sábado, 30 de octubre de 2010

Cañón del Leza

Hoy nos hemos dado un paseo por La Rioja. Nos ha salido un día algo gris tirando a tristón pero ha ido asomando un tímido sol que poco a poco ha ido enseñoreándose de la campiña para acompañarnos durante toda la jornada.

Después de aprovisionarnos de vino en Sotés, escusa para nuestra excursión, nos hemos encaminado hacia la N-111 que enlaza Logroño con Soria con el fin de dirigirnos a San Román de Cameros donde teníamos previsto comer.

En el tramo de Islallana a Viguera  hemos contemplado todo el esplendor cromático del otoño. Verdes, amarillos, rojos, ocres, marrones… ¡qué maravilla de paleta!  Abajo, paralelo a la sinuosa carretera, dando feracidad a un valle encajonado, el Iregua afluye raudo a su desembocadura cerca de la capital riojana lamiendo las rojizas peñas.

Río Iregua

Como ya es habitual, el navegador de mi cuñado nos informa, con una voz rebosante de amabilidad, que no encuentra la ruta para llegar a San Román de Cameros. Le echo una mano al dueño del "aparatito" y entre los dos le damos un buen repaso al santoral ante la mirada desconcertada de nuestras respectivas. Tomamos una carretera a la izquierda y, como es natural, tenemos que volver porque termina en Ribabellosa y no continúa.

Tras preguntar en un par de ocasiones, por fin llegamos a buena hora para el yantar. El navegador nos informa con su acostumbrada cortesía que estamos en San Román de Cameros. ¡Será cabrón!


San Román de Cameros

Después de comer, para desengrasar, damos un paseo por el pueblo que está muy bien aunque solitario (es la hora de la siesta) y continuamos viaje de vuelta.

Pasamos por la "mazapanera" localidad de Soto en Cameros, ascendemos un buen trecho por la serpenteante carretera y en unos minutos aparcamos junto al mirador del Cañón del Leza. Mientras mi cuñado descabeza un sueñecillo, nos encaminamos hacia el observatorio con el fin de contemplar el panorama.


Cañón del Leza

El espectáculo que se abre ante nuestros ojos es magnífico. Es uno de los paisajes más llamativos de toda la Comunidad de La Rioja. En una zona muy deforestada, el río Leza, en su corta trayectoria, ha excavado en la roca caliza un profundo desfiladero en cuyos roquedales un grupo heterogéneo de animales, entre ellos varias aves rapaces, han encontrado refugio para ellos y sus crías. Alimoches, halcones, búhos reales y algunas parejas de buitres leonados han hecho de esta garganta su hábitat natural adecuado.

Cañón del Leza

Según los paneles indicativos existentes, hace 200 millones de años este lugar era el mar de Tetis. La orogenia alpina provocó que los materiales se plegaran y rompieran dando lugar al vaciado del mar y la formación del río Ebro y sus afluentes, entre ellos el Leza que excavó este cañón. Esto dicen que sucedió hace unos 60 millones de años. Total, ayer.

Como el tiempo apremiaba ya, iniciamos el retorno quedando yo un tanto frustrado al no poder realizar el recorrido, de unos 1.800 metros, bordeando el cañón desde este mirador hasta el cercano pueblo de Soto en Cameros. A pesar de esto y de las vicisitudes ya relatadas he acabado satisfecho de esta breve salida. 

jueves, 28 de octubre de 2010

Polémica sentencia

La resolución dictada ayer en Pamplona por un jurado popular en la que se absuelve de todos los cargos a la señora que, presuntamente, había causado la  muerte a su marido clavándole un cuchillo de cocina, es cuando menos eso: polémica.

No soy juez, ni quiero ser jurado, por tanto no es mi intención emitir ningún juicio sobre los hechos procesales y menos todavía el defender el  maltrato. Por otra parte no conozco el tema tan profundamente como para dar una opinión lo suficientemente fundada, pero he leído las 34 preguntas y respuestas del jurado y tengo muchísimas dudas, tantas como las que ha tenido éste, de ahí la escasa diferencia en la votación. Lo han tenido crudo, por este motivo, no seré yo quien se pronuncie sobre el veredicto, simplemente me refiero a los  controvertidos comentarios que ha provocado.

Lo cierto es que, la absolución por falta de pruebas de la acusación de la violenta muerte de su marido maltratador,  es algo que nos ha dejado a todos sorprendidos, incluida la propia encausada y su familia. A pesar de los probados continuos maltratos.


Sorpresa y alegría de la acusada por el fallo del jurado
El que los medios de comunicación hayan tenido que salir al paso aclarando que la celebración de la señora en cuestión y sus hijos no era por la muerte del padre sino por la absolución de la madre, no hace sino confirmar que se estaba dando esa impresión. No digo que fuera así, sino que podía interpretarse de esa manera.

Hemos visto a tantos policías, guardas jurados, joyeros, propietarios etc. perseguidos judicialmente porque, obrando en legítima defensa, han herido o dado muerte a un delincuente, que algo en este dictamen hace que chirríe y se nos encienda una luz de alarma.

Ayer mismo, en un espacio televisivo de audiencia nacional, hubo un conocido contertulio que  contundentemente dijo: si el marido era un maltratador, como se ha dicho, bien muerto está. Otra persona dejó en el aire la pregunta ¿si el caso fuese al revés, la sentencia hubiera sido la misma? Otro de los presentes añadió: con un juez profesional, ésta no hubiera sido la sentencia.

La perla del primero, que además va de “progre” por la vida, me dejó estupefacto y más aún que nadie le refutara semejante afirmación. Si cualquier víctima puede tomarse la justicia por su mano, salir indemne y después concluir ¡BIEN MUERTO ESTA!, ¿para qué tenemos abolida la pena de muerte en España? Siempre sería preferible (o menos perverso) que fuese la administración de justicia quien decidiese la muerte del delincuente.

El que se susciten dudas sobre si la resolución hubiese sido distinta en caso de que el procesado fuese varón, es así mismo muy preocupante pues denota  una gran desconfianza en la equidad de la justicia.

Por último, traer a colación la pertinencia o no del jurado popular, no hace sino avivar el debate sobre su implantación. Yo nunca he tenido un convencimiento claro sobre este asunto. De una parte están las peregrinas sentencias de algunos jueces profesionales, que al parecer no lo son tanto. De otra, la mayoría de los dictámenes populares han sido revisados y/o anulados. Sigo en la misma disyuntiva. Lo que si tengo muy claro, meridianamente diáfano,  es que no sería de mi agrado verme en la tesitura de pertenecer a un jurado popular, ni tener que enjuiciar a nadie.

Para más INRI el hecho de ser elegido o nombrado jurado es tan democrático que no es objetable. Como decía mi paisano el humorista Sr. Tomás de la democracia:
-Es el sistema en que cada uno hace lo que quiere.
-¿Y si no quieres?
-Si no quieres, te obligarán.

¿Soluciones? Las desconozco. Quizá me inclinase por los jueces profesionales si los legisladores dejaran menos cabos sueltos al arbitrio de los mismos. Es muy deseable que las leyes sean transparentes, inteligibles para todos, sin vericuetos que propicien fallos tan contradictorios en sumarios semejantes.

No sé por qué, me parece que no están por la labor.

Fotos: Diario de Navarra

miércoles, 20 de octubre de 2010

Baelo Claudia

De mi reciente viaje a Andalucía, concretamente a la provincia de Cádiz, he traído el morral de mis recuerdos colmado de sensaciones, algunas de ellas imborrables. Entre estas se encuentra el recorrido realizado por el Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia.

El geógrafo griego Estrabón de Amasia, en el tercer tomo de su geografía dedicado a Iberia, escribió en el año 18 d.C.

“..Baelo es un puerto donde generalmente se embarca hasta Tingis (Tánger), en Mauritania. Es también un emporio que tiene fábricas de salazones…”
Esto nos da una ligera idea de lo que era esta ciudad romana en aquella época y la importancia de su industria de salazones.

La fábrica de salazones

La ciudad fue fundada en el siglo II a.C. en la ensenada de Bolonia, situada en la orilla norte del Estrecho de Gibraltar. Encerrada por las montañas de las sierras de la Plata y San Bartolomé, el mar era su mejor medio de comunicación y a él le debió su riqueza y reputación. La industria pesquera, especialmente del atún, fue la causante de su desarrollo. Con el cambio de Era recibe el apelativo de Claudia, promocionándose a municipio romano, disfrutando del periodo de prosperidad más importante de su historia. En el siglo III, a causa del terremoto que la asoló, inició su proceso de decadencia.

La fábrica de salazones

Las recientes excavaciones han puesto de manifiesto el conjunto urbano romano más completo de la Península Ibérica, con monumentos de un interés extraordinario como la basílica, el teatro, el mercado y el templo de Isis. En ninguna otra parte se muestra una visión tan acabada del urbanismo romano.

El teatro

Debo reconocer que, hasta ahora, las visitas realizadas a ruinas de ciudades romanas, salvo honrosas excepciones, siempre me habían dejado bastante escéptico. No fue así con éstas. Todo el recorrido me cautivó: el foro, el mercado, la fábrica de salazones, el teatro; pero fue el poder caminar por el decumanus máximus, por su enlosado original espléndidamente conservado, lo que me produjo una gran impresión.

Decumanus máximus

Abandoné el recinto gratamente sorprendido por lo que había visto y sentido. Quizá influyó en mi estado de ánimo la maravillosa tarde otoñal, casi veraniega, el espectacular paisaje que enmarca todo el conjunto integrado en el Parque Natural del Estrecho de Gibraltar.

La basílica

Fascinante la armonización de las piedras, doradas por el ocaso, bañándose en el Atlántico. Entretanto, como colofón, la Duna de Bolonia, desde su privilegiado emplazamiento, me despide mostrando, desvergonzada, su impúdica alopecia.

sábado, 16 de octubre de 2010

Similitudes

De vuelta de nuestro reciente viaje a Andalucía, recalamos en Ciudad Real donde teníamos previsto hacer noche. Como quiera que arribamos a una buena hora, decidimos dedicar unas horas a conocer la ciudad.

Provistos del correspondiente plano comenzamos a deambular por sus calles y encaminamos nuestros pasos, tras algunas vacilaciones, a visitar lo que nos pareció más interesante: la Catedral, iglesia de  San Pedro, Museo del Quijote, etc. Nos encontrábamos en las cercanías de la Plaza Mayor cuando una música muy próxima de campanas llamó nuestra atención. Como el sonido era insistente nos dirigimos hacia su procedencia que no era otra que la mencionada plaza.

Allí estaban congregadas un buen número de personas observando atentamente en dirección contraria al ayuntamiento. Sobre la Casa del Arco, un reloj de carillón desgranaba sus sones y en el  balcón abierto de la casa tres figuras robots sincronizaban sus movimientos; representando una a Don Quijote, otra a Sancho Panza  y la otra creo que a Cervantes aunque no era manca. Terminando de dar la hora (las seis de la tarde), las figuras fueron desapareciendo una tras otra y se cerraron las puertas.

Reloj de carrillón de Ciudad Real

De inmediato me vino a la memoria la jornada turística que hacía unos meses habíamos realizado a la ciudad alavesa de Laguardia. A las cinco de la tarde nos reunimos en su plaza frente al reloj para contemplar un espectáculo muy similar. En este caso se trataba de tres dantzaris que efectuaban su baile al son de la música.

Reloj de carrillón de Laguardia

Ya sé que los relojes de carillón no son nada extraordinario, existen en numerosos lugares y son de lo más variado. No obstante, lo que me ha causado cierta extrañeza es el hecho de no haber observado este acto con anterioridad y en poco espacio de tiempo, sin pretenderlo, haya sido testigo de ello en dos ciudades tan dispares.

Indudablemente hay acontecimientos verdaderamente casuales.

viernes, 15 de octubre de 2010

La otra Diputación

Existe un pequeño despoblado en Navarra que el doce de octubre, festividad de Nuestra Señora del Pilar y día de la Hispanidad, conmemora en esta fecha también su fiesta patronal. Se trata del lugar de Urzante, equidistante del pueblo de Murchante y de la ciudad de Cascante, del que solamente quedan la iglesia, el cementerio, el “palacio” (edificio reconstruido donde se celebran las juntas) y un horrible corral de ovejas de reciente construcción. En su campa tiene lugar una romería a la que acuden gentes de las citadas poblaciones y de la cercana Tudela.

Dice el historiador tudelano Juan Antonio Fernández que
 “El lugar de Urzante es fundación de los árabes, cuando invadieron la península. Su mismo nombre está manifestando quienes fueron sus fundadores. Llamose antiguamente Uzran, que en la lengua arábiga significa perdición o desesperación, por algún suceso ocurrido en aquel lugar”

Uzran y el posterior Uzrant se transformó en Urzante por un cambio de letras para facilitar su pronunciación.

Estuvo sujeto al fuero de Tudela y tras varios dominios en 1220 D. Pedro Fernández y su mujer Doña Urraca Jordán lo empeñó con su castillo al rey Sancho VII El Fuerte por 10.500 sueldos sanchetes. Sobre las ruinas del torreón de este castillo parece ser se levantó la edificación que hoy es sede de la Junta de esta otra diputación.

La cercana ciudad de Cascante

El diccionario “Madoz” nos describe Urzante de la siguiente manera:
“Villa que forma ayuntamiento con Cascante, situada a la derecha del río Queiles en una pequeña altura. Tiene cinco casas, iglesia parroquial de entrada, dedicada a San Juan Bautista y servida por un vicario. El término es de buena calidad, fertilizado en su mayor parte por el expresado río. Caminos: los que dirigen a Tudela y Cascante. El correo se recibe de Tudela, por balijero, los domingos, martes y jueves. Producción: toda clase de cereales y vino; cría de ganado lanar. Población: 8 vecinos, 52 almas”

En el Diccionario Histórico-Político de Tudela, José Yanguas y Miranda, nos dice de él en 1807:
 “Antiguo y pequeño pueblo de la merindad de Tudela, a la derecha del río Queiles. Fue uno de los comprendidos en el fuero de Sobrarbe. Pasó después a la religión de San Juan, que los ha poseído hasta su extinción. Sus campos se riegan con las aguas del Queiles. La población actual de Urzante es de ocho vecinos”

Con la desamortización de Mendizábal las posesiones de la Orden de San Juan fueron puestas a la venta y la subasta pública se realizó en 1822 en plena guerra Realista.

También divisamos Murchante

Quedó despoblado a mitades del siglo XX y adscrito administrativamente a la jurisdicción del  ayuntamiento de Cascante. Los propietarios de sus terrenos están supeditados a la Diputación de Campos de Urzante, cuyas ordenanzas datan de 1841, dirigida por una Junta compuesta por un Presidente (el alcalde electo de Cascante), un Vicepresidente (el presidente de la Comunidad de Regantes de la encomienda) y tres Diputados (nombrados por la Asamblea General entre los propietarios de Tudela, Murchante y Cascante, uno por cada localidad).

El camino, la más antigua vía del Tarazonica. se dirige hacia el Moncayo


Los cultivos predominantes son la vid y el olivo de la variedad empeltre, aunque las nuevas plantaciones se han decantado por la alberquina. En sus predios abundan las casetas de recreo, cuyos propietarios son los nuevos vecinos de este despoblado.

Tenemos, por tanto, en Navarra dos diputaciones: la Diputación Foral de Navarra o Gobierno de Navarra y la Diputación de Campos de Urzante, claro está que las competencias de ambas son muy distintas. 

Bilbliografía:
Diputación de Campos de Urzante. Ricardo Ollaquindía

sábado, 9 de octubre de 2010

Vejer, blanco y azul

Vejer de la Frontera es una bellísima población gaditana situada en una colina muy cerca del estrecho de Gibraltar, a medio camino de la carretera que nos conduce de Cádiz a Algeciras. Semeja una isla de nácar que se funde con el azul del cielo y el mar.

Es uno de los pueblos blancos  más sencillos y hermosos de toda Andalucía, de una blancura impoluta, casi irritante y de una limpieza envidiable en sus calles.

Es una maravilla pasear por sus callejuelas donde el sol, deslumbrándonos con sus encaladas paredes, juega al escondite en increíbles vericuetos ascendentes y descendentes que ponen  a prueba nuestra resistencia.

La visita se hace muy grata. En la práctica totalidad de su recinto amurallado brillan por su ausencia los vehículos, los excrementos caninos  y las horribles pintadas con  las que habitualmente esos anónimos pseudopintores mancillan  las fachadas de cualquier sitio con algo parecido a una estúpida firma.


Un sencillo patio

Otra cosa son sus patios. ¡Qué sinfonía de colores rompiendo la cal! Las puertas permanecen abiertas, tentadoras,  incitando a penetrar para admirar esos espacios recoletos. En uno de ellos, viendo que yo me retenía por un cierto pudor, la anciana dueña de la casa, me invitó a pasar con un afectuoso ademán.

Vejer
Azul




















Antes de continuar deambulando por sus intrincados vericuetos, se impone un almuerzo reparador, saboreando de su cocina tradicional los imprescindibles “pescaitos”

Si accedemos por el Arco de la Segur nos topamos con  la iglesia del Divino Salvador donde podremos observar  la división de la nave central superponiéndose los estilos románico y gótico en una extraña conjunción. Bordeando su muralla, salimos del recinto atravesando el Arco de Sancho IV y por la calle Mayorazgo llegamos a la Plaza de España donde, en una de sus terrazas, resguardados del sol otoñal,  saborearemos un café mientras  escuchamos el murmullo de la fuente imponiéndose a los ruidos del escaso tráfico rodado.


Blanco

Podemos marcharnos con la satisfacción de haber conocido un enclave fuera de lo común.  No resta sino felicitar al Ayuntamiento de Vejer de la Frontera y especialmente a sus vecinos por la exquisita pulcritud con que conservan  su entorno,  haciendo de él un lugar inolvidable.  

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