jueves, 27 de octubre de 2011

Encuentro no virtual

Plaza Mayor de Cáceres. Al fondo el Ayuntamiento


Vino hasta nosotros con la sonrisa puesta. Hacía pocos minutos que esperábamos en la Plaza Mayor de Cáceres, en los soportales del ayuntamiento donde habíamos quedado. No la conocía pero la intuí al acercarse.

-¿Felipe?, preguntó.
- Si. ¿Cristina, verdad?, dije asintiendo. Esta es Pili, mi mujer.

Unos besos dieron el primer paso de la amistad virtual a la real. Luego nos sorprendió haciéndonos entrega de un obsequio de bienvenida. Nos sentamos en una terraza de la plaza en torno a una caña, un café y un zumo dando comienzo a una distendida charla. Confidencias, anécdotas, relatos de nuestras respectivas vidas fueron desgranándose una tras otra durante nuestro coloquio con la franqueza de quien se conoce de toda la vida.

Liova (Cristina) es una "baturrica", asentada en Extremadura, jovial, extrovertida, de fácil conversación, a quien delata su acento "mañico" que perdura a pesar de sus quince años de permanencia en Cáceres. En unos instantes disipó las reticencias que mi mujer, perfecta desconocedora del mundo bloguero, albergaba. Quizá influyó en nuestra mutua empatía la cercanía de nuestros puntos de procedencia, Tudela se encuentra a ochenta kilómetros escasos de Zaragoza, su lugar de nacimiento; y el que nosotros conociéramos Jaca, la ciudad donde transcurrió su niñez.


Hablamos de nuestros respectivos blogs, de nuestros comunes amigos virtuales, de nuestras preferencias coincidentes. Escuché de sus propios labios su anecdótico acercamiento con Francisco Espada, al que ambos admiramos. Comentamos el encuentro de éste último con Chelo, acto que nosotros estábamos reproduciendo en esos momentos. 

Mi esposa, que es una friolera, contemplaba asombrada a Liova, rebosante de vitalidad. Nosotros íbamos arropados pero ella llevaba puesta una blusa, ligeramente escotada, de manga corta y por todo abrigo una leve pasmina colgada al cuello. La de la caña fresquita fue ella y ya podéis imaginar quien se tomó el café bien caliente: la misma que nos hizo juntos a Liova y a mí un par de fotos de recuerdo de este acontecimiento.

El tiempo se nos echó encima y caminando juntos fuimos en la misma dirección, ella hacia su casa y nosotros a tomar el autobús urbano. A mi pregunta nos aclaró que su nick proviene de una advocación de la Virgen María en Fuerteventura. Prometimos ponernos en contacto en nuestra próxima visita a Cáceres. Nos dimos un último beso y, desde la parada del urbano, vimos a Liova,  en la esquina de la calle, agitar su mano en señal de despedida. 

Debo reconocer que esta primera experiencia en el encuentro real con un bloguero, en este caso bloguera, ha colmado todas mis expectativas. Gracias Liova por estos momentos tan agradables en tu compañía.



martes, 25 de octubre de 2011

Leídos, sabidos y escribidos


Siempre que hay alguien lo suficientemente harto y cabreado por la injusticia de alguna Administración ya sea estatal, autonómica o municipal, que se rebela y, aburrido de que no le hagan ningún caso, acaba por dar tres cuartos al pregonero  y consiguientemente aparecer en “los papeles”, surge el consabido “homo solidarius”  para ponerse del lado del mas fuerte con sus arteros y malintencionados comentarios con la sana intención de terminar de acogotarlo.

Ayuntamiento de Coslada (Foto de CSI-F)

Viene esto a cuento porque así le sucedido a cierta persona de mi entorno familiar cuando, hastiada de reclamar infructuosamente durante largos meses, decidió denunciar ante el Defensor del Pueblo y los medios de comunicación al Ayuntamiento de Coslada a causa de la imposición de una multa totalmente injusta por aparcamiento indebido, sanción que, por narices, tuvo que pagar para que no embargaran su coche a pesar de no haber estado nunca en ese lugar.

Inmediatamente apareció el “LEIDO, SABIDO Y ESCRIBIDO” de turno con el gracioso comentario de que el denunciante era un aprovechado que, debido a la situación desencadenada por el descubrimiento de la trama de Coslada, trataba de arrimar el ascua a su sardina, pues él tenía perfecto conocimiento de como actuaban estos talleres que vendían coches y no hacían las transferencias y bla, bla, bla…

Lo de menos era que la persona al caso en su taller no se dedicara a la venta de coches, ni que el vehículo en cuestión fuera el suyo propio, ni que llevase más de dos años peleando por sus derechos, ni siquiera que le asistiera la razón, como al fin le fue reconocida y que incluso le fuera devuelto el dinero indebidamente cobrado por el citado ayuntamiento. Lo verdaderamente importante era demostrar que él era tan leído, tan sabido y tan escribido que estaba muy al tanto del asunto y quería poner a salvo al resto de ciudadanos del malvado individuo que pedía tales gollerías y tenia la osadía de protestar y reclamar por una fruslería de nada.

Pues bien,  si semejante espécimen realmente hubiera leído, habría sabido que no debiera haber “escribido” sobre un tema del que no tenia ni repajolera idea.

De todas formas, la aparición de estos ínclitos personajes viene como anillo al dedo para recordarnos de vez en cuando la capacidad de empatía de la naturaleza humana para con sus semejantes y que, cuando alguien está tan hundido que no puede levantar la cabeza, a pesar de que trate de hacerlo, siempre hay algún cabrón deseando pisársela. 

jueves, 20 de octubre de 2011

Castillo y puente en el camino

Emprendemos el viaje hacia las diez de la mañana. Después de dejar atrás Soria, una línea de álamos con sus extraordinarias tonalidades cromáticas verdiamarillas nos indican el oculto y sinuoso cauce del río que nos va a acompañar durante un buen trecho.

Hacemos una breve parada en San Esteban de Gormaz con el fin de hacer una descanso y tomar un tentempié. Un bocadillo de jamón con tomate nos deja reconfortados hasta la hora de la comida. Reemprendemos el viaje´En esta ocasión, dejamos de lado Ayllón y continuamos por la circunvalación. Los pueblos se van desgranando a nuestro paso como cuentas de un rosario. El paisaje se torna de cuando en cuando algo más anodino conforme nos dirigimos a Segovia. En la lejanía la sierra de Gredos

La imponente mole gótica de la catedral segoviana surge de improviso en lontananza. Detrás de ella intuimos las oscuras torres del alcázar. Nos olvidamos de ellas y continuamos por la N-110 hacia Avila. Para cuando nos queremos dar cuenta ya la hemos dejado atrás.

Fuente de Piedrahita
Decidimos parar a comer en Piedrahita. No comemos ni bien, ni mal, sino todo lo contrario. Quizá no hemos dado con el lugar idóneo. Tras el refrigerio damos un paseo por el pueblo. Nos llama la atención la Plaza de España, porticada. En estos soportales vemos numerosos establecimientos comerciales antiguos, con ese sabor de los viejos ultramarinos. A destacar, en su centro, junto a un grupo de árboles, alguno de ellos centenario, una soberbia fuente de piedra.  También está ubicado en uno de los lados de la plaza el ayuntamiento y en otro la iglesia de Santa María la Mayor del siglo XIII.

Nos encaminamos a una calle lateral y por un arco en la muralla salimos a la calle denominada Fuera de la Villa, nombre acorde con su situación. Las paredes de la muralla sirven de muros para las casas que incluso tienen sus terrazas sobre ella. Dejamos para otra ocasión visitar la iglesia y el palacio barroco de los duques de Alba; subimos al coche y reanudamos la marcha.

Puente del Congosto


En lugar de continuar en dirección Plasencia, giramos a la derecha y tomamos la carretera que nos conduce a Béjar. Se trata de una vía bien asfaltada, bastante llana, con pocas curvas y escasa circulación que transita entre robles y pinares.

El Castillo de los Dávila


Al salir de una curva e iniciar un descenso nos topamos con la visión a nuestra derecha de un puente medieval que salva el río Tormes y un castillo junto a él, indudablemente construido para su defensa. El pueblo se llama Puente del Congosto. Preguntamos a un lugareño la forma de acceder al puente y siguiendo sus indicaciones descendemos por la calle Mayor hasta una explanada donde tenemos a nuestra izquierda el castillo y a la derecha el puente.

El lecho del río Tormes


El río discurre por un lugar muy agreste, rocoso, formando remansos y precipitaciones de una sobria belleza. El imponente castillo asentado sobre rocas berroqueñas domina todo el contorno. En lo alto del pueblo se dibuja la silueta de la torre de una magnífica iglesia gótica. Hago unas cuantas instantáneas y volvemos a nuestro vehículo para continuar nuestra ruta. 

El actual puente sobre el Tormes


Vemos la cinta refulgente de la autovía a cierta altura. En lugar de tomarla en Béjar lo hacemos en el cercano pueblo de  Fresnedoso. Ciento cincuenta kilómetros nos separan de Cáceres. Son las seis de la tarde cuando llegamos, miro el cuentakilómetros y llego a la conclusión de que este es el recorrido más corto de los que hasta ahora he realizado desde Tudela, exactamente 587 kilómetros. 



lunes, 17 de octubre de 2011

Fluir



Entre guijarros el agua
rumorosa se desliza
y dibuja verdes musgos,
separando ambas orillas.

Lame con su firme lengua
viejos troncos renegridos,
de sus hojas despojados,
en remanso cristalino.

Húmedo y leve murmullo
por las rocas se demora,
susurrando sus lamentos,
al emerger de las sombras.

Helechos, junto a las piedras, 
contemplan embelesados
el continuo y suave fluir,
sobre los redondos cantos.

Se reflejan, terso espejo,
cabe las ramas caducas,
cadencias de luna llena
en la noche que perdura.

Felipe Tajafuerte
2011

jueves, 13 de octubre de 2011

Romería en Urzante

Urzante es un despoblado sito a 8 kilómetros de Tudela, entre Murchante y Cascante. Todos los años el día 12 de octubre festividad de la Virgen del Pilar, patrona del antiguo municipio, se celebra una romería a la que acuden numerosas personas de  estas tres poblaciones.

Como todos los años nos dirigimos a la campa situada junto a la iglesia y el palacio donde, a las doce en punto, dio comienzo la misa al aire libre. A continuación una pequeña procesión, llevando en andas la imagen de la Virgen del Pilar, recorrió los escasos trescientos metros hasta la puerta del cementerio.  Tras una oración por los fallecidos enterrados allí, el cortejo regresó a la explanada. Finalizó con el canto del himno a la Virgen del Pilar.

Seguidamente se desgustaron unas pastas acompañadas de "mistela" que la Junta había preparado para agasajar a todos los presentes. Luego cada cual se dirigió al lugar que había elegido para comer su calderete o chuletillas asadas y disfrutar del magnífico día veraniego con el que la naturaleza nos había obsequiado.

Aspecto de la campa
Interior de la iglesia


Nosotros tenemos el huerto situado a unos 500 metros y hacia allí nos dirigimos para gozar de esta romería. En un pis pas preparamos las mesas y encendimos el fuego. Para entretenernos dimos cuenta de de un apetitivo a base de chistorra frita. Más tarde las costillicas de ternasco a la brasa, regadas con un buen vino,  nos reconciliaron con el resto del mundo.

Fachada de una de las casas abandonadas


Hace ya más de treinta años que acudimos a esta romería y nunca habíamos disfrutado de una día tan caluroso, soleado y diáfano como este, impropio de estas fechas y verdaderamente veraniego. Es cuando menos curioso notar como en esta población abandonada ha seguido conservándose esta tradición cuando en otros lugares han desaparecido sin dejar rastro.

Ultimos vestigios del poblado

El pasado año, por estas misma fechas, publiqué una entrada refiriéndome a este despoblado que titulé La otra Diputación, que complementa la información sobre el mismo. Con el fin de no ser reiterativo, si lo deseáis, podéis clicar sobre ese enlace para tener una aclaración más completa.

domingo, 2 de octubre de 2011

Flash de otoño


Otoño. El Duero en Soria 

Nubes plomizas,
barrunte de tormentas
que no descargan.

Lluvia anhelada
perdida en la atmósfera
grana del sol.

Verdes ausencias,
ocres con amarillos
en caída libre.

Melancolía
incrustada en el alma.
Tristeza en gris.


Felipe Tajafuerte
2011

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