miércoles, 24 de julio de 2013

Pausa



Este blog va a permanecer inactivo temporalmente no tanto por causas de intoxicación etílica, que quizá también,  como de amodorramiento causado por el zumo del fruto de la vid y la cebada fermentados que ocasionan un embotamiento en la mente que hace que las ideas no surjan con la debida fluidez. 

Hazzzta ozzztro diaaaazzz. 

lunes, 22 de julio de 2013

La casita de la playa

- Yaya, yayo, ¿vendréis a vernos a la casita de la playa? 

¿Cómo negarnos ante esta petición? Reservé una habitación para una noche en un hotel de Tarragona, a medio camino de esta ciudad y el camping donde se encontraban mi hijo y mi nuera con nuestras nietas, y allá nos fuimos a pasar un día con ellos.

Llegamos justo a la hora de comer. Las niñas nos recibieron en la piscina de chapoteo del complejo. Estaban radiantes. Degustamos, todos juntos en el restaurante, una paella y una fideuá, pasando después la tarde en la playa con las pequeñas. Varias fueron las veces que las enterré en arena desde el cuello a los pies. Había que cumplir sus órdenes a rajatabla. Son incansables.

La playa. Al fondo, Tarragona
El día siguiente, decidimos dar un paseo por la ciudad antes de dirigirnos al camping. Estacioné el coche en la calle de San Antonio y, tras desayunar, nos encaminamos hacia el casco histórico. Sin darnos cuenta llegamos al Parque de Saavedra, lugar donde recalamos cada vez que venimos a esta ciudad. Tomamos los tickets, por supuesto de jubilados, y penetramos en el Paseo Arqueológico. Fue una delicia pasear prácticamente en solitario por el recinto amurallado, buscando la sombra alargada de los cipreses.

Efigie de César Augusto
Siempre me ha gustado hacer este breve recorrido. Caminamos tranquilamente, deteniéndonos en los rincones más agradables. La figura broncínea de César Augusto, con el dedo de su mano derecha extendido, nos invitaba a admirar las enormes piedras que sustentan las murallas. Muy cerca, los pequeños Rómulo y Remo trataban de alcanzar las verdes ubres de una loba que nos enseñaba los dientes.


Rómulo y Remo y la loba
Una pequeña fuente de piedra, de la que no mana agua, emerge de un macizo de campanillas granates -¿buganvilla?-  que contrasta con los verdes de un pino, un sauce llorón y el del césped de la vereda.  Próximos a la Puerta Ciclópea, unos operarios reparaban el pavimento. Abandonamos el recinto cuando el sol comienzaba a dejarse notar.

Un bonito rincón.
La Puerta Ciclópea
Atravesamos el Portal del Roser y, pasando por la Plaza del Pallol, continuamos hasta la calle Mayor, dejando a nuestra izquierda unos curiosos bolardos pintados. Al finalizar esta calle, donde abundan los comercios, se encuentra la catedral de Santa María. Mi mujer adquirió el dedal que engrosará su colección y, al pie de las escaleras, le hice una foto en una bonita fuente de dos caños.

Los curiosos bolardos

La fuente al pie de la escalinata
Ascendimos por las escaleras y llegamos a la plaza donde se ubica el templo, en la parte más alta de la ciudad. A la izquierda unos soportales con establecimientos de hostelería y de souvenirs.

Puerta principal de la catedral
Al frente se nos muestra la portada principal que consta de tres puertas, de las que destaca la central gótica, con arcos apuntados en degradación, con un gran rosetón sobre ellos. La suntuosidad de esta puerta central hace pasar inadvertidas las dos laterales, románicas, cada una con su correspondiente rosetón, estos de mucho menor tamaño. No visitamos el interior puesto que nuestra intención no era hacer turismo, sino dar un paseo antes de volver con nuestras nietas. 

Galerías góticas
Pasamos por unas galerías góticas del siglo XIV, de arcos apuntados, existentes en la calle Mercería. En la Plaza del Forum, con sus restos romanos,  las terrazas de los bares se encontraban vacías a esas horas. 

Plaza del Forum
Ya en la Plaça del Rei, contemplamos la torre del Pretorio. El tiempo nos apremiaba puesto que las dos horas de la ORA estaban próximas a finalizar, por lo que recogimos nuestro vehículo, sin poder apreciar el anfiteatro ni asomarnos al Balcón del Mediterráneo. Nos hicimos la promesa de volver en otra ocasión con más tiempo para visitar con más detenimiento esta ciudad plena de lugares muy interesantes.

El Pretorio
Nuestras nietas ya estaban impacientes por que las volviese a embadurnar de arena en la playa. Disfrutamos con ellas de unas horas muy gratas. Comimos juntos de nuevo, esta vez a la sombra de los pinos, junto a la tienda. A las seis de la tarde, una vez que las niñas despertaron de su siesta, nos despedimos de todos ellos hasta nuestra vuelta de Cáceres, lugar donde, un par de días más tarde, íbamos a conocer lo que es una ola de calor en toda su intensidad.


martes, 16 de julio de 2013

El primer soneto

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tanto aprieto...
  (Lope de Vega)
                   
Estos endecasílabos compuestos
en la vacua mañana de este día
son para mi cerebro una sangría,
un esfuerzo y trabajo manifiestos.

En este sin vivir estamos puestos.
Continuar y rimar es alegría.
Sin la necesidad de tutoría
el segundo cuarteto está en los cestos.

Empiezo ahora la cuesta del terceto
primero con fortuna manifiesta.
Esto no tiene ya ningún secreto.

¡Albricias! Aquí está el final de fiesta.
Dejo concluso aquí el primer soneto.
Ya puedo descansar, dormir la siesta.

Felipe Tajafuerte
 2013

Entrada dedicada, con mucha osadía, a Olegario Zamanillo, feliz "componedor" de sonetos.

lunes, 1 de julio de 2013

Tercer aniversario


A lo largo de estos tres años de mi incursión en la blogosfera se han ido cumpliendo con creces expectativas raramente vislumbradas en mis comienzos. A estas alturas el balance es netamente positivo, esta es la razón por la que mi continuidad está asegurada durante alguna temporada más, si no hay determinadas y poderosas razones que lo impidan.

Raudo y veloz ha transcurrido el tiempo y, desde aquellos primeros escarceos, me ha visto transitar por veredas insospechadas, entrándome en lugares inéditos y desconocidos para mí. Con inusitada osadía, me he internado en el terreno pantanoso de los haikus, alejandrinos, espinelas, romances y otras rimas de más o menos sílabas, amén de poemas de verso libre. He cultivado también el campo resbaladizo del microrrelato con resultados medianamente aceptables. 

Durante mi peregrinar durante estos tres años, he disfrutado, en grado superlativo, de unos asiduos acompañantes, extraordinariamente comprensivos, alentadores, siempre fieles a mis entradas, enriqueciéndolas con sus atinados comentarios. Nerim, Chelo, Katy, Francisco Espada y Alberto Boutellier fueron los pioneros. A estos se fueron incorporando poco a poco Ángel, Manrique, Olegario, los dos Emilio, el granadino y el zaragozano, Norma, Trimbolera, María Ángeles, Elena, Zamarat, José, DTL, Fus, María, Lola, Rafaela, algunos más cuyo nick no me viene a la memoria, y tantos y tantos otros que me han visitado esporádicamente. Mención aparte merece Liova, la "extremaña" a quien conozco en persona, con la que comparto cervezas y cafés en mis visitas a Cáceres. Algunos otros han interrumpido su labor bloguera como Candy, Malena, la medio navarra Nacida en África y Ojos negros, por causas que sólo a ellas atañen. Quien me abandonó, sin previo aviso, fue mi querido hermano Julián, mi más fiel e incondicional animador y seguidor, que espero lo siga siendo desde otro lugar. A todos mi más sincero y cordial agradecimiento.

Quiero resaltar el acontecimiento que tuvo lugar el pasado día diecinueve de junio, con motivo de la presentación en Madrid del libro de Nerim, en el que un grupo de blogueros tuvimos la enorme satisfacción de hacer reales, por fin, los abrazos y besos virtuales que, hasta entonces,  veníamos intercambiando. Este evento quedó reflejado días más tarde en mi entrada Disipando dudas.

Ahora, podéis felicitarme, si lo deseáis, pero no me tiréis de las orejas como a los niños, por que, a mi edad, todas las cosas flojean o se caen, y os podéis quedar con alguna de ellas en las manos, cosa muy lamentable porque, además de ser las primeras y únicas que tengo, salvo el de sostener las gafas, no poseen ningún valor, y menos que tendrán puesto que, cada día, van perdiendo capacidad auditiva.

Por último, os digo las mismas palabras que el Tarambana, personaje tudelano del "paloteao" de San Juan, repite con reiteración: "me voy pero volveré, no os libraréis de mí tan fácilmente".

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