te quepa duda de que marcharemos juntos de nuevo por las veredas bardeneras. Caminaré de tu mano, serás mi guía y yo te daré apoyo. Contemplaré las estrellas reclinado sobre tu almohada. No temas, no me perderé: llegaremos incólumes a Javier. Tu amigo





Felipe Tajafuerte
2015

jueves, 5 de febrero de 2015

Primer reto

Durante la clase con la que iniciamos el Taller de Escritura Creativa al que asisto, nuestro profesor Pepe Alfaro nos asignó el primer reto como tarea para la semana siguiente: realizar un relato, a caballo entre la realidad y la ficción, con una extensión máxima de sesenta palabras. Tengo dificultades para contar algo coherente en tan breve espacio, pero los retos están para superarlos.

Rodin. El poeta y la musa (Hermitage de San Petesburgo)

Tras varios intentos logré centrarme en el tema que quería plasmar: esa extraña situación en que la inspiración poética parece haber muerto y las ideas yacen durante largo tiempo desorientadas entre unas cenizas mortecinas. Inesperadamente, sin saber cómo, acontece algo que las aviva y enciende la chispa que la hace resurgir de esas mismas cenizas, como un nuevo ave Fénix. Conseguí el objetivo de ajustarme a la extensión solicitada: sesenta palabras, ni una más, ni una menos. Lo que no sé es si fui capaz de explicarme con la suficiente lucidez para que se entendiese el mensaje, pero no hay más cera que la que arde. No obstante, como un parto de los montes, aquí facilito el texto al que puse el título de: 

Reencuentro


Te reconocí de inmediato cuando la concertino inició las primeras notas y la orquesta afinó sus instrumentos. Mi intuición,  impregnada de cadencias, avivó los recuerdos. Adenocarcinoma abúlico, diagnosticaron los expertos como causa de tu final, la apatía estaba muy extendida. De los violines surgieron familiares sonidos de esperanza. No tuve dudas, en sus cuerdas palpitaban los suspiros. Renacías tú: Poesía.


Felipe Tajafuerte
2015


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